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El parlamento asturiano reconoce a la Brigada de Salvamento de HUNOSA

La Junta extiende el reconocimiento a todos los mineros que han trabajado en el sector, para los que reclama una transición justa que no destruya empleos.

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Marcos Martín B.

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 10:40

La Junta General del Principado ha aprobado, por unanimidad, una declaración institucional de reconocimiento a la Brigada de Salvamento Minero de HUNOSA, después de su participación en el operativo de rescate del pequeño Julen en la sierra de Totalán (Málaga). La declaración extiende el reconocimiento a todos los mineros que han trabajado en las explotaciones asturianas para los que pide una transición justa. 

Este es el texto de la declaración institucional a la que ha puesto voz el presidente de la Junta General del Principado, Pedro Sanjurjo:

Los grupos parlamentarios de la Junta General del Principado queremos promover, a través de la presente declaración institucional, un reconocimiento público y colectivo de la labor que, a lo largo de más de un siglo, ha desarrollado y sigue desarrollando la Brigada de Salvamento Minero de Asturias, una labor sobradamente conocida en las cuencas mineras y en el conjunto de nuestra comunidad autónoma y que en las últimas fechas ha adquirido una nueva dimensión nacional e internacional con la participación de ocho de sus miembros (un ingeniero, un ingeniero técnico y seis mineros especialistas) en el dispositivo de rescate de Julén Roselló, el niño de dos años que falleció al precipitarse en un pozo de prospección de la localidad malagueña de Totalán.

Han sido varios cientos los mineros que, de un modo anónimo, con su valor y con su valía, jugándose la integridad física y la vida en muchas de las operaciones en las que intervenían, han mantenido prendida esa lámpara de esperanza y de solidaridad que encarna la Brigada desde que en agosto de 1912 realizó su primera misión, tras una explosión de grisú en el pozo María Luisa de Langreo. Este colectivo de seguridad y rescate ha participado, en sus 107 años de historia, en un sinfín de operaciones, haciendo valer siempre el lema de que «la brigada nunca deja a nadie en la mina».

Su prestigio hace ya tiempo que rebasa nuestras fronteras, como demuestran, por ejemplo, las labores de asesoramiento que prestó tras el devastador accidente en la mina de carbón Pasta de Conchos, en México, en el que fallecieron 65 mineros. No han faltado tampoco los reconocimientos institucionales mediante la concesión a la Brigada de Salvamento Minero de distinciones como la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo en 1972, la Medalla de Plata del Principado de Asturias en 1990 o la Medalla de Oro al Mérito de Protección Civil en 2007. La Brigada no ha perdido su razón de ser a pesar del progresivo cierre de las explotaciones mineras de carbón asturianas, como evidencia su participación en simulacros de actuación y en siniestros de diversa naturaleza en obra civil.

El reconocimiento a la Brigada de Salvamento Minero que aquí proponemos quedaría exiguo y descontextualizado sin una referencia expresa a toda la generación presente y a todas las generaciones pasadas de mineros y de familias mineras que, asumiendo las consecuencias de un oficio duro, exigente y arriesgado, han contribuido de forma determinante al desarrollo económico y social de Asturias. En este fin de ciclo que está viviendo la minería de carbón es justo reclamar, en nombre de todas esas gentes, un compromiso firme y decidido por el mantenimiento del empleo, mediante la potenciación de nuevos sectores laborales en una transición energética que no deje a nadie atrás, en esas cuencas mineras que han supuesto uno de los principales polos de prosperidad y de progreso para nuestra comunidad autónoma en el último siglo.

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