Por Julio Martínez

Reviviscencias del toreo eterno

Pepe Moral cuajó una de las tardes de la temporada ante una poderosa corrida de Miura. Sus buenas maneras al natural hicieron temblar Albacete y le acreditan ya como uno de los triunfadores de la Feria

Pepe Moral toreando

En plena faena Pepe Moral La Taurino Manchega 2

Julio Martínez - COPE Albacete

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 10:59

Una tarde de toros suele dejar siempre algo interesante. Algo de que hablar. Lo que no es habitual es salir de la plaza con tanto contenido en mente. Especialmente por la materia prima. Se le han dado palos, yo el primero, a la temporada de Miura. Tanto por juego como por presentación. La afición de Albacete y, especialmente la empresa, ejercieron cierto nepotismo hacía el hierro de  Zahariche. La feria de la Virgen de los Llanos fue escenario de la reviviscencia de la leyenda del sur.

Es de alabar la torería y la profesionalidad de Octavio Chacón. En torero toda la tarde, pendiente de todo. Sentando cátedra de lo que ha de ser un director de lidia. Quitando a los toros con suficiencia y dejando claro que ni el mayor aguacero es capaz de desbordarle. Sergio Serrano volvía a su plaza después de dos años. Con las cuerdas vocales bien entrenadas y con una zurda capaz de exprimir al mejor toro del encierro.

Hace cuatro años, un toro de Jandilla paseó casta en Albacete. Hace cuatro años, un torero de Los Palacios dijo el toreo en Albacete. Aquella faena de Pepe Moral quedó en la retina de los que la vivimos y guarda un sitio de honor en la lista de faenas del sevillano. Un erudito del toreo con la zurda. El hashtag del natural eterno que porta en sus redes sociales no es sino una realidad. Se podría hacer una analogía de ambas tardes.

Con esos cuatro años de diferencia, el donaire del torero andaluz se mantiene intacto. Ha cambiado de apoderado, se sigue descalzando y ahora le ha dado por cuajar miuras. Así, como el que tira cañas. Sevilla fue testigo de su rebeldía, pero ha sido en Albacete donde ha cuajado una tarde redonda. Frente a ese hierro, claro. La probidad de sus muñecas encandiló a los que no hicieron caso al hombre del tiempo.

Los Mariano Medina del siglo XXI –ya quisieran hoy- llevaban anunciando agua desde primera hora. Y ya se sabe que cuando el día se despierta gris, los aficionados ávidos de toreo descartan ir a taquilla. Más aún si hasta dos cadenas retransmiten la corrida. Pues bien, las pocas y frías gotas que cayeron sobre la arena parecieron iluminar la muleta de Moral.

Qué manera de embarcar los toros. Soberbia la presentación de la muleta y superior el embroque. Su lote fue potable y fue el torero capaz de sacarle hasta el último aliento. Al lote y al siempre efervescente Julián Guerra. No es preceptivo que tu gente jalee tus méritos desde el callejón como si fuesen hooligans, pero es que las maneras de Pepe Moral merecían eso y más.

Inicio de feria con categoría. Hierro legendario y toreo canónico. El natural eterno de un torero que ha sido capaz de ejecutar el toreo más puro al toro más indómito. Unas formas que lejos de anquilosarse, siempre levantarán al público, al del gin y al del yang. Cuando se hace el toreo de verdad, todos se ponen de acuerdo. Cuando Pepe Moral agarra el estaquillador por los medios, la fiesta resurge. Así, sin más, es el toreo.

Lo más