Un guardia civil de Adamuz narra el horror: "Una niña me dijo que su padre estaba muerto"
El cabo primero Arturo Carmona, uno de los primeros agentes en llegar a la zona cero, revela que no sabían que había un segundo tren y relata el rescate de las víctimas

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Córdoba - Publicado el - Actualizado
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La labor de la Guardia Civil en la tragedia de Adamuz ha sido fundamental, pero también heroica. Así lo ha relatado el cabo primero Arturo Carmona, uno de los primeros agentes que llegaron al lugar del siniestro el pasado domingo. Su testimonio revela la magnitud de un suceso que, en un primer momento, parecía limitarse a un solo tren descarrilado.
La sorpresa de un segundo tren
Carmona ha explicado que, mientras él y su compañero Ángel atendían a los heridos del primer tren, observaron a un grupo de personas que "venía por las vías de una zona contraria". Este hecho les extrañó, ya que "no nos cuadraba que esa gente viniera por ahí".

A la derecha Arturo Soria y su compañero Ángel Ayala
Al preguntarles, un señor les confirmó lo que no esperaban: "venían de del otro tren accidentado". La noticia les dejó "un poco de piedra", pues la información inicial era de un único tren. El segundo convoy se encontraba a unos 600 o 700 metros de distancia, un trayecto que los supervivientes hicieron en plena oscuridad.
Un escenario dantesco
Al dirigirse hacia el segundo tren, un Alvia, los agentes empezaron a ser conscientes de la "magnitud de esta tragedia". "Ya empezamos a ver los primeros cuerpos, restos de infraestructura", ha detallado Carmona. La escena, con decenas de personas heridas y gritando, fue descrita por el agente como "la definición de prácticamente del infierno".
Su padre estaba muerto"
Cabo Primero
En medio del caos, al agente le llamó la atención la calma de un grupo de unas 40 o 50 personas. Entre ellos, una niña de seis o siete años cuyo testimonio se le quedó "grabado". La pequeña le dijo que "su padre estaba muerto". Ante la imposibilidad de acompañarla, encomendaron su custodia a una pareja de mayores mientras continuaban con la "carrera contra reloj para ayudar el máximo de gente posible".
La definición de prácticamente del infierno"
Cabo Primero
Labores de coordinación
Además del rescate de los heridos, la Guardia Civil tuvo que organizar el tráfico en una carretera de difícil acceso para evitar un colapso. Era vital garantizar la "total libre circulación para esos servicios de emergencia", no solo para prevenir otros siniestros, sino para evitar la "saturación de esa carretera" y permitir el paso de ambulancias y bomberos.
Actualmente, la coordinación sigue siendo crucial para permitir la entrada de la maquinaria pesada necesaria para las labores de retirada de los trenes. Un trabajo complejo que, según el cabo primero, es fruto de la "buena coordinación" entre las distintas especialidades del cuerpo.
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