Uruguay, un baile cargado de romanticismo en el viaje al centro del Festival

Urugua, un baile cargado de romanticismo en el viaje al centro del Festival

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 17:00

El pabellón del festival abrió ayer sus puertas para comenzar el "Viaje al universo del Festival", que continuará su andadura mañana viernes y sábado a las 22:30 en el mismo lugar con las actuaciones de los grupos de Armenia, Bolivia, Suiza, México, Ucrania o Murcia, entre otros. Pero la pasada noche fue el turno de Francia, Galicia, Bielorrusia, Uganda y Uruguay. En concreto, este último con el conjunto folklórico de Canelones, triunfó y generó una oleada de aplausos.

El éxito de los uruguayos fue por su entrega, la pasión y los trajes. Un baile romántico con muchas dosis de pasión que hizo a sus artistas sudar sin parar. Un sofoco provocado por las ropas y por la energía que llevaron al escenario, pero también por el calor que hacía en el pabellón, que obligó a los espectadores a no soltar el abanico o, en su defecto, la hoja de papel que tuvieran a su alcance. Sin embargo, para los artistas venidos de Uruguay, que hiciera una temperatura sofocante no afectó en su actuación. "De hecho venimos ahora del invierno de nuestro país; y, aunque sentimos el calor, no está perjudicando nuestro trabajo", confirma Gastón Damián, director artístico de la agrupación.

Al preguntar al artista uruguayo, define su folklore como "muy fuerte y al mismo tiempo con simpatía y gracia que lo caracteriza". Además, recalca su danza de pareja como uno de los puntos que más suelen gustar. Tanto es así, que ayer el baile entre hombres y mujeres tenía un matiz de representación en el que ellos las pretendían, ellas en un primer momento les rechazaban con un empujón y después comenzaba a bailar bien "agarrados", tal y como dice Damián.

Sin embargo, no fue el único grupo que actúo ayer en el escenario. Galicia, con el Grupo Etnográfico "Das Mariñas" de Ferrol vino bien cubierta con sus trajes tradicionales. En su caso, pasaron del cortejo a la boda, y representaron una danza típica de casamiento. También hubo pareja de novios por parte de los bielorrusos de Radost, vestida de blanco y el resto de compañeros danzando alegres a su alrededor. No tan románticos, pero sí muy alegres, fueron los franceses de "Nice la Belle", ataviados con los coles de la bandera de su país. Por otra parte, sin duda, en el reparto de tareas a los ugandeses les dejaron la responsabilidad de llevar al escenario toda la energía posible. Y cumplieron, gracias a sus sonrisas, sus intrumentos de percusión y sus impresionantes saltos.

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