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SEVILLA

Otro Martes Santo es posible.

 Las Hermandades del Martes Santo se afanaron por cumplir a rajatabla los horarios de la jornada.

SANTA CRUZ

Manuel Bernal

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 12:16

 Como ha venido ocurriendo desde que comenzó la Semana Santa, el calor y el fuerte sol de justicia, fue la nota ambiental destacable al principio de este Martes Santo, que por un lado estuvo marcado por el estreno de un nuevo paso que la Hermandad del Cerro incorporó a su cortejo, en el que procesionó el Nazareno de la Humildad, obra del profesor Juan Manuel Miñarro y por otro, por el horario e itinerarios que el Consejo que preside Francisco Vélez le impuso a las cofradías de la jornada.

Así que las miradas estuvieron muy pendientes al cumplimiento de estos horarios y los problemas que pudieran generar los cruces entre cofradías a lo largo de toda la tarde-noche.

Una de las novedades del día fue la temprana salida de la Hermandad de San Esteban, que como curiosidad, fue la primera en entrar en la carrera oficial y también la primera en volver a su iglesia, aún con luz solar a últimas horas de la tarde.

Por lo pronto,  la colaboración de las Hermandades en que todo fuera bien se evidenció, desde el principio, con la cofradía de San Esteban que pidió la venia en el palquillo de toma de hora con tres minutos de adelanto, dándole un poco de respiro y margen al resto de los cortejos. El Cerro igualmente entró con cuatro minutos de adelanto. Y sobre el horario prefijado entró en la Campana la Hermandad de San Benito. Esa fue la tónica general que imperó a lo largo de toda la jornada, puesto que las distintas corporaciones del programa del Martes Santo, o bien cumplieron a rajatabla su compromiso horario o incluso se adelantaban unos minutos. Esto supone una gran ventaja en una organización tan difícil como es la de la Semana Santa de Sevilla, donde el tiempo, más que en ningún sitio, es auténtico oro. Esto es debido a que cada vez son más el número de nazarenos que acompañan a las imágenes, mientras que  el tiempo para pasar de camino a la Catedral sigue siendo es el mismo.

La Hermandad de las Buena Muerte de los Estudiantes con sus 1800 nazarenos y la de Santa Cruz con sus 550 hermanos vistiendo hábitos, pusieron un epílogo bellísimo a la jornada en la Catedral sevillana.

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