COPE

DIÓCESIS DE JAÉN

Jaén despide, emocionado, a Don Amadeo, el obispo que enseñó a soñar

Miles de fieles lo han despedido con lágrimas en los ojos, en una emotiva celebración eucarística en la Catedral de Jaén

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Jaén

Tiempo de lectura: 5'Actualizado 10:22

Cuando llegó, hace cinco años, al Gobierno de la Diócesis, Don Amadeo Rodríguez Magro sabía que lo hacía por un lustro. Su tiempo en esta tierra, a la que tanto ha querido y donde se ha sentido tan querido, integrado y arropado, iba a ser breve. No por ello ha dejado de poner lo mejor de su persona en todo lo que ha emprendido por hacer de ésta una Diócesis con esperanzas e ilusiones renovadas y un carisma marcado por el magisterio del Papa Francisco.

Don Amadeo no llegó llorando a esta tierra, como cuenta el refrán, pero hoy, cinco años y medio después, miles de fieles lo han despedido con lágrimas en los ojos, en una emotiva celebración eucarística en la Catedral de Jaén.

Junto al Prelado jiennense, el emérito, Don Ramón del Hoyo y el metropolitano de Granada, el Arzobispo Don Javier Martínez Fernández. El presbiterio diocesano al completo y el Seminario, así como los diáconos permanentes unieron su oración la de Don Amadeo en este día que ya formará parte de la historia de la Iglesia de Jaén. Su familia y amigos de la Diócesis de Plasencia, donde ejerció el ministerio episcopal entre los años 2003 al 2016, igualmente, se han hecho presentes.


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También, acudieron las autoridades civiles y militares: el presidente de la Diputación, Francisco Reyes; miembros del Cabildo Municipal; el Subdelegado de Defensa; el Teniente Coronel de la Guardia Civil; el Comisario Jefe de la Policía Nacional y el Jefe de la Policía Local y el Jefe Provincial de Tráfico de la ciudad, entre otras. Del mismo modo, no quisieron faltar a esta celebración, con sabor a despedida, las Hermandades y Cofradías; la Curia; consagradas de vida activa y contemplativa y sobre todo fieles que qusieron acompañar en esta última Eucaristía al Obispo de Jaén.

Las lecturas las han participado familiares de Don Amadeo; representantes de la Hermandad de la Buena Muerte así como un seminarista y un diácono permanente. Las voces de la Escolanía de la Catedral pusieron la nota musical a la celebración.

Homilía

Don Amadeo, visiblemente emocionado, comenzaba su homilía leyendo un extracto de su renuncia, por edad, ante el Santo Padre, pocos días antes de cumplir los 75 años, el pasado mes de marzo. Explicó que este proceso, que se emprendió con su renuncia y se culminó con el nombramiento de su sucesor, Monseñor Don Sebastián Chico Martínez, cumple con absoluta normalidad espiritual y humano lo establecido. A la vez que subrayaba que estos momentos los está viviendo con paz, alegría y gratitud”.

La homilía servía a este Prelado, en número 75 del episcopologio jiennense, para hacer balance de sus años como Obispo del Santo Reino. Y lo hizo con tres palabras: Gracias, Perdón y nos vemos. Don Amadeo expresaba su gratitud porque “desde el primer día siempre me habéis hecho sentir como vuestro obispo. Nunca tuve que dudar de, si en lo que pensaba y hacia, iba por el buen camino; la acogida de mi línea ministerial ha sido tan sincera y tan cálida, que siempre me reafirmabais en que hacíamos lo que teníamos que hacer”.

