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Javier Ledo dice que Paz Fernández Borrego cayó por las escaleras y reconoce que tiró su cuerpo por un puente

El único acusado de la muerte de Paz Fernández Borrego se negó a responder las preguntas de los abogados de la acusación

Europa Press

Tiempo de lectura: 5'Actualizado 15:26

Javier Ledo, el acusado de matar a Paz Fernández Borrego en Navia en 2018 y arrojar su cadáver al arroyo de La Pontiga, ha señalado este lunes que la muerte fue accidental al caer ella por las escaleras tras un forcejeo entre ambos, aunque admite haber tirado su cuerpo por un puente. Además, dice que no llamó a una ambulancia o la policía cuando comprobó que no tenía pulso por "miedo" a cómo afectaría lo sucedido a la relación con su hijo.

Así lo ha indicado durante su declaración, a preguntas de su defensa, en la primera jornada del juicio oral se celebra ante un Tribunal del Jurado en la Sección Octava de la Audiencia Provincial, con sede en Gijón.

El acusado, que no respondió a las acusaciones particulares, la Fiscalía ni la Abogacía del Estado, apuntó que el día de los hechos se vieron en Navia, donde él residía, y la invitó a cenar a su casa. Según su versión, ella estaba afectada por haber perdido dinero en las tragaperras y él le animó a dar una vuelta tras la cena y le ofreció 100 euros, que sacó de un sobre que tenía en casa.

Javier Ledo sostiene que, a continuación, subió a lavarse los dientes y coger la cartera y que, al bajar junto a ella, vio que faltaba el sobre con el dinero. Le reclamó el sobre y ella "se aferró al bolso", que él le quitó en un forcejeo durante el que le dio "golpes en los brazos".

Afirma que fue mientras ponía el sobre en una repisa cuando oyó un "estruendo" que asoció con algún mueble que ella pudiera haber tirado. Dice que se asomó a las escaleras y la vio "de rodillas" en el descansillo, y que al tratar de levantarse cayó "hacia atrás", momento en el que perdió la visión sobre ella porque la escalera giraba hacia un lado. Añade que cuando bajó a mirar, se encontró un somier sobre ella y un charco de sangre, y comprobó que no tenía pulso.

Según el relato que hizo a preguntas de su abogado, no llamó a una ambulancia ni a la policía por "miedo" a cómo lo sucedido pudiera afectar a la relación que el acusado tiene con su hijo, nacido de otra relación. "Estaba muy nervioso", ha indicado, afirmando que cogió el coche pensando en "suicidarse" y admitiendo haber tirado el cuerpo de Paz Fernández Borrego por un puente de la carretera de Villayón.

En su declaración señaló que conoció a la fallecida en 2011 porque regentaba un bar en Gijón en el que solía parar. También dijo que ella le había contado que se dedicaba a la prostitución y que quedaron en varias ocasiones, tanto en Gijón como en Navia y en una finca de ella en Siero. Además, apuntó que ella le avisó el domingo previo de que iba a ir a Navia el lunes o el martes y de que su novio iba a recogerla.

Las acusaciones plantearon sus preguntas, centradas en la relación entre ambos, detalles sobre los hechos que se juzgan y actitudes violentas previas del acusado con terceras personas, y también observaron contradicciones en la declaración del acusado. La defensa, por su parte, sostiene que no se podrá demostrar que el acusado y la victima fueron pareja, que la forzó a beber, ni su superioridad física sobre la fallecida.

El juicio se reanuda este martes, a las 10.00 horas, y en los próximos días se irán sucediendo las declaraciones de los testigos, entre familiares de la víctima, agentes de participaron en la investigación del caso y detención del acusado, los peritos y los forenses.

