SALUD
Una especialista alerta sobre dos errores comunes que cometemos al ducharnos: “Veneno para la piel”
La dermatitis atópica es una enfermedad muy común que se puede prevenir y evitar de alguna manera si evitamos dos rutinas que habitualmente realizamos en la higiene corporal

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Málaga - Publicado el - Actualizado
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Es una afección frecuente, incluso crónica, que de manera general suele comenzar en el periodo de la niñez. Hablamos de la dermatitis atópica, “una enfermedad de la piel que cursa con inflamación, sequedad extrema e irritación”, según explica Mayte Fernández, especialista en dermofarmacia. A cualquier persona le puede dar y por lo general vivir con dermatitis atópica puede ser complejo y molesto.
La experta, que forma parte del equipo de Farmacia Eloísa Molina, en Málaga, avisa de que estamos ante una enfermedad crónica que “no tiene cura”. Esta afección, que se puede encontrar en cualquier zona de la piel, aunque sobre todo se da en los pliegues; debe ser diagnosticada por un dermatólogo. “No es contagiosa y suelen ser comunes los brotes que aparecen con pequeñas erupciones y cursan con bastante picor”, comenta.
La dermatitis atópica aparece por lo general desde edad muy temprana, en bebés y niños, y muchas veces desaparece en la adolescencia; pero no es menos cierto que existen casos en los que pueden continuar y progresar en la adolescencia y en la edad adulta, como explica Mayte Fernández, que también deja claro qué tienen mayor probabilidad de sufrirla aquellas personas que “tienen antecedentes familiares de dermatitis, rinitis alérgica o asma. Incluso hay estudios que demuestran que si uno de los padres es atópico, el niño tiene un 30% de posibilidad de presentarlo, mientras que si los dos padres son atópicos, aumenta hasta un 70%”.
Los síntomas de la dermatitis atópica
Los síntomas de la dermatitis atópica que aparecen con mayor frecuencia son una especie de “manchitas rojas, pardas o marrones en la piel, con un sarpullido que pica en la mayoría de casos”, cuenta la especialista en dermofarmacia, que añade que también se puede notar al tacto como un engrosamiento o un endurecimiento de la piel. En muchas ocasiones, esa sequedad da lugar a una descamación y a una tirantez.
Cómo tratar la dermatitis atópica
Mayte Fernández apunta que es muy importante prevenir y evitar los brotes atópicos, por lo que es fundamental espaciar al máximo esas apariciones y tratarlos cuando aparezcan. “El tratamiento va a depender de la edad, de los síntomas y, lógicamente, del estado de salud del paciente”, apunta la experta, que también subraya que a nivel farmacológico se trata siempre bajo previa prescripción médica. “Normalmente suelen mandar corticoides o antihistamínicos”, cuenta.
Cremas emolientes
Hay muchos puntos a tener en cuenta a la hora de prevenir y tratar esta enfermedad desde el punto farmacéutico, dejando claro que en caso de cualquier duda o síntoma lo primero que hay que hacer es acudir al dermatólogo. “Es muy bueno usar cremas que contengan una serie de componentes emolientes para restaurar la función barrera de la piel, puesto que lo que hacen es retener el agua en la piel para evitar que se seque y se produzca picor”.
Estas cremas con componentes emolientes también aportan los lípidos que reconstituyen esa función barrera de la piel. La especialista explica que se ha de aplicar una o dos veces al día “después del año o antes de salir a la calle, sobre todo cuando hace mucho frío. En caso de brote, normalmente suelen gustar las texturas un poquito más densas porque contienen más cantidad de ácido graso para poder restaurar la piel”, aconseja.
La higiene corporal y los geles “veneno” para la piel
La higiene corporal es algo fundamental y súper necesario. Y en este sentido, Mayte Fernández alerta de un error que muchas personas cometen a la hora de limpiarse con un tipo de gel determinado: “Nos encantan los geles que mientras más espuma haga, mejor. Pues eso es como un veneno para las pieles atópicas”, avisa.
Lo ideal, como explica la especialista, es utilizar jabones que no tengan jabón; aunque suene contradictorio. Hablamos de jabones Syndet, que son sin detergente: “Son jabones que no hacen espuma, que son como los que hay tipo aceites. Van a recuperar muy bien la función de la piel, pero no van a dañarla ni a resecarla”.
No utilizar esponjas o manoplas
Otro consejo muy importante es que los baños para la higiene corporal han de ser cortitos y con agua templada. Y, atención, “no utilizar esponjas o manoplas porque son como un caldo de cultivo ya que se quedan húmedas y ahí proliferan las bacterias que luego pueden producir alergias”, comenta Mayte Fernández.

Ni las esponjas ni las manoplas son recomendables
Por último, destacar también que la protección solar es algo importante, al igual que evitar los tejidos sintéticos o las lanas en la ropa que se utilice.



