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SANIDAD

Un taxista de Tenerife se contagia, infecta a toda su familia y pierde 10 kilos

El presidente de Élite Taxi, Miguel Ojeda, relata a COPE su dura experiencia con el coronavirus

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Thalía BelloTenerife

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 11:52

“Estuve 6 días sin poder comer absolutamente. Eso me costó bajar 10 kilos y tuve muchísima sudoración fría, una tos atroz, un dolor en el pecho muy intenso, fiebre durante dos noches y diarreas terribles. Respecto al oxígeno no sentí nada. Sí sentí lo típico: que me había pasado un camión por encima; estaba molido, no, lo siguiente. Un dolor en el cuerpo...”, así fue la dura experiencia con la Covid-19 para Miguel Ojeda, presidente de Élite Taxi en Tenerife.

Según cuenta Ojeda, comenzó a sentir los síntomas el pasado 10 de noviembre y el malestar era equiparable al de las personas que sufren la fibromialgia. “Es un dolor por todo el cuerpo que no sabes ni por dónde te viene”, ha afirmado el taxista en COPE.

“Claro, como a todo el mundo le pasa, tienes algún síntoma y piensas que es un resfriado. Nunca vas a pensar que es el covid. Más yo, que nunca me enfermo. Realmente, me auto confiné a los dos días, un jueves, cuando ya me empecé a sentir otros síntomas más extraños. Estuve confinado 12 días con cinco síntomas bastantes fuertes. Al sexto día fue cuando empezaron a remitir los síntomas. El único que se me mantuvo más tiempo fue la tos y el dolor de pecho”, ha explicado Ojeda.

Ante la incertidumbre por la presencia de síntomas que podrían ser de una gripe habitual, el presidente de Élite Taxi decidió auto confinarse en su domicilio y solicitar una PCR en una clínica privada de Santa Cruz. “Tomé la decisión de hacérmela por privado porque, si lo hacíamos por el Gobierno de Canarias, ya habíamos escuchado muchos casos de que pasaban 8 o 10 días sin que te avisaran. Además, en mi propia familia lo vivimos. Así que no quería estar confinado tantos días sin ser positivo”, ha asegurado.

En tan solo 24 horas, le dieron el resultado positivo. Por ello, la clínica privada le remitió al Gobierno de Canarias. A los dos días, los rastreadores contactaron con Miguel Ojeda.

En el proceso, contagió a su pareja y a dos de sus hijas, pero el presidente de Élite Taxi ha confirmado que no hubo incidencias en su trabajo. “Dentro de mi taxi no creo haber contagiado a nadie porque estoy siempre mirando hacia delante, además llevo una mampara en el taxi. Yo creo que solo fue a mi familia y a nadie más porque prácticamente no salí de casa”, ha subrayado.

Ojeda no sabe dónde o cómo pudo haberse contagiado, pero entiende que “es algo que tarde o temprano nos va a tocar a todos, de una manera más fuerte o menos, pero no contagiarse es muy complicado”. Asimismo, ha confesado que sigue teniendo respeto al virus porque ve “comportamientos de esta enfermedad” que le “desconciertan”.

“Bueno, como desconciertan a los sanitarios, como no a cualquier ser humano que no entiende más allá de lo que vemos a diario. Sí incluso puedo decirte que, hace unos días, estuve en una oficina solventando una situación y, a los dos días, me entero que una de las personas que estuvo allí a dos metros míos dio positivo. Claro, se te encienden las alarmas, aunque sí es cierto que, en teoría, ahora mismo nosotros estamos inmunes a la enfermedad. Pero no dejas de darle vueltas a que tienes ‘al bicho’ por los alrededores todos los días y no deja de ser una situación dura”, ha reiterado el taxista.

En cuanto a la posibilidad de que Tenerife se mantenga en el nivel de alerta 1, Miguel Ojeda piensa que “cuanto más cerca se está de extinguir al bicho, más duras deben ser las medidas. Porque de nada sirve que ya estemos a ‘un paso de...’ y demos la libertad”.

Asimismo, sostiene que ya sabemos “cómo somos los canarios. Que nos encanta una fiesta, una reunión, somos muy cariñosos y desde que nos den la mano nos vamos a coger el brazo. Yo creo que ahora es cuando más duros debemos de ser para terminar de exterminar este bicho que anda circulando por la ciudad”.

“Fíjense que apenitas nos han dado un poquito de publicidad pequeña sobre el Carnaval y se han visto las consecuencias, cómo hemos salido a la calle. El supuesto viernes de cabalgata, durante toda mi jornada laboral, en algunos momentos por mi cabeza pasaba que no había pandemia. Parecía un viernes de Carnaval normal. Durante todo el día viendo las terrazas totalmente llenas; la gente disfrazada, aunque la mayoría solo con pelucas; coches con música... Parecía que estábamos en la normalidad y eso es un poco triste porque estoy convencido de que, producto de eso, ya están saliendo los positivos desde ayer”, ha opinado.

Por otra parte, pide a los bares que entiendan que, en la vida nocturna, es donde más peligro puede haber. “Aunque, ojo, también puede ser en un tranvía o cualquier sitio. Pero todos sabemos que cuando salimos de copas estamos abrazando a los amigos, hablado cerca, etc.”, ha comentado. Pero asume que “lo que sí es cierto es que sí son ellos los más perjudicados y de los que más cierran, así que tienen que ser los más ayudados por las administraciones y el Gobierno regional. Pero tenemos que seguir adelante porque, lamentablemente, esto parece que va para largo”.

Ojeda observa en la isla un panorama desolador, tras el paso de un virus que ha destrozado todo. “Yo salgo a veces a dar paseos por el norte o por el sur con una moto y se me cae el alma al suelo, sobre todo el Puerto de la Cruz y las Américas. Es una ciudad devastada. Es terrible, es de pena. O cuando bajas la autopista, cuando ves los cruceros en la zona de Igueste y de Candelaria, fondeados en las afueras, es una pena. Sobre todo, para aquellos que hemos vivido del turismo tantos años”, ha concluido.

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