A la vez, el Obispo quiso pedir perdón por lo que a lo largo de este tiempo se ha quedado sin terminar: “En mi caso, además, siempre fui consciente de que, por razones de tiempo, tenía que elegir, en cada paso que daba, lo que era más necesario e importante y decisivo para un camino de todos. Por eso hay proyectos no iniciados, cosas no acabadas, cuestiones abiertas y faltan muchos remates que dar a las reformas iniciadas, que tuvieron su luz y guía en nuestro Plan Diocesano de Pastoral, siempre trabajado en sinodalidad, animados por el Espíritu”. En este sentido, Don Amadeo quiso entonar un perdón por sus fallos y límites: “Pido perdón a Dios Nuestro Señor; y os pido también perdón a todos vosotros y vosotras de todo corazón. También quiero pedir perdón por mis decisiones, sobre todo cuando afectaban a personas, si no os complacían. Os puedo asegurar, en conciencia, que nunca hice nada para ofender a nadie y, si algo dejé de hacer y por eso alguno se da por ofendido, pensad que a veces el bien de la Iglesia, que el obispo tiene que administrar, me impedía hacer las cosas al gusto de cada uno”.

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Para finalizar sus palabras, el Prelado jiennense avisaba a los presentes de que se seguirán viendo, porque ya sus raíces las ha echado en Jaén, donde residirá ahora como emérito. “Me quedaré viviendo entre vosotros como le corresponde a alguien que es de aquí, que quiere ser un jiennense y jaenero ya para siempre. Mi hermana y yo lo hacemos con mucho gusto, porque en nuestro día a día nos habéis tratado como uno más entre los vuestros. Con todo mi corazón os digo: os queremos y os agradecemos vuestro afecto”.

Después de la comunión, el Presidente de la Agrupación de Cofradías de la ciudad de Jaén, Francisco Sierra, junto con la vicepresidenta, hizo entrega de un presente a Don Amadeo en representación de todas las Hermandades de Jaén.

Antes de finalizar la celebración eucarística el Vicario General, Don Francisco Juan Martínez Rojas, tuvo unas palabras de agradecimiento y despedida a Don Amadeo. En ellas hizo alusión a la homilía del inicio de su episcopado en Jaén, en la que el Prelado, propuso “el olor de la unidad y de la comunión, siempre necesario para el anuncio de la alegría del Evangelio, pues la unidad hace creíble y fuerte la propuesta de la fe, la evangelización, nos decía”. En este sentido explicaba que, también, manifestaba su deseo de ser un obispo con olor a oveja. “Es decir, un obispo con decidida impronta pastoral en sus palabras y sus obras, para ser una fiel transparencia de Cristo, único y buen pastor, en medio del rebaño encomendado”.

Del mismo modo, Martínez Rojas quiso dar gracias a Dios por estos últimos años. “Al cabo de cinco años, querido don Amadeo, es tiempo de dar gracias. No es el momento de hacer balance. Sólo dar gracias por su servicio episcopal en esta parcela de la Iglesia universal, que es la diócesis de Jaén, a la que usted se ha entregado animándonos con entrega generosa, y señalando el camino en el sueño misionero de llegar a todos”.

Asimismo, el Vicario General manifestó que el pueblo de Jaén seguirá rezando por él “pidiendo para que su mirada de pastor continúe identificándose con la de Jesucristo, que en los hermosos ojos del Santo Rostro vela, acaricia y protege a esta Iglesia de Jaén. Y estamos seguros de que usted seguirá rezando por esta Iglesia a la que quiere, esta Iglesia que le quiere a usted, y que hoy, de manera especial, le agradece todo -y es mucho- cuanto ha hecho por ella, y por todos los hombres y mujeres de esta tierra”. Para culminar: “Por todo y por tanto, gracias, don Amadeo, muchas gracias”.

Una ovación ha fundido en un abrazo al Obispo con su Vicario General. La bendición con el Santo Rostro ha puesto el punto y final a la celebración litúrgica.

Ya en la Sacristía, Don Amadeo quiso agradecer el trabajo al unísono con un presbiterio entregado a caminar en el sueño misionero de llegar a todos. Además se decubría la pintura de Monseñor Rodríguez Magro, obra del artista jiennense, Francisco Huete.

Después, Don Amadeo regresaba al presbiterio donde recibía innumerables muestras de afecto y cariño filial del pueblo fiel de Jaén.

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