La Fiscalía de Área de Gijón y la Abogacía del Estado solicitan 15 años de prisión y 10 de libertad vigilada para Javier Ledo por un delito de homicidio con agravantes de abuso de superioridad y de desprecio de género; mientras que las acusaciones particulares, que ejercen los familiares de la víctima --madre y hermanas, e hijos--, piden 25 años de prisión al calificar el crimen como un asesinato con la agravante de desprecio de género. La defensa pide su libre absolución, y de no ser atendida plantea multa por imprudencia leve o 3 meses de prisión por imprudencia grave.

ESCRITO DE LA FISCALÍA

Según el escrito del Ministerio Fiscal, el acusado mantuvo una relación análoga de afectividad sin convivencia con la víctima, nacida en 1974 y con domicilio en Gijón. Así, el día 13 de febrero de 2018, Paz Fernández Borrego viajó en su vehículo a la localidad de Navia, donde se alojó en la pensión San Francisco. Una hora después de su llegada, el acusado y la mujer se encontraron en el bar de la pensión, sabiendo el acusado que ella se iba a alojar en este lugar pues en días anteriores habían estado intercambiándose mensajes a través de WhatsApp.

Este viaje de Paz Fernández Borrego a Navia también lo conocía Javier Ledo, quien había mantenido una relación sentimental con ella hasta el año 2016 y con el que la mujer pretendía verse el siguiente 14 de febrero.

Durante la tarde del día 13, el acusado y la víctima coincidieron en el bar Cantábrico, donde el acusado la invitó a cenar en su casa, aceptando ella esa invitación. Durante toda la tarde, a su vez, ambos estuvieron intercambiando mensajes de WhatsApp. Según el fiscal la víctima llegó a casa del acusado a las 22.15 y estuvieron cenando hasta aproximadamente las 23.15 horas en la cocina, situada en la primera planta de la casa.

Sobre las 23.20 horas, tras terminar de cenar y mientras ambos estaban en la cocina, recibió en su teléfono móvil un mensaje tras lo que se inició una acalorada discusión entre el acusado y la mujer. El acusado, actuando movido por los celos y recriminando a la víctima que se hubiera quedado con parte de dinero que el acusado guardaba en un cajón, cogió un rodillo de cocina envuelto en una bolsa y golpeó con fuerza a la mujer en los brazos y en la parte izquierda de la cara, provocándole la fractura de la clavícula izquierda.

Tras recibir estos golpes la mujer intentó huir pero el acusado, muy alterado y con evidente intención de acabar con su vida, cogió una piedra de grandes dimensiones que estaba apoyada en la escalera que bajaba desde la primera planta y golpeó con ella con fuerza y repetidamente en la cabeza a la mujer, causándole un traumatismo cráneo-encefálico severo con afectación de centros cerebrales superiores incompatibles con la vida, lo que determinó su muerte.

Al darse cuenta de que la había matado, el acusado decidió deshacerse del cadáver. Para ello, lo envolvió en una manta, le cubrió la cabeza con unas bolsas y lo introdujo en el coche de la propia mujer. Con el cuerpo en su interior, condujo varios kilómetros por la AS-25 (Navia-Villayón) hasta llegar a Arbón, donde a la altura aproximadamente del punto kilométrico 12,5 y desde el puente que hay en ese lugar, arrojó el cadáver al arroyo de La Pontiga. Unos metros más adelante arrojó su bolso al río. Entonces, el acusado, a bordo del coche, regresó hacia Navia, si bien finalmente dejó el vehículo estacionado en El Espín y se fue caminando hasta su casa.

El cadáver de la víctima fue localizado el 6 de marzo de 2018 en un margen del embalse de Arbón. El cuerpo presentaba múltiples fracturas a nivel craneal, así como fractura de clavícula izquierda.

Paz Fernández Borrego tenía como parientes más próximos a un hijo, nacido en 1993, y a una hija, nacida en 2014. Tenía también a su madre y a dos hermanas. El acusado fue detenido el día 9 de marzo, acordándose su prisión provisional, situación que se acordó mantener en virtud de auto de 17 de abril de 2018 del Juzgado de Violencia Sobre la Mujer número 1 de Gijón.

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