Blanca Fernández Ochoa, de la nieve al cielo - Las Merinadas Deportivas de Edu

Blanca Fernández Ochoa, de la nieve al cielo

Blanca Fernández Ochoa se ha ido al cielo muy joven, a los 56 años. La misma edad a la que nos dejó su hermano Paco. El destino los ha unido ahí arriba casi trece años después. De la nieve al cielo. Han sido días angustiosos sin saber de ella. Desde que la Policía anunció su desaparición, España ha estado pendiente esperando que el desenlace fuera otro muy distinto. Su fallecimiento, al lado de su querida Cercedilla, es una noticia terrible para los que amamos el deporte. Nadie merece irse tan pronto, pero parece que los más grandes lo merecen menos. Desgraciadamente todos tenemos un día asignado. En eso no hay distinciones. El esquí y el deporte español quedan huérfanos de una mujer eterna.

Eterna pionera

Se va una pionera, leyenda del deporte invernal español, una de las más grandes deportistas que ha tenido España. La primera mujer en conseguir una medalla olímpica. La única española que ha ganado una medalla en unos Juegos Olímpicos de Invierno. Hasta 2018, era la única medallista junto a su hermano Paco. 

El 20 de febrero de 1992 ganó la medalla de bronce en el slalom de los Juegos Olímpicos de Invierno de Albertville. Pionera absoluta. Veinte años antes había sido oro olímpico “Paquito” el pionero. Blanca llevaba luchando por conseguir una medalla olímpica desde los Juegos de 1980. Doce años y tres ediciones después, logró su objetivo. Su perseverancia, lucha, entrega, sacrificio y el no rendirse jamás, hicieron posible lo que nadie había logrado anteriormente. Una hazaña que deberíamos recordar todos los años como homenaje. 

Un historial envidiable

Además del bronce olímpico, la mejor esquiadora de la historia de nuestro país, ganó dos diplomas olímpicos, un quinto puesto en Calgary 1988 y un sexto puesto en Sarajevo 1984. También sumó cuatro victorias y veintitrés podios en la Copa del Mundo, cosechando un excelente cuarto puesto en la clasificación final de la competición en 1988.

Nos queda su legado, la alegría que transmitía cuando la veíamos en televisión o la escuchábamos por la radio y aquella sonrisa vencedora de Albertville. Vamos a echarte de menos, Blanca. Mucho. Gracias por haberme dado la oportunidad de charlar contigo recordando tu bronce que valió oro. Nunca se me olvidará. El deporte y los aficionados españoles nos acordaremos de ti cada vez que veamos la nieve o una competición de esquí. Porque aunque tu Paco llegó antes, tú nos convenciste de que no existían imposibles. Que con trabajo y mucha dedicación todo se puede conseguir. Que vale la pena intentarlo una y otra vez. Gracias por aquellos momentos inolvidables. Por aquel histórico bronce, tu sueño cumplido, que me hizo/nos hizo felices a muchos españoles. Solo tenía diez años, pero me acordaré siempre. Descansa en paz.

Fotos: AFP, EFE, GETTY
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