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Semana Santa Jerez

La primera estación de la Sed en Catedral protagonizó un Lunes Santo lleno de detalles

Los cofrades de Puertas del Sur se sumaron este año a los de la Paz,  Candelaria, Cena, Amor y Sacrificio y Viga, con Moreno Bonilla como testigo

Moreno Bonilla

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 09:07

La entrada del Cristo de la Sed en la Catedral para que los cofrades de Puertas del Sur hicieran estación, por primera vez, en el primer templo diocesano era el momento más esperado del Lunes Santo. Pero cuando las cornetas y tambores del Gran Poder de Granada interpretaban la marcha con la que se producía este momento toda emoción imaginada era poca ante la fortaleza del instante mágico tan soñado durante años y años.

Y la entrada en Carrera Oficial puso al histórico momento un testigo de excepción: Juan Manuel Moreno Bonilla, el presidente de la Junta de Andalucía, quien presidió la entrada de esta primera cofradía por el Palquillo de Aladro para luego ser el centro de una recepción que la Unión de Hermandades ofreció en su sede de plaza Peones. Mientras, la Sed continuaría hacia el templo catedralicio.

Con ellos aprendió esta jornada procesional que la luminosidad de las dos de la tarde podía ofrecer imágenes distintas de aquellas otras que, en callejeros bien diferentes y con otros horarios, vienen dando hermandades como la Viga o Amor y Sacrificio. Tardogótico crucificado, la imagen más antigua de la Semana Santa de Jerez, en la primera de ellas. Ascetismo jesuítico y consagración al Sagrado Corazón, la segunda.

Las calles se llenaron de público. El tiempo era propicio. Y los atractivos de las seis cofradías también. A las tres mencionadas se sumaron la Paz de Fátima, con un dorado del paso en el que Cristo recibe la cruz que no brilló más que la nueva distribución de ese nutrido misterio; la Candelaria, que presentaba recién restaurado al Señor de las Misericordias para renovar su encuentro con la Verónica, y la Sagrada Cena.

Éstos últimos, los cofrades de San Marcos, reeditaron el gusto cofradiero de ese Jerez costalero que, en el misterio de Ortega Bru y herederos sobre el canasto de Castillo Lastrucci que ocupara en su día El Cachorro, encuentran el origen de un fenómeno con nombre de capataz distribuido por otras cofradías con el paso de las últimas décadas: Martín Gómez Moreno. Pero la Cena fue anoche mucho más.

La Candelaria, por delante, lucía representantes diversos de cuerpos pertenecientes a la Justicia. No en balde el título de Misericordias del Señor ampara esa labor profesional como el de la Virgen tiene ecos canarios que fortalecen las relaciones con cuantos están en torno a la Patrona tinerfeña. El teniente de alcalde de la localidad isleña con el nombre de la Virgen jerezana procesionó en esta cofradía de Santa Ana.

El rosario dirigido por un nazareno y seguido por todo el cortejo de los sencillos capuces como única música para Amor y Sacrificio fue otro de los detalles que no se pierden por discretos que parezcan. O la estampa preciosa de la Virgen del Socorro, copatrona de Jerez bajo palio con el bastón de mando de la alcaldía, el último de los recuerdos, en la cofradía de la Viga, antes que luciesen las bengalas del Reducto de la Catedral.

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