Duelos olímpicos para la historia: el 4x100 libre de Estados Unidos y Francia - Las Merinadas Deportivas de Edu

Duelos olímpicos para la historia: el 4×100 libre de Estados Unidos y Francia

Los Juegos Olímpicos nos deparan siempre imágenes memorables, finales históricas y duelos que no olvidaremos jamás. De Pekín 2008 a Río 2016, el 4×100 metros libre masculino de natación, solo tuvo a dos países como campeones y subcampeones olímpicos. Estados Unidos y Francia se repartieron los oros y las platas. Dos oros y una plata para los americanos y un oro y dos platas para los franceses.

En las tres finales celebradas en Pekín, Londres y Río, solo repitieron dos hombres: Michael Phelps y Fabien Gilot de Francia. Phelps nunca ganó una medalla importante en los 100 metros libre. Ni en Juegos Olímpicos, ni en Mundiales. El mejor nadador de todos los tiempos colaboró para que los estadounidenses ganaran tres medallas olímpicas en el relevo. Y si lo miramos desde el otro lado, gracias a sus compatriotas, Phelps pudo alcanzar también el estratosférico récord de veintiocho medallas en los Juegos.

Se llegó a los Juegos de Pekín 2008 con el récord mundial y olímpico, conseguido por el cuarteto sudafricano en Atenas 2004. La marca era de 3 minutos 13 segundos y 17 centésimas. En la semifinal de Pekín 2008, un día antes de la final, Estados Unidos dejó el récord en 3:12.23. 

Una final épica

El 11 de agosto de 2008 se celebró una final para la historia. Estaba en juego el récord de medallas de Mark Spitz. Si Estados Unidos no ganaba el oro, Phelps no podría superar ya las siete medallas de oro de Spitz en Múnich 1972. La prueba tuvo de todo y todo fue bueno. De principio a fin podemos estar hablando de una de las más grandes finales de natación de todos los tiempos. 

Por Estados Unidos comparecen Michael Phelps, Garrett Weber-Gale, Cullen Jones y Jason Lezak. Por Francia, Alain Bernard, Frederik Bousquet, Fabien Gilot y Amaury Leveaux. Phelps y Leveaux son los primeros en lanzarse a la piscina. Todos los ojos están puestos en el americano. Si el cuarteto estadounidense gana, sumará su segundo oro en Pekín, y podrá seguir optando al récord de medallas en unos Juegos Olímpicos. 

Récords por doquier

La primera posta da a entender que estamos ante una final histórica, inolvidable. El australiano Eamon Sullivan cubre sus cien metros en 47.24, récord del mundo de 100 metros libre. En las imágenes se puede ver como siete de los ocho nadadores acaban el primer relevo, por debajo del récord que poseía el francés Alain Bernard. Phelps hizo un gran relevo 47.51, nuevo récord estadounidense y tercera mejor marca de todos los tiempos. 

Igualdad en la segundo relevo y varios hombres que siguen muy por debajo del récord mundial. Los franceses van por la calle 5. Bousquet se coloca en primer lugar y realiza el segundo relevo más rápido del 4×100 libre, 46.63. A falta de 150 metros para el final, Francia es primera, Estados Unidos segunda a 0.29 y Australia ocupa el tercer lugar a 0.63. 

La ventaja se amplía antes del último relevo. Francia va directa hacia el oro con 0.59 de ventaja sobre Estados Unidos. Australia queda ya a 1.07. Peligra el récord para Phelps. Se lanzan a la piscina, Alain Bernard y Jason Lezak. El francés aventaja al americano, tras el último viraje, en 0.82. El oro y la plata parece que tienen dueño. Los australianos ya solo pueden ser bronce. Pasan a casi dos segundos de los franceses. 

Los últimos cincuenta metros son una auténtica barbaridad. Bernard tiene que defender el oro. Lezak se aproxima cada vez más. A cinco metros para el final, el estadounidense iguala al francés y con una última brazada colosal, logra la medalla de oro para Estados Unidos. Fue una proeza increíble, sensacional. Un final épico que le dio el oro a los estadounidenses y que permitió a Michael Phelps seguir su camino hacia los ocho oros en unos mismos Juegos. 

La remontada increíble de Lezak

La euforia y los gritos del cuarteto americano también forman parte de la historia de la natación. Lo vieron perdido. Pero Lezak reaccionó espectacularmente para conseguir ser primeros. Su relevo fue el más rápido de la historia, 46 segundos y seis centésimas. El Cubo de Agua de Pekín acogió una carrera para guardar en el libro de oro del olimpismo. 

Cinco países batieron el récord mundial y olímpico. Estados Unidos ganó el oro con 3:08.24. Francia se colgó la plata con 3:08.32 y Australia el bronce con 3:09.91. Italia acabó en cuarto lugar con 3:11.48 y Suecia fue quinta con 3:11.92. Los ocho finalistas del 4×100 metros libres batieron la marca conseguida por Sudáfrica en Atenas 2004, 3:13.17. Los sudafricanos acabaron séptimos en Pekín con 3:12.66. 

