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La historia de un héroe de la Segunda Guerra Mundial pasa por Tenerife

Juan Carlos Sanz-Briz Quijano, hijo del "Ángel de Budapest", salvador de 5200 judíos, recuerda en la isla la figura de su insigne padre

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Guillermo García

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 25 oct 2021

Juan Carlos Sanz-Briz Quijano, hijo del diplomático español Ángel Sanz-Briz, ha estado esta semana en Tenerife para ofrecer dos conferencias, en el Parlamento de Canarias y en el Real Sociedad Económica de Amigos del País, sobre la vida se su padre.

Conocido como el Ángel de Budapest, Ángel Sanz Briz fue el responsable de salvar la vida a 5200 judíos en la capital húngara durante la Segunda Guerra Mundial, acción heróica por la que el estado de Israel le concedió el reconocimiento de “Justo entre las Naciones”.

Su hijo Juan Carlos, pudo compartir sus impresiones esta semana igualmente en nuestro programa La Mañana de COPE Tenerife destacando “las profundas convicciones religiosas” de su padre, explicando que “su corazón y su moral no le permitían quedarse de brazos cruzados, cuando veía los horrores de todas estas personas condenados a morir por el mero hecho de ser judíos” y afirmando que “tendremos que aprender de la historia para que semejante atrocidad jamás vuelva a tener lugar”.

El hijo del insigne diplomático destacó que “lo más bonito de todo es que lo hizo en nombre de España, sin el permiso de su gobierno y jugando la vida con tan solo 34 años y una hija”. Y es que su objetivo fue “dotarles de documentación, luego refugiarles, primero en su casa y luego en la embajada, y posteriormente llegó a alquilar pisos en 8 edificios en los que puso la bandera española, argumentando que eran anexos a la embajada española”.

Juan carlos Sanz-Briz reconoce que “fue peligrosísimo porque tuvo que enfrentarse con los militares nazis cuando algunos sacaban a estas personas de sus casa, se jugó su carrera diplomática, pero lo más importante, se jugó su vida”.

Tras la guerra, Israel le reconoció como Justo entre las Naciones: “Le otorgaron ese gran honor en 1966 y mi padre pidió permiso para recogerlo, pero en aquella época España no tenia relaciones diplomáticas con Israel, y le dijeron que no podía recogerlo porque podría crear un problema con los países árabes, aliados de España”.

Curiosamente, de las 5200 personas que salvó, solo tuvo contacto con una después de la guerra, “un pianista, que coincidió con él en Nueva York, cuando se encontraba destinado allí,y se encontraron, pero por lo demás a ninguna persona más. Nosotros sus hijos sí, y la verdad es que tenemos una gran relación con ellos”.



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