La crónica

Los abrazos que agradece José Alberto

El entrenador salva su primera gran crisis respaldado por unos dirigentes que persiguen la estabilidad en el banquillo como camino hacia el éxito. 

José Alberto en Elche

Carlos LlamasFoto: @LaLiga

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 22 oct 2019

En los diferentes despachos de Mareo coinciden: la reacción del Sporting en Elche tuvo su explicación en los días anteriores, en la mejora individual y colectiva en cada entrenamiento de la última semana. Los golpes en las cabezas de Babin y Christian Joel no fueron casualidad. El aumento de la intensidad fue una constante en la Escuela de Fútbol.

Las reuniones y charlas posteriores al zarpazo del Alcorcón en El Molinón conllevaron varias conclusiones. Los dirigentes miraron más a los jugadores que al entrenador, a quien volvieron a respaldar de forma continua. Javier Fernández mantuvo varios encuentros cara a cara con José Alberto López. A otros contactos entre el presidente y el entrenador se sumaron más personas relevantes en el club. "Confiamos en ti, no hay dudas, estamos unidos", fue el resumen de cada conversación. El vestuario recibió el mismo mensaje. "No tenemos la sensación de que el míster se juegue el puesto en Elche", respondió Babin. 

El Consejo viajó a Alicante asegurando a quienes preguntaban que el puesto de José Alberto no estaba en juego, que el ruido mediático no tenía una base sólida, intentando despejar una incertidumbre muy presente en la prensa y en todo el entorno rojiblanco. "Nadie se plantea una destitución, ni perdiendo", garantizaban el viernes fuentes importantes del Sporting, tal y como informó Deportes COPE Asturias. El resultado del sábado ayudó a potenciar ese mensaje semanal. 

Fernández está decidido a que José Alberto, hombre criado en la casa, sea el técnico de un Sporting a medio plazo. El entrenador asturiano está recibiendo un respaldo superior al de los últimos integrantes de ese banquillo. El Consejo desea transmitir una apuesta sincera por este proyecto, por lo que rechaza la idea de agitar de nuevo el puesto del entrenador, con el objetivo de resistir todo lo posible ante la crudeza de los resultados. 

Sabedores de que la mínima grieta puede socavar la confianza del técnico, todos los canales de comunicación internos se dedicaron a despejar cualquier tipo de duda que debilitara a José Alberto. Fue entonces el momento de exigir más al entrenador, pero también a la plantilla. Tanto Miguel Torrecilla como los máximos dirigentes de la entidad solicitaron un paso adelante al grupo, un aumento de la intensidad en cada sesión de trabajo como camino que acercara la recuperación, tras detectarse aspectos a mejorar en el rendimiento diario de los futbolistas. En cuanto a la actitud del técnico, el examen interno mostró a una persona enérgica que se rebeló contra la situación sin transmitir debilidad. José Alberto López afrontó de esa forma sus peores días como entrenador. 

"Ha sido una semana de trabajo muy buena, con una intensidad buenísima, y ahora hay que darle continuidad, todas las semanas tienen que ser como esta, que es lo que nos da competir 90 minutos con la intensidad que requiere esta categoría", explicó José Alberto en la sala de prensa del Martínez Valero, ya con el alivio de los tres puntos. El preparador rojiblanco argumentó los porqués de la victoria apoyándose en pilares como la "solidaridad, el esfuerzo y el compromiso". "El equipo tiene que aprender a sufrir", añadió. Además del análisis futbolístico, el mensaje se centró en otras cuestiones de las que carecía el equipo y que fueron el objeto de mejora durante las diferentes sesiones en Mareo. "Fue una semana espectacular", apuntó este lunes Manu García.

Ya con el Sporting en el autobús de vuelta a Gijón, el departamento de comunicación divulgó el vídeo de la celebración en el vestuario, con José Alberto como gran protagonista recibiendo los abrazos de jugadores, ayudantes y demás miembros de la expedición. También se acercó Javier Fernández. Horas después, el entrenador ovetense le envió un mensaje al presidente agradeciéndole el apoyo mostrado en los últimos días, simbolizado en ese abrazo en el vestuario del Martínez Valero. El técnico es consciente de que está recibiendo un respaldo muy superior a lo que dictan los resultados. 

José Alberto, aliviado tras una sufrida semana, había enseñado antes su lado más humano en la sala de prensa: "Estoy agradecido a todo el mundo, a la afición, a la prensa, al club, a los jugadores, a todo el mundo. No tengo nada que reprochar a nadie. Entiendo que haya críticas, entiendo cuál es mi posición, y las acepto con naturalidad y extrayendo la parte positiva para mejorar", se explayó el entrenador. Con la tregua firmada en Elche, los rojiblancos tendrán que perseguir ahora el reto de la continuidad, el mismo que desea el club para el banquillo de un proyecto aplaudido en el verano y zarandeado en el campo durante el primer cuarto de competición. 

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