ALMERÍA

Fervor y calor cofrade en una fría tarde de procesiones

Desde el año pasado el Miércoles Santo es el día de la Macarena, tras dejar huérfano al Lunes Santo de su verde Esperanza. 

Gándara

Alberto Sentís/GándaraALMERÍA

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 10:25

Miércoles Santo, sin duda el día en el que el templo catedralicio de nuestra ciudad se convierte en el centro neurálgico de nuestra Semana Santa, pues dos de las hermandades más señeras, Prendimiento y Estudiantes hacen su estación de penitencia desde la Catedral. También las hermandades de la Macarena y Calvario recorren las calles almerienses en un día señalado en rojo para muchos cofrades.

Calvario

La primera en hacerlo es Calvario desde el barrio de Pescadería. Esta es una hermandad sobria y humilde que a las 6 de la tarde ponía rumbo a carrera oficial desde la Iglesia de San Roque. Cuenta con un paso, que representa a Jesús clavado en la cruz en el momento de pronunciar las siete palabras. La iconografía del mismo es completada por Nuestra Señora de las Lágrimas, y San Juan Evangelista. Recogimiento durante todo su recorrido, pasando por la Catedral y carrera oficial.

Prendimiento

A las seis y cuarto se abrían las puertas de la Catedral para que la Real e Ilustre Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús en su Prendimiento, el Señor Cautivo de Medinaceli y Nuestra Señora de la Merced, hiciera su estación de Penitencia. Una difícil salida la del primer paso del Prendimiento de extraordinarias dimensiones. Los cuarenta y cinco costaleros comandados por los capataces del misterio, superaron el dintel de la puerta con mimo. La plaza de la Catedral, en la que no cabía un alfiler, estalló en una gran ovación al ver al Señor “Prendío”. Detrás del misterio, la Agrupación Musical Pasión de Linares que, tras el Himno Nacional, inició los sones de la marcha dedicada a Jesús en su Prendimiento.

El misterio del Prendimiento ya estaba en la calle, pero esos momentos de emoción iban en aumento. Y es que llevábamos todo un año esperando para que el Señor Cautivo de Medinaceli se presentara de nuevo a todos los almerienses. Lágrimas, aplausos y vítores se entremezclaron entre el gentío que deseaba ver procesionar otro año más a un Señor Cautivo, que iba adornado con su tradicional monte de iris morados. Precediendo el paso los nazarenos portaban las cruces con un grabado con la leyenda “Cautivo”.

Pero aún quedaba su Madre, la de todos. La Virgen la Merced. En la calle Real, Nuestra Señora de la Merced, recibió esa tradicional petalá que organiza todos los años su grupo joven, justo cuando los primero nazarenos ya iniciaban su desfilar por el Paseo de Almería. Hacía las once y media de la noche, en la Plaza Jesús Cautivo de Medinaceli, se escucharon desde el balcón de la Casa de Hermandad las últimas saetas a los titulares, para despedirse de los almerienses desde su Capilla, la del Prendimiento, hasta un nuevo y esplendoroso Miércoles Santo.

Macarena

Desde el año pasado el Miércoles Santo es el día de la Macarena, tras dejar huérfano al Lunes Santo de su verde Esperanza. A las siete menos cuarto de la tarde, se abrían las puertas de la Iglesia de San Ildefonso. Salió el cuerpo de nazarenos del tramo del Cristo de la Sentencia, con su hábito en blanco roto con antifaz morado y, cuando los ciriales se situaron bajo el dintel, sonó el llamador del misterio.

Una salida complicada la de este paso de misterio de dimensiones apabullantes. Arriaron el paso bajo la puerta, se le quitaron las maniguetas para poder realizar el giro de salida y, de nuevo, se volvió a llamar. La banda de cornetas y tambores Santa Cruz, de Almería, arropó con su sones a Jesús Sentenciado. La cuadrilla asomó el paso a la calle por izquierdos a sones de la Marcha Real y, mientras sonaba la primera marcha, realizaron la maniobra con delicadeza, y cuando encararon la calle y salieron de largo, se llevaron consigo los más pasionales aplausos. Un año en el que el Señor de la Sentencia estrenaba la primera fase de bordados de su túnica. Además, el paso estrenaba varias cartelas laterales con las imágenes de la evangelización de Santiago el Mayor de España, aparición del cuerpo de San Indalecio en la ciudad y el milagro de la espina de San Blas.

Largas hileras de nazarenos precedieron a las decenas de mantillas que, cada año, escoltan a la Macarena. Tras los báculos de la presidencia del palio que estrenaban escudos, además de realizar dos nuevos, sonó el llamador. La cuadrilla del palio sacó a la Virgen a la puerta de San Ildefonso para realizar también su difícil maniobra de salida.

Hacía la una y media de la madrugada, y tras la bulla que se forma cuando está ya la hermandad en las calles de su feligresía - en las inmediaciones de la Plaza de Toros -, su barrio torero despidió entre gritos de “Macarena guapa” a su Virgen.

Estudiantes

Cerraba el miércoles Santo la Hermandad de Estudiantes, saliendo también de la Catedral. Considerada madree y maestra de la Semana Santa, es además la única que nunca ha dejado de procesionar. Sus titulares, el Padre Jesús de la Oración en el huerto y Nuestra Señora del Amor y de la Esperanza gozan de una gran devoción. A las 8 de la tarde se presentaban de nuevo a los almerienses para que en su intricando itinerario por el casco histórico almeriense pudiéramos disfrutar de del buen hacer de los costaleros de ambos pasos. En el Misterio se estrenaban tres apóstoles, San Pedro, Santiago y San Juan del imaginero Luque Bonillo, y sus ropajes en sarga. Además, la hermandad está celebrando el 75 aniversario y tendrá salida extraordinaria en octubre.

Hacía la una se recogían para despedirse de los almerienses desde el primer templo de la diócesis, la Catedral de la Encarnación, hasta un nuevo y esplendoroso Miércoles Santo.

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