Miguel Indurain: Tirano de Bergerac - Las Merinadas Deportivas de Edu

Miguel Indurain: Tirano de Bergerac

La historia del Tour de Francia está llena de momentos inolvidables. Miguel Indurain es el protagonista principal del primer lustro de la década de los 90. Imágenes míticas, escapadas, descensos y sobre todo contrarrelojes que son un tesoro. Regalos que nos hizo el ciclista navarro que hay que abrir de vez en cuando, para seguir admirándole hasta el infinito y más allá.

Indurain llegaba al Tour de 1994 tras haber ganado los tres anteriores. Pero un mes antes no pudo igualar palmarés en el Giro. Quedó tercero tras haber ganado los dos anteriores. Aquel resultado supuso que el diario L´Equipe le concediera más favoritismo al suizo Tony Rominger, triple ganador consecutivo de la Vuelta a España entre 1992 y 1994.

Un día para especialistas

Es lunes 11 de julio. El libro de ruta de la carrera francesa sitúa una contrarreloj individual de 64 kilómetros en la novena etapa. La salida en Périgueux y la meta en Bergerac. Allí fue donde Indurain comenzó a dibujar su cuarto triunfo seguido en La Grande Boucle. Era un día para especialistas contra el crono y para marcar diferencias en la clasificación general. 

“La noche de antes me dijo que le llamara a las siete y media, porque a las ocho ya quería estar desayunando” cuenta en el libro “La estela de Miguel” José Miguel Echávarri. El que fuera su director de equipo dice que era un Miguel meticuloso que cambió hasta tres veces de bici en el entrenamiento. Indurain llega a la CRI con final en Bergerac como séptimo clasificado y como uno de los favoritos para llevarse la etapa. Ya había sido segundo tras el británico Chris Boardman en la etapa prólogo celebrada en Lille. Ambos rodaron a más de 53 kilómetros por hora. Una auténtica salvajada. 

Dominio en la CRI de principio a fin

La cita de Bergerac comienza muy bien. Hace mucho calor y el ambiente es bastante húmedo.  En los primeros 6,5 kilómetros de la contrarreloj, Indurain le saca a Rominger veinticuatro segundos. Transcurridos 15,1 aventaja al suizo en casi un minuto. En el kilómetro 17 alcanzó al mayor tramposo de la historia del ciclismo. Lance Armstrong en aquellos días era el vigente campeón mundial y había salido dos minutos antes que el navarro. 

No contento con haber doblado a Armstrong, a diez kilómetros de meta también dobla a Armand de las Cuevas que había salido nada más y nada menos que cuatro minutos antes que él. Fue una auténtica exhibición contra el crono del mejor especialista del momento y posiblemente de todos los tiempos. Volvió a volar y a dejarnos con la boca abierta a todos los que presenciamos aquella histórica CRI por televisión. 

José Miguel Echávarri le apodó “Tirano de Bergerac” tras una nueva heroicidad y en honor a Cyrano. “Tras ganar en Bergerac se creció, sobre todo porque adivinó las debilidades de Rominger, que no era tan fiero como lo pintaban dijo el director de Banesto. 

De amarillo hasta París

Indurain gana la etapa y se enfunda el maillot amarillo. No lo suelta hasta la meta final en París trece días más tarde. El pentacampeón del Tour rueda a 50,548 kilómetros por hora y arrasa a todos sus rivales poniendