CÓRDOBA

Las pandemias que cambiaron la historia de Córdoba

El historiador Juan José Primo Jurado recuerda que la peste negra incluso acabó con la vida del rey castellano Alfonso XI, enterrado en San Hipólito

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Toni CruzCórdoba

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 16:12

El pasado sirve, en algunas ocasiones, para enjuagar las lágrimas del presente. O, al menos, para entenderlas mejor. La pandemia de COVID-19 está probando nuestra resistencia a lo desconocido y también va a marcar a fuego nuestro recuerdo dejando, igualmente, huella en la historia. Con el historiador Juan José Primo Jurado vamos a hablar de otros momentos en los que un virus cambió el normal desarrollo de la vida de los cordobeses.

-Lo primero: no debemos tener miedo al afirmar que estamos viviendo un momento histórico crucial

-Claro. Totalmente histórico, porque la situación es de mucha gravedad y porque es global dado que afecta a la ciudad, al país y al mundo entero. Además, hacía un siglo que no pasaba algo así. Somos protagonistas de la historia, se lo contaremos a nuestros nietos.

“Los gérmenes y las infecciones han dado forma a la humanidad”, le dijo a La Vanguardia el biogeógrafo Jared Diamond. ¿Está usted de acuerdo?

-Sí. Efectivamente. Las sociedades evolucionan a veces a golpe de crisis. Y las crisis sanitarias han marcado imperios y reinos. Lo que quizás impacta más de esta situación actual es que vivíamos en una sociedad en la que nos creíamos todopoderosos e inmunes a estos golpes del destino. En otros tiempos estas epidemias se asumían como una fatalidad inevitable, pero hoy en día el ser humano se creía invencible. Está siendo una situación grave en lo sanitario, lo será en lo económico y también en lo anímico y psicológico porque nos creíamos invencibles y no lo somos.

- Se dice que las cinco pandemias más letales que ha sufrido la humanidad han sido, por este orden: Sarampión, Viruela, la peste negra, la conocida como ‘gripe española’ de 1918, y el VIH. Empezamos con el sarampión, una enfermedad que abordaron Estrabón, Plinio El Viejo y Polibio y que afectó con especial contundencia a pueblos íberos y vacceos, ¿no?

-Es de las primeras que se tienen noticias en la antigüedad. Es algo muy superado en estos tiempos gracias a la aparición de las vacunas, porque la medicina ha ido evolucionando también y hoy en día la sarampión no supone ningún problema.

 


 

 


 

-La peste negra castigó con saña Córdoba en el año 1398. Se especula que mató a 70.000 personas. ¿Cómo se cree que vivieron los cordobeses ese año de horror?

-La peste se repite durante varios siglos en nuestra ciudad. La primera, es la del siglo XIV, la peste negra que afectó a toda Europa y a partes de Asia y luego se repite en los siglos siguientes. La peste negra fue terrible hasta el extremo que se llevó por delante la vida de un rey de Castilla nada menos. Alfonso XI murió en el sitio de Gibraltar, pero su deseo es ser enterrado en Córdoba y le dan sepultura en la Capilla Real de la Catedral. Más tarde sus restos serán trasladados junto con los restos de su padre Fernando IV a la Real Colegiata de San Hipólito que había ordenado levantar. Cualquier cordobés puede visitar sus tumbas junto al presbiterio. Si hasta los propios reyes morían por la peste, cómo no sería la incidencia en la población. Las siguientes pestes se debieron sobre todo a la falta de higiene y de salubridad pública, porque se trasmitía por las pulgas de las ratas. Entonces se vigilaba más la salud del alma que la pública.

- ¿Es cierto que durante la gran epidemia de entre 1648 y 1652 -tras la que apenas sobrevivieron en la ciudad 20.000 personas- no había manos para enterrar tantos cadáveres?

-En efecto. Estas epidemias el terror que producen es por la gran mortandad. Los muertos se amontonaban y era costumbre además enterrarlos en las propias iglesias y parroquias, lo que provocaba más enfermedades. El primer cementerio extramuros que hubo en Córdoba fue el de la Salud y fue durante la ocupación francesa (1810). La gente se acogía a San Sebastián -el patrón de la peste en toda la cristiandad- y a San Rafael.

-En homenaje al hombre que más luchó contra la expansión de Viruela la operación de lucha contra el COVID-19 se ha bautizado como “Operación Balmis”. ¿Cómo podría explicarle a los oyentes de COPE la importancia de la labor de Francisco Javier Balmis en el siglo XIX?

-Fue un marino español que realizó una labor importantísima llevando la vacuna contra la viruela por las colonias españolas de América y Asia. Curiosamente los conquistadores españoles llevaron la viruela a América y provocaron una gran mortandad entre los indígenas fueron también quienes llevaron su vacuna a esos mismos lugares con un viaje que pasó a la historia y que ahora está siendo puesto en valor.

-La gripe española del 18 tiene un apellido del todo equivocado porque ni España fue su origen ni tampoco fue especialmente grave su castigo en nuestro país. De hecho, salvo que me corrija la gripe española no tuvo la repercusión que sí tuvieron en el XVIII y XIX el tabardillo y la fiebre amarilla respectivamente. ¿Qué efecto tuvieron en la demografía cordobesa?

-Aclaremos que de la gripe española no tuvimos culpa ninguna nosotros. Los periódicos de los países que luchaban durante la Guerra Mundial estaban sometidos a la censura y la única prensa que informaba de esa gripe era la española. Fue la última gran pandemia. Córdoba ha soportado una gran mortandad por culpa de todas estas epidemias. La gente huía al campo porque entendían que había más calidad de vida. También se han sufrido episodios de falta de alimentos básicos que provocaron rebeliones, como en el siglo XVII. No tenemos que tener miedo a estas epidemias porque son circunstancias que han pasado a lo largo de la historia, pero lo que nos impacta ahora es que pensábamos que estábamos preparados para todo en sanidad y resulta que no.

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