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FÚTBOL FEMENINO

Un gol de Virginia Torrecilla en los minutos finales da la victoria al Atleti en Serbia

El equipo rojiblanco se impuso por 2-3 gracias a un tanto de la balear en los minutos finales.

Un gol de Virginia Torrecilla en los minutos finales da la victoria al Atleti en Serbia

La jugadora del Atlético de Madrid, Ludmila, durante el partido.Atlético de Madrid

EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 22:18

El Atlético de Madrid Femenino ya divisa los octavos de final de la Liga de Campeones, más cerca por el gol en el minuto 90 de Virginia Torrecilla y, por extensión, la victoria por 2-3 en el partido de ida contra el Spartak Subotica, en duda hasta los instantes finales por falta de pegada.

Favorito desde el sorteo, en los pronósticos y sobre el terreno, el equipo rojiblanco ejerció como tal en diversos tramos del duelo. Pero no en todos. De ahí, de la falta de contundencia en ataque y de los descuidos atrás, el marcador apretado, la igualdad al descanso y un choque que se mantuvo al filo del empate casi hasta el final.

Lo esquivó Virginia Torrecilla, que conectó el tiro ganador cuando el partido consumía los últimos segundos previos al tiempo añadido, cuando su adversario sentía suyo un 2-2 de mérito, pero seguramente inmerecido, y cuando el propio Atlético de Madrid Femenino sufría la frustración de dos ventajas a favor perdidas. Ni dos goles de Ludmila Da Silva habían asegurado la victoria antes.

El 0-1 fue una cuestión de 20 minutos, insistencia y ambición frente a la portera Kostic, oportuna unas cuantas veces, incluida en una acción de estrategia de Virginia Torrecilla que repelió con determinación, pero sin opción instantes después: Sosa controló a la perfección un centro bombeado y regaló el gol a Ludmila Da Silva.

No había ni una sola duda entonces de la superioridad del equipo rojiblanco, que incluyó más méritos y ocasiones para haber agrandado después la diferencia que hay entre uno y otro equipo, pero que, a la vez, se sintió más vulnerable a las transiciones del Spartak Subotica. Inédito hasta entonces, se presentaba más en campo ajeno.

Todo estuvo bajo control del conjunto rojiblanco hasta entonces, incluido el marcador hasta el borde del descanso, cuando un penalti por mano de Leicy Santos brindó al bloque local la oportunidad de empatar un partido que apuntaba más al 0-2 que al 1-1, que fue un hecho cuando Slovic batió por bajo y por el medio a Van Veenendaal.

Quizá con la misma pegada que su rival, que contó dos tiros entre los palos en 47 minutos -uno de ellos, el último, fue el 1-1-, el Atlético ya habría tenido solucionado no sólo el partido, sino la eliminatoria en el primer tiempo. Sin ella, el empate era un contratiempo inoportuno, pero remediable en la segunda parte.

Desde esa última premisa, desde la perspectiva inconformista y ofensiva de ganar más que de empatar, aunque el partido de ida fuera en el campo contrario o aunque aún aguarde la vuelta dentro de dos semanas en su estadio, el equipo rojiblanco regresó del vestuario preparado para vencer. Sin matices, sin pausa... Y con inquietud.

Hubo tres ocasiones antes del 1-2 en el minuto 55; una mezcla entre carambola y error, porque el balón, procedente de un centro desde la banda izquierda de Carmen Menayo, primero tocó en una defensa y después lo despejó de forma fallida la guardameta Kostic, justo donde aguardaba Ludmila para devolver la renta a su equipo.

Pero entonces, como en el primer tiempo, el Atlético, que se acercó al 1-3 con un tiro al larguero de Olga García, concedió un contragolpe que jamás se puede conceder fuera de casa y con la ventaja en el marcador; un cuatro para dos que parecía que no iba a terminar en nada, hasta que cayó en Matic. Controló y marcó. 2-2.

Vuelta a empezar a once minutos del final. De nuevo se lanzó al ataque el conjunto rojiblanco, que ganó la carrera contrarreloj con el 2-3 de Virginia Torrecilla en el minuto 90 para regatear la frustración del empate y para acomodar el pase a octavos de final de la Liga de Campeones, pendiente aún del choque de vuelta en Alcalá.

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