Descubren el secreto químico de los romanos para crear el rojo perfecto y duradero
Un estudio de la Universidad de Córdoba desvela una técnica única en Hispania para proteger el carísimo 'oro rojo' de la pintura mural romana

Mural Hispania 2
Córdoba - Publicado el - Actualizado
4 min lectura10:22 min escucha
Un equipo multidisciplinar de la Universidad de Córdoba (UCO), en colaboración con arqueólogos de la Universidad de Murcia, ha sacado a la luz un secreto guardado durante siglos en las paredes de una domus de la Hispania romana. El hallazgo, localizado en la antigua Carthago Nova (actual Cartagena), desvela una avanzada técnica pictórica desconocida hasta ahora en la península, diseñada para combinar belleza, durabilidad y una ingeniosa optimización de recursos.

Muestras
El descubrimiento, que reescribe parte de lo que se sabía sobre los artesanos romanos, se centra en el uso del color rojo, uno de los más apreciados y problemáticos de la antigüedad. El catedrático del departamento de Química Orgánica de la UCO, Rafael Ruiz Arrebola, explica que el hallazgo se produjo durante el análisis químico de unas pinturas murales que, a simple vista, no parecían fuera de lo común.
El secreto del 'oro rojo'
El equipo de investigación lleva años estudiando la pintura mural romana, pero este caso llamó su atención de inmediato. Las paredes de una de las estancias más importantes de la villa estaban pintadas de un intenso color rojo. Sin embargo, los análisis revelaron que este rojo estaba aplicado sobre una capa de pigmento amarillo, un hecho ya de por sí inusual. La sorpresa fue mayúscula al analizar la composición del propio color rojo.

En el laboratorio
La capa pictórica no estaba hecha de un solo pigmento, sino de una mezcla de cinabrio y hematita (un óxido de hierro). El cinabrio, conocido en la época como el ‘oro rojo’, era el pigmento más caro y valorado del Imperio romano. Según explica Ruiz Arrebola, "el que se hubiese pintado sobre un fondo amarillo y mezclado con hematita era algo que, como químicos, no nos decía nada, pero sí al equipo conjunto con los arqueólogos". Se dieron cuenta de que estaban ante una técnica "única en Hispania y prácticamente única en el Imperio romano".
El principal problema del cinabrio, más allá de su desorbitado precio, es su fotosensibilidad. Al exponerse a la luz y, sobre todo, al entrar en contacto con la cal de los muros, sufre una transformación química que lo ennegrece. Los artesanos romanos, a base de ensayo y error, encontraron una solución ingeniosa: aplicar una capa previa de ocre amarillo (goethita) sobre el blanco de la cal. Esta capa actuaba como un escudo, protegiendo al valioso cinabrio de la causticidad del muro y evitando su degradación.
Existía una comunicación muy buena entre los diferentes talleres de artesanos a lo largo del Mediterráneo”
Catedrático del departamento de Química Orgánica
La razón de mezclarlo con hematita, un pigmento rojo mucho más barato, abre la puerta a varias hipótesis. La más plausible, según los investigadores, es que esta mezcla ayudara a preservar el cinabrio y a retrasar aún más su oscurecimiento, sin que el ojo humano apreciara una pérdida de intensidad en el color. Aunque no se descarta una motivación económica, parece poco probable, ya que la vivienda pertenecía a una familia adinerada. Una tercera vía es la picaresca: "que el artesano engañase, entre comillas, al propietario [...] para abaratar el coste y llevárselo de dinero".
Una red de conocimiento en el Mediterráneo
Este método solo cuenta con un precedente conocido en todo el mundo romano: unas pinturas localizadas en Éfeso, en la actual Turquía, aunque son posteriores a las de Cartagena. Este paralelismo sugiere, en palabras del catedrático, que "existía una comunicación muy buena entre los diferentes talleres de artesanos que había a lo largo del Mediterráneo". Lejos de ser grupos estáticos, los talleres viajaban y compartían conocimientos de forma fluida.

Daniel Cosano, doctor en Química Orgánica y Rafael Ruiz, catedrático del departamento de Química Orgánica de la UCO
Se sabe que en la propia Cartagena trabajaban talleres de pintores llegados desde Italia para decorar las casas de las familias más poderosas. El hallazgo demuestra que existía un "tránsito de información muy relevante en aquella época, teniendo en cuenta que todo funcionaba por el boca a boca". Esto confirma que los artesanos romanos eran profesionales con un conocimiento práctico muy profundo de su oficio.
Tecnología de vanguardia para mirar al pasado
Para desvelar esta técnica ha sido clave el uso de tecnología analítica avanzada. La espectroscopia Raman ha permitido identificar de manera inequívoca la composición química de los pigmentos, confirmando la presencia de cinabrio y óxido de hierro. Sin embargo, la información más valiosa ha procedido de la microscopía electrónica de barrido.
Esta técnica permite estudiar la pintura por estratos de apenas unas micras de grosor, casi imperceptibles. Al realizar un mapeo de los elementos químicos, los científicos pudieron ver "cómo se van superponiendo las diferentes capas de pigmento". Así, identificaron claramente la capa de óxido de hierro amarillo sobre la cal y, encima de ella, la mezcla final de cinabrio y óxido de hierro, reconstruyendo el proceso capa a capa.
Aunque este descubrimiento no cambia por completo la visión del arte romano, sí "supone un avance muy importante sobre el conocimiento que tenían en esa época los artesanos romanos". Demuestra cómo, sin saber química formal, aplicaban soluciones complejas para proteger los materiales de reacciones adversas. La capa amarilla no buscaba un efecto estético, pues quedaba oculta, sino que era una solución puramente funcional y tecnológica para preservar la integridad del ‘oro rojo’.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



