La Pastoral Penitenciaria de Córdoba refuerza su labor con internos de Alcolea y el CIS a través de talleres, acompañamiento y asistencia espiritual

El año pasado atendió a más de 370 internos gracias a sus 33 voluntarios y 3 capellanes

Fran Durán

Córdoba - Publicado el

3 min lectura

La Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de Córdoba ha presentado la memoria de actividades correspondiente al año 2024, en la que se recoge la atención prestada a más de 370 internos del Centro Penitenciario de Alcolea y del Centro de Inserción Social (CIS). El trabajo se ha desarrollado gracias a la implicación de 33 voluntarios y tres capellanes, con un presupuesto que ronda los 22.000 euros invertidos en talleres formativos, actividades de acompañamiento y asistencia espiritual. 

Aunque la Pastoral Penitenciaria se encuentra estructurada como secretariado diocesano desde 2007, su presencia en la cárcel cordobesa se remonta a hace casi seis décadas, primero en la antigua prisión del barrio de Fátima y, posteriormente, en las instalaciones actuales de Alcolea. Durante todo este tiempo, su misión ha combinado la vertiente espiritual con la dimensión social, en un esfuerzo constante por ofrecer apoyo a quienes viven privados de libertad.

Alvaro Tejero

Presentación de la memoria de actividades del Secretariado Diocesano de Pastoral Penitenciaria.ANDALUCÍA ESPAÑA EUROPA CÓRDOBA SOCIEDADÁLVARO TEJERO/DIÓCESIS DE CÓRDOBA

El director del Secretariado de Pastoral Penitenciaria, José Antonio Rojas, ha destacado que cada semana se celebran eucaristías en los distintos módulos, a las que acuden más de 120 internos. Además, se llevan a cabo catequesis y acompañamiento espiritual, junto a la preparación para los sacramentos de iniciación cristiana en aquellos casos en que los internos lo solicitan.

El capellán Sergio García ha subrayado que la fe se presenta como “un derecho de la persona” y que muchas de las actividades buscan ofrecer esperanza y motivación a quienes se sienten en situación de exclusión. En esta línea, uno de los proyectos más significativos es la participación de un grupo de internos en el Camino de Santiago, experiencia que consideran sanadora y que permite avanzar en los procesos de reinserción.

Más allá de la atención espiritual, el secretariado desarrolla talleres de música y coro, teatro, historia y arte de Córdoba, resiliencia, lectura dramatizada y formación en valores, así como cursos de primeros auxilios y contra la violencia de género. En el ámbito deportivo se impulsa el trofeo de fútbol sala “Virgen de la Merced”, que se ha consolidado como un momento de convivencia en el calendario penitenciario.

Otra de las áreas de trabajo tiene que ver con la cobertura de necesidades básicas. El servicio de ropero entrega mensualmente paquetes de ropa a internos sin recursos, mientras que también se facilitan tarjetas telefónicas, gafas y productos de higiene. La colaboración con casas de acogida permite que algunos internos sin red familiar disfruten de sus permisos en condiciones dignas, tanto en Córdoba como en otras provincias.

La memoria de 2024 refleja también la organización de 17 salidas con internos del CIS, que incluyeron visitas a monumentos e instituciones de la ciudad. En estas actividades participaron 195 internos, siempre acompañados por voluntarios. Asimismo, se realizaron peregrinaciones al Santuario de la Virgen de la Cabeza en Andújar y otros encuentros regionales en coordinación con la Pastoral Penitenciaria de Andalucía.

El voluntariado, formado por laicos, religiosas y miembros de hermandades, recibe formación mensual y cuenta con el asesoramiento de un abogado para atender consultas jurídicas de los internos. La Hermandad de la Merced mantiene un papel activo, con su participación en talleres y en la tradicional petición anual de indulto para un recluso, coincidiendo con su estación de penitencia en Semana Santa.

La financiación de estas actividades proviene de diferentes fuentes: el Obispado de Córdoba, la Fundación Cajasur, la Orden Trinitaria, la Hermandad de la Merced, el Cabildo Catedral y la Fundación La Caixa, entre otros. La suma de aportaciones permite sostener un programa estable de unos 22.000 euros anuales, destinados tanto al funcionamiento del secretariado como a talleres, salidas y asistencia a necesidades básicas.

La religiosa Josefina Redondo, de las Hijas de la Caridad, ha recordado que esta labor se convierte en “testimonio vivo del amor de Dios” y que, en muchas ocasiones, los voluntarios reciben de los internos “mucho más de lo que dan”. Una afirmación que resume el espíritu de un servicio que busca tender puentes de esperanza dentro y fuera de los muros de la prisión.

Temas relacionados