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Eusebio: "Siempre he tenido confianza y todavía me cuesta asimilar el descenso"

Eusebio: Siempre he tenido confianza y todavía me cuesta asimilar el descenso

Europa Press

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 17:03

"La afición durante las últimas jornadas me ha dado a entender que no ha estado muy contenta"

El entrenador Eusebio Sacristán ha señalado este martes en su despedida del Girona FC, tras renunciar al año de contrato que tenía vigente y poner su cargo a disposición de la entidad, que no cree que haya sido capaz de dar lo mejor de él en un pésimo final de temporada que les ha condenado a un descenso que todavía no asimila ni comprende.

"En ningún momento puse mi cargo a disposición del club (durante el tramo final de temporada), he creído siempre en todo momento en que se iba a dar la salvación. Siempre he tenido confianza, todo en lo que creo se ha dado aquí, por eso me cuesta todavía asimilar el descenso, que haya pasado", manifestó en rueda de prensa.

Acompañado del presidente del Girona FC, Delfí Geli, y del director deportivo, Quique Cárcel, así como por algún jugador como Àlex Granell, aseguró que sus expectativas se han visto "cubiertas" y agradeció el apoyo de todos los estamentos del club, desde la directiva hasta los jugadores, por creer en él hasta el final. De ahí que se sienta mal por no haber logrado la permanencia.

"En todo el trayecto siempre he estado muy confiado de ello (salvación), se daba todo lo que es importante para que las cosas vayan bien, pero al final no se ha cumplido esa idea que tenía de lo que iba a pasar. Me da mucha pena, mucha rabia, porque este club se merece lo mejor y estoy convencido de que va a tener lo mejor", auguró.

En este sentido, calificó de "muy duro, dramático y una pena" el final de su camino en el club, dejando al equipo en LaLiga 1/2/3. "Todo el camino ha sido muy bueno y, muy bonito, he tenido facilidades y ha sido muy agradable. Me he encontrado con un club fantástico a nivel humano, con un grupo que tiene un compromiso de dar lo mejor para este club. Es un momento triste, acabo una relación que nunca pensé que se iba a dar de esta manera, con este final", se sinceró.

Por otra parte, quiso destacar la calidad de la plantilla actual. "Tiene un compromiso enorme, un respeto y una actitud para el trabajo enorme, con unas ganas de continuar disfrutando de lo que se han ganado a pulso durante estas temporadas enorme. Una plantilla que ha decidido creer en mí y confiar en mí, seguir apoyándome a pesar de todo, y es lo más gratificante que me llevo", se sinceró.

Pese a creer que llegaba al sitio ideal, el fútbol le ha dejado claro que no era así. "La vida me ha dicho que no es este el sitio y que no todo es tan ideal como pensaba. Quizá necesito hacer revisión de creencias que tengo. Pero sigo creyendo en ello, y me reafirmo al ver que me estoy despidiendo al lado del club en un momento tan desagradable", lamentó.

Sobre todo, se marcha siguiendo la voluntad de la afición del Girona. "Hemos entendido que es el momento de un cambio. Por mi parte porque creo que tal como han acabado las cosas, el sentir que quizá a nivel general la respuesta que ha habido de la afición durante las últimas jornadas me ha dado a entender que no ha estado muy contenta de cómo he hecho las cosas y entiendo que la afición es sagrada, que merece todo el respeto, y tengo que entender su mensaje", reconoció.

Por otro lado, reconoció que no tenía un reto fácil tras el buen hacer de Pablo Machín, algo que con el paso del tiempo, junto a la presión por no certificar la permanencia, le atenazó. "Sabía que no teníamos una empresa fácil por delante, venían de una racha de unos años de conseguir buenos resultados con una idea de juego. Yo llegué aquí y quise implantar mi idea, intenté trasladarla y me fueron aceptando y acompañando. Les he transmitido mi seguridad en que lo íbamos a conseguir y al final no hemos sido capaces. Es lo que más me duele", aportó.

"Habrá habido razones y motivos que irán apareciendo, pero lo que es dar todos lo que teníamos en eso no hemos fallado. Después de Leganés empieza el pensar todos que estaba cerca y que iba a caer (la salvación), y es lo que tendríamos que revisar, de que hasta que uno no tiene nada matemáticamente no hay que parar, ni mentalmente", lamentó, dando a entender que la cierta relajación les llevó a un camino de derrotas del que ya no pudieron salir.

Y no duda en culparse, en reconocer que no pudo cambiar el mal rumbo del equipo. "Empiezan a llegar unas jornadas en las que he reconocido que, el hecho de tener que ir a buscar algo que pensábamos que iba a caer, quizá ahí por el estado anímico o la presión que se pudiera escapar, quizá no he sido capaz de sacar lo mejor de mí ni poder tomar mejores decisiones de las que tomé en esos momentos", añadió.

"Nos veíamos cerca de poder empatar o ganar los partidos, teníamos cerca esa posibilidad y nada nos hacía pensar en que fuera una situación alarmante. Pero con el paso de las jornadas, entiendo que a mí personalmente la situación me ha podido atenazar más de la cuenta, y que no hemos podido vivir las jornadas finales con mayor tranquilidad para afrontar mejor la situación", concluyó.

Quiso, eso sí, dar las gracias al director deportivo, Quique Cárcel. "Dar las gracias a Quique por haber creído en mí desde el principio y hasta el final, por lo que me ha dado y por haberme cuidado pero también apretado cuando necesitaba ese empujón. Me duele mucho que no lo hayamos conseguido, por eso creo que el final de mi etapa en el Girona ha llegado. Es una provincia fantástica, de máximo nivel, y merece tener un equipo al máximo nivel y estoy convencido de que más pronto que tarde lo vais a conseguir", apostilló.

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