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La batalla de Alfonso Reyes contra el Coronavirus, tuit a tuit

El ex baloncestista internacional cordobés narró su batalla contra la enfermedad a través de twitter sin escatimar críticas a la gestión de la crisis

La batalla de Alfonso Reyes contra el Coronavirus, tuit a tuit

Toni CruzCórdoba

Tiempo de lectura: 6'Actualizado 12:29

Alfonso Reyes, cordobés de Canena como él mismo se define, fue jugador internacional de baloncesto -142 partidos con la absoluta y tres medallas en sendos Eurobasket lo atestiguan- y actualmente es el presidente de la Asociación de Baloncestistas Profesionales. También es ingeniero de caminos por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Politécnica de Madrid. Durante estos días su imagen ha sido el reflejo de la lucha de muchos contra el COVID-19. A través de su cuenta personal de twitter, Reyes ha ido narrando con detalle todo lo que ha ido viviendo desde que le diagnosticaron la enfermedad hasta que, con mucho esfuerzo, consiguió derrotarla.

El comienzo de esta crónica tuitera arranca el 14 de marzo. Reyes, que poco antes recomendaba para la cuarentena escuchar la marcha Radetzky y leer “La leyenda del santo bebedor” de Joseph Roth, confiesa: “Me temo que he pillado el «bicho». Ayer 39°C de fiebre, escalofríos y tos seca. Esta mañana algo mejor. Estoy aislado. Estuve en contacto con mi hermano Felipe antes de que entrara en cuarentena. Él está asintomático” y añade con humor: “Espero que mis anticuerpos «caneneros y cordobeses» derroten al virus» chinorri». Versión coña ortega-smithona”.


 

 


 

Ese mismo día se congratula de que “lo bueno es que no hay mocos ni «cagalera». Tengo las reservas justas y necesarias de papel higiénico”.

El día 15 explica que “está siendo una noche toledana. El malestar de cabeza, cuello, espalda y la tos, me han impedido conciliar regularmente el sueño. A pesar del gelocatil nocturno. Aquí estamos desvelados. Lo intento de nuevo”.

 


 

 


 

Desde un primer momento Reyes dedicó las fuerzas que no le quitaba la enfermedad a animar a quienes la padecen. En su segundo día de enfermedad escribió: “Quiero transmitir tranquilidad y paciencia. Al que le toque que se aísle lo máximo posible y se deje cuidar a distancia, ya sabemos que esto no es una broma, pero saldremos. A los irresponsables que salen sin necesidad, que reflexionen”. El ex jugador también deja pinceladas de sus conocimientos de historia, como cuando el 16 de marzo lleva a cabo esta comparativa bélica: “Todos contra el invasor. Si el Corso no pudo con nosotros no va a triunfar el virus. Mis Castaños, Reding, Empecinado, Daoiz y Velarde (que eran 2), Espoz y Mina (que era uno) están luchando sin cuartel. Los trataré mucho mejor que lo hizo F. VII con los de carne y hueso”. De paso, tira de ironía para referirse a la luchadora climática Greta Thunrberg: “espero que me perdones pero aquí estamos tirando de cubiertos, vasos y platos de plástico a saco. Con todo el cariño”.

 


 

 


En su tercer día enfermo recuerda sus orígenes cordobeses: “Lucha sin cuartel contra el invasor, cuerpo a cuerpo (anticuerpo a virus). Mitad de las tropas reconocible por su vistoso traje corto y sombrero cordobés y la otra por sus ramas de olivo a modo de camuflaje. Disciplinados aunque tendentes a la juerga en cuanto tocan las palmas” antes de recordar que “el dato que veo del 4% de mortalidad de los infectados es incorrecto. No sabemos cuántos contagiados hay pero son muchísimos más de los que ofrecen las cifras oficiales. Que no se diga me parece otra irresponsabilidad porque contribuye a propagar el miedo”


 

 


 

El 17 de marzo, todavía con 38’4º, describe así cómo se siente: “Comienza el 6° día de campaña. El enemigo es más resistente de lo que pensaba. Ahora mismo, 38,4° C y una tos que me ha mantenido en vela toda la noche. Quizá sea para preparar la batalla final. La sensación de resaca de las malas y continua es muy desagradable. Cansado”. Un día más tarde decide, por consejo de expertos, acudir al Hospital para que observen sus pulmones: “Me comentan que dado que llevo tantos días con fiebre que conviene que acuda al hospital a hacerme unas placas para comprobar que tenga bien los pulmones. Eso haré hoy, no estamos para tonterías”. Afortunadamente, la prueba es optimista.


 

 


Reyes advierte mientras regresa a su lucha que “estamos ante un enemigo desconocido y muy peligroso. Nuestro organismo se tiene que adaptar para luchar con garantías y parece que eso requiere 8-10 días. Si me está dejando a mí como un trapo, imagino cómo actúa con los más débiles. Hay que impedir que se contagien. Como sea” mientras que aclara que, en su caso, “-Salvo momentos puntuales de tranquilidad (por la mañana y a media tarde), sensación continúa de resaca. -El cerebro parece que quiera desbocarse y las ideas son recurrentes. Sin embargo, no se pierde lucidez. -La tos principalmente al hablar y por la noche”.


 

 


El 19 de marzo se desahoga por redes: “Este virus es hideputa, hediondo, legañoso, mentecato, malandrín, lamecharcos, gorrino, ganapán, huevón, mangurrián, mequetrefe, cabrón, sabandija, pamplinas, soplagaitas, zampabollos, zoquete, tuercebotas, tragaldabas, piojoso, pollopera, comemierda, pelagatos, parguela...” Para superar la situación recuerda a sus seres queridos:

 


 

 


Menciona Reyes que durante la enfermedad “notas un olor extraño. Es cierto, no necesariamente desagradable”. El 19, cuando ya empieza a sentir alguna mejoría, reflexiona: “Uno que a veces se sentía indestructible ha conocido la fragilidad y el desasosiego en esta semana. Ese soy yo. #Alalbavenceré”. Sin embargo, al día siguiente, escribe: “38,1 °C y el «perro negro» mordiendo fuerte. Más ánimo que nunca”.


 

 


Finalmente, en el día 21 de su enfermedad acaba ingresando tras el resultado de una placa. Hasta las 4 de la mañana no consigue que le den una cama y, tras darle oxígeno, tiene una saturación de 97 %, muy buena en términos médicos.


 

 


Explica el ex jugador el 22 de marzo que “ha pasado a verme la doctora. No llego a tener neumonía pero tengo algo parcheados los pulmones. Me dio un falso negativo la prueba y la repiten en 72 h”. Poco después el pasado a una habitación, aunque el jugador termina requiriendo oxígeno.


 

 


El 23 expresa sus deseos para cuando salga del Hospital: “Lo primero que haré cuando vuelva a casa, aparte de abrazar virtualmente a mi familia, será comer un par de torrijas de mi vecina Idoia. Con todas sus vitaminas, grasa y azúcar” y sigue recordando a su padre Ildefonso, Coronel de Artillería:


 

 


Un día más tarde exige “que se proteja a los que cuidan de nosotros. No ha sido por falta de presupuesto, lo ha sido por falta de planificación. Y jamás, JAMÁS, vuelva a estar la ideología por encima de la salud de las personas. Ya tendremos tiempo de recordarlo”. El 25, por fin, le comunican su enfermedad:


 

 


 El 26 afirma que “ya sabía yo que la culpa de todo la tendrían los «expertos». Los mismos que decían lo que algunos querían oír y que han actuado como esbirros del poder” y el 27 recalca que “Si lleváis más de 6-7 días con fiebre, acudid al hospital para que os hagan rx. No lo dejéis, si estáis bien, a casa, si no, a cuidarse en el hospital”. Por fin, el 27 es dado de alta:


 

 


Así va despidiendo su diario de campaña contra el Coronavirus Alfonso Reyes. Agradeciendo al personal del Puerta de Hierro su trato y profesionalidad y regresando, con 8 kilos menos, a su casa. Desde entonces su crónica se centra en su recuperación y en su progresiva vuelta a la normalidad leyendo a Stendhal y animando a quienes siguen en plena batalla contra el bicho.

 


 

 


 

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