Revancha en Londres

El 29 de julio de 2012 se celebró la final del 4×100 libre de los Juegos de Londres. Estados Unidos buscaba revalidar el título conquistado en Pekín cuatro años antes. Francia la revancha. Ocurrió lo segundo. El deporte te da la oportunidad de volverlo a intentar. De luchar por tu objetivo una y otra vez. En el caso de los Juegos Olímpicos, cada cuatro años. 

Michael Phelps, Cullen Jones y Ryan Lochte repitieron en el cuarteto americano. Se unió Nathan Adrian. Solo faltaba Jason Lezak, el héroe que remontó para ganar en Pekín. El cuarteto francés estuvo formado por Amaury Leveaux y Fabien Gilot, ambos plata en Pekín, Clement Lefert y Yannick Agnel

Estados Unidos nada en la calle 5 y Francia por la calle 6. Los primeros en tirarse a la piscina fueron Adrian y Leveaux. El francés también había sido el primer relevista en 2008. Al paso por los primeros cien metros, Estados Unidos le saca a Australia 0.14. Los franceses son terceros a 0.24. Todo está por decidir. 

Michael Phelps se lanza en segundo lugar. Nada al lado de Fabien Gilot. El relevo del multimedallista es fantástico. Phelps aumenta la ventaja y entrega la posta a Jones con 0.76 sobre los franceses. Australia sigue teniendo opciones, son terceros a 0.82. Lefert es el tercer relevista francés. 

Agnel supera a Lochte

Los últimos cien metros comienzan con ventaja estadounidense. 0.55 sobre Francia y 0.90 sobre Australia. Los últimos relevistas son Ryan Lochte y Yannick Agnel. Tras el último viraje la ventaja de Lochte es de tan solo treinta centésimas. El francés está cada vez más cerca. Los últimos metros de la final de Londres recuerdan a la de Pekín, pero esta vez son los americanos los que defienden el primer puesto. 

Agnel alcanza a Lochte a diez metros del final y le pasa como si fuera un avión. Esta vez no hubo que esperar a la última brazada para saber el vencedor. Agnel confirma la revancha con un parcial magnífico de 46.74. Lochte no lo hizo mal, pero un segundo más lento que el francés 47.74. Esta vez es Francia la reina de la velocidad. Las marcas no superan a las de Pekín, pero se cuelgan un oro histórico. Los que gritan de alegría esta vez son los franceses que ganan con un tiempo de 3:09.93. Estados Unidos es plata con 3:10.38. Rusia se cuelga la medalla de bronce con 3:11.41.

 

ESPECTACULAR REPORTAJE DEL DIARIO L´EQUIPE  (clic)

Estados Unidos vuelve a dominar

Los Juegos de Río 2016 significaron el adiós definitivo de Michael Phelps. Dieciséis años después de su debut en Sidney 2000, ponía punto y final a una carrera inmejorable. El 7 de agosto de 2016 se disputó la final del 4×100 libre. El equipo americano llegaba deseoso de revancha tras el resultado de Londres 2012. Allí los franceses vengaron la derrota de Pekín 2008. El tercer duelo franco estadounidense, de nuevo con Phelps como protagonista.

Phelps y Adrian repitieron en el cuarteto americano. Se unieron Caeleb Dressel y Ryan Held. Por parte de los franceses, Mehdy Metella, Florent Manaudou, Jéremy Stravius y repite Fabien Gilot. El reloj marca las 23:53:09 (hora de Río de Janeiro) cuando da comienzo la final. Phelps nada de nuevo en segundo lugar. Dressel y Metella son los primeros relevistas del equipo estadounidense y francés respectivamente. 

La final comienza igualadísima. Los primeros cien metros son para los franceses con dos centésimas de ventaja sobre Estados Unidos. En tercer lugar se colocan los anfitriones brasileños a cuatro centésimas. El relevo de Michael Phelps (47.12) fue decisivo. Al paso por la mitad de la prueba, Estados Unidos aventaja a Australia en 1.04 y a Canadá en 1.05. 

El llanto de Phelps

Nathan Adrian confirmó la victoria estadounidense en el último relevo. Esta final no fue tan emocionante como la de los dos Juegos Olímpicos anteriores, pero sí provocó las lágrimas del mejor nadador de siempre en el podio. Phelps ganaba así su vigésimo tercera medallas olímpica de las veintiocho que ganó finalmente. Era la decimonovena de oro, le quedaban otras cuatro. “En Pekín 2008 ganamos una gran carrera. Esta la hemos planeado en nuestras habitaciones en los últimos días. Era mi último 4×100 libre y es realmente genial haberlo ganado” dijo emocionado. 

Estados Unidos se colgó el oro con un tiempo de 3:09.92. Francia acabó en segundo lugar con 3:10.53. Australia regresó al podio con 3:11.37. Rusia, que había sido tercera en Londres, se quedó a un puesto de las medallas. 

Una prueba. Tres Juegos Olímpicos. Dos victorias para Estados Unidos y una para Francia. Un protagonista único e irrepetible: Michael Phelps. Natación de muchos kilates. Emoción, esfuerzo, perseverancia. Ingredientes que solo da el deporte. Momentos olímpicos para la eternidad.

Fotos: diario L´EQUIPE , GETTY , AFP Y AP
0 0 0 0