La violencia se adueña del fútbol base en Málaga con peleas en partidos de niños de 14 años
Dos encuentros de la cuarta categoría cadete han terminado este fin de semana en batalla campal, con intervención policial y un cruce de acusaciones entre clubes

Imagen del Churriana - Campanillas que quedó suspendido
Málaga - Publicado el
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El fútbol base malagueño ha vivido un fin de semana lamentable, sobrepasado por graves casos de violencia que han manchado por completo la competición. Dos partidos de la cuarta categoría cadete, con chicos de apenas 14 y 15 años, se han convertido en el bochornoso epicentro de trifulcas, agresiones y amenazas que han requerido la intervención de la Policía y han obligado a suspender ambos encuentros.
El primer incidente ha tenido lugar el sábado en el campo del Churriana, durante el descanso del partido que enfrentaba al equipo local con el Campanillas. En ese momento se ha desatado una trifulca que ha llevado a un padre a bajar a la zona de vestuarios para proteger a su hijo ante las amenazas. La policía tuvo que personarse en el campo y el partido ha quedado suspendido, con versiones contrapuestas por parte de ambos clubes ya que el Churriana acusa que el padre del futbolista del Campanillas agredió a su encargado de material. .
La vergüenza ha continuado en la misma categoría, en el campo del Cortijillo Bazán, donde el equipo local se jugaba el ascenso frente al Pizarro Atlético. La anulación de un gol que suponía el empate para los locales ha desatado una batalla campal con patadas, puñetazos e insultos. De nuevo, la policía ha tenido que intervenir y el partido ha sido suspendido. Como respuesta, el Cortijillo Bazán ha emitido un comunicado anunciando que sancionará a dos de sus componentes por los hechos.
La voz de los clubes: 'Estamos expuestos a que nos peguen'
Ante esta escalada de violencia, resuenan las palabras de veteranos como Manuel Gámez Villalba, "Lato", presidente del Club Athletic Puerta Blanca, quien ya denunció la situación en los micrófonos de Deportes COPE Málaga. Lato ha lamentado que muchos padres "vienen predispuestos a los campos de fútbol a enfadarse" y ha puesto el foco en la contradicción de su comportamiento.

Batalla campal en el Campo del Cortijillo Bazán
Ellos exigen a los entrenadores valores, pero, ¿qué valores transmite cuando se pelean en las gradas delante de sus hijos con otro padre?"
Presidente del Athletic Puerta Blanca
El presidente ha sido tajante en su alegato: "Usted que viene a campo, fuera a insultar, a agredir a entrenadores, a públicos, a árbitros... a los dirigentes que estamos expuestos todos los fines de semana a que alguien venga un tío y nos pegue en la cara. ¿A qué vienen los campos de fútbol? Que se queden en su casa". Su reflexión apunta a una lacra que, lejos de desaparecer, parece enquistarse en el deporte formativo.
Iniciativas aisladas frente a la pasividad oficial
Mientras la violencia campa en los terrenos de juego, surgen figuras que intentan combatirla a nivel personal, como Ángel Jiménez, conocido como el 'Árbitro de La Paz', reconocido por su labor de concienciación con jugadores, técnicos y familias antes de cada partido. A nivel municipal, la plataforma 090 también trabaja para promover los valores en el deporte, pero estas iniciativas contrastan con una pregunta que queda en el aire.
¿Y las federaciones? ¿Y los comités? ¿Y el gobierno hace algo por erradicar la violencia en los campos? La sensación general es que no se toman las medidas necesarias para atajar el problema de raíz, más allá de las sanciones puntuales que se aplican tras los incidentes. La necesidad de una mano dura es una reclamación constante desde los clubes y familias que sí respetan el espíritu deportivo.

El partido Churriana - Campanillas quedó suspendido
Un reflejo de la sociedad
El debate también se extiende a si las redes sociales simplemente magnifican un problema que siempre ha existido o si realmente estamos ante una degradación mayor del ambiente en el fútbol base. Muchos apuntan a que la violencia en el deporte no es más que un reflejo de la crispación que se vive en la sociedad y de una falta de educación y valores que trasciende lo deportivo.
La conclusión es unánime entre los protagonistas del fútbol modesto: o se produce una concienciación general y cada actor implicado —padres, clubes, federaciones y árbitros— pone de su parte, o esta lacra irá a peor.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




