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ALMERÍA

Pasión y Gran Poder inundan las calles de Almería de oración suplicante y fervorosa

La hermandad de Pasión vivió una petalá muy emotiva junto a la casa sacerdotal, en la Catedral.

Gándara

Alberto Sentís/GándaraALMERÍA

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 08:16

Lunes Santo en Almería con dos hermandades que realizan su estación de penitencia, tras dejar la Macarena desde el año pasado huérfano al lunes de su verde esperanza por cambiar al miércoles. Un día en el que el tiempo acompañó para que Pasión desde el centro de Almería y, Gran Poder, desde orillas del mar que baña nuestra capital, realizaran una impecable estación de penitencia.

Pasión

El barrio de Mediterráneo-Oliveros se transforma en un hervidero para esperar la salida de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Pasión en su Tercera Caída y María Santísima de los Desamparados, que con su sobria y regia estación de penitencia inundó las calles de Almería de oración suplicante y fervorosa.

En un horario y recorrido ya consolidado, a las seis y media se abrían las puertas de su templo. Es tal el gentío que se acerca a la Iglesia de Santa Teresa, que a pesar del amplio tamaño de la calle, se queda pequeña. Tras la cruz guía de la Hermandad de Pasión, comenzaban a salir las hileras de nazarenos de túnica morada de capa con cíngulo dorado. A continuación salió el estandarte del Cristo y, poco después, el paso del Nuestro Padre Jesús de Salud y Pasión en su Tercera Caída aparecía entre una nube de incienso. Juan Sagredo es el capataz del paso desde que la misma comenzó a realizar desfile procesional. El público comenzó a aplaudir al ver de nuevo al Señor de Pasión sobre su paso y la Banda de Cornetas y Tambores de la Asunción de Jódar, interpretó la marcha real.

El Cristo de Pasión, ataviado con su habitual túnica morada, es una de las obras cumbres del sevillano Luis Álvarez Duarte. El Cristo iba posado sobre el tradicional monte de iris morados. Recorriendo los primeros metros de su itinerario, el paso del Cristo de Pasión se alejó de Santa Teresa. Casi a las siete y cuarto de la tarde el llamador del paso de la Virgen de los Desamparados, se escuchó en la calle por primera vez. Los costaleros respondieron al golpe del llamador y Santa Cecilia de Sorbas comenzó a interpretar el himno nacional para bajar la rampa de la iglesia. La Virgen de los Desamparados, lucía radiante sobre su paso. Destacar los preciosos bordados en hilo de oro fino, y la seda de las cartelas de la Virgen y la Gloria del Palio. Del Paseo, a la Catedral, para después dirigirse hacia el Santuario de la Virgen del Mar en donde, como todos los años, realizaron una ofrenda. En torno a las once y media de la noche, el paso de Cristo entraba en su templo a la espera de su Madre.

Gran Poder

Desde el barrio del Zapillo la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, que ofreció a los almerienses una verdadera catequesis en la calle, realizando la cofradía su solemne estación de penitencia.

A las siete y cuarto salió esta Hermandad de luto y silencio desde la iglesia de San Pío X. Todo su posterior discurrir por nuestra ciudad se hizo presentando un cortejo serio.

Tras la cruz de guía, largas hileras de penitentes de túnica negra de cola que precedían al Señor del Gran Poder, que es una réplica tan conseguida del original sevillano que el imaginero se vio en la tesitura de modificar pequeños detalles de la corona de espinas y pelo para marcar diferencias. El silencio solo lo rompía el rachear de sus costaleros cuando avanzaban de camino a la carrera oficial donde se apagaba el alumbrado público creando una atmosfera de recogimiento. Pasada la medianoche, el Gran Poder volvía a su templo para decir adiós a los almerienses hasta el Lunes Santo del próximo año.

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