El derbi asturiano

Las relaciones tras la ruptura

Los dirigentes de Oviedo y Sporting mantienen contactos sin recuperar la total normalidad previa al enfrentamiento del pasado marzo. 

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Deportes COPE AsturiasFoto: @RealSporting

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 12 nov 2019

No habrá comida de directivas este domingo en el Carlos Tartiere. El Oviedo ya se lo ha comunicado al Sporting. Será la gran diferencia, y casi única, del próximo derbi respecto a los cuatro anteriores. La hora del partido, la más madrugadora de los últimos duelos regionales, no invita a ello. Esta es la crónica de unas relaciones rotas que se intentan coser.

A la ruptura de relaciones por parte del Oviedo, el pasado mes de marzo, siguieron unos meses sin contactos, de encuentros fríos en las reuniones de LaLiga y la Federación Española de Fútbol. Los dos clubes miraron con interés el sorteo del calendario, para saber quién haría de anfitrión en el primer derbi de la temporada.

Ante la proximidad del 17 de noviembre, se produjeron los primeros encuentros entre dirigentes, que coincidieron en las entregas de premios de La Nueva España y, posteriormente, de El Comercio. En esta última, en los Premios Quini, el presidente rojiblanco, Javier Fernández, y los dirigentes del Oviedo Manuel Paredes y César Martín dialogaron con cierta cordialidad. Por entonces, los contactos ya se habían recuperado.

Hasta el episodio de marzo, Fernández y Menéndez Vallina habían mantenido una relación correcta desde la recuperación de los derbis. El vicepresidente rojiblanco, Javier Martínez, y el portavoz azul, Fernando Corral, son amigos. Más allá de la distancia entre dos clubes rivales, ese componente personal siempre ha estado presente. “Tiene que haber un entendimiento entre directivas y buscar un acercamiento. No puede ser que dos equipos de la misma región estén peleados. La humildad y la lealtad institucional, y de las personas, deben prevalecer y no los caprichos y decisiones en caliente”, aseguró el presidente rojiblanco tras la entrega de los Premios Quini.

En el intercambio de mensajes entre unos y otros se llegó a valorar la posibilidad de celebrar una reunión o almuerzo lejos de Asturias, para hablar sin tapujos de todo lo ocurrido en marzo y reconducir la situación y los posibles malentendidos. En el Sporting pensaban que la salida de Joaquín del Olmo, a quien responsabilizan de aquel comunicado nocturno, facilitaría la reconciliación. Finalmente, ese encuentro privado entre clubes no se ha celebrado, pero en los últimos días, ante la cercanía del derbi, los presidentes sí se han comunicado por teléfono.

En estas recientes conversaciones, el presidente oviedista, que confirmó que no habrá comida de directivas, hizo llegar a los dirigentes rojiblancos la pertinente invitación al palco del Tartiere, así como el correspondiente intercambio de invitaciones que se facilitan en estos partidos. Menéndez Vallina trasladó a Javier Fernández que los aficionados visitantes recibirán un trato correcto en el Tartiere. En principio, los directivos del Sporting estarán en el palco.

El Oviedo quiere marcar ciertas distancias por respeto a las quejas que mostraron los aficionados azules en la última visita a El Molinón. Aquel episodio está reciente, aunque tampoco desean alimentar el ruido para que nadie pueda acusarles de generar un ambiente tenso. La cordialidad ha regresado. Por su parte, el Sporting, que nunca entendió las razones de su rival para romper las relaciones, cree que era el momento de recuperar la normalidad tras las últimas conversaciones entre dirigentes. En Mareo confiaban en que el Oviedo diera el paso definitivo antes del próximo derbi. “Nosotros no tomamos ninguna decisión después del último partido. El que supuestamente ha roto relaciones es el Real Oviedo. No sé si las condiciones han cambiado para que se retomen esas relaciones normales que había, espero que sí”, explicó Fernández el 22 de octubre. 

Tal y como informó COPE Asturias, habrá formalidad por parte del anfitrión, pero sin excesos ni almuerzo entre directivas ni imagen conjunta previa al partido. Aunque ha habido avances para recuperar la cordialidad, hará falta más tiempo para volver al estado anterior. El derbi se jugará en el campo. En el palco, habrá “formalidad sin excesos”, según los anfitriones; los visitantes lo definen como “una normalidad ficticia”, a expensas de que la semana pueda generar algún nuevo acercamiento. Sea como sea, no se espera que nadie se salga del guion para no alimentar polémica alguna en las horas previas a un nuevo derbi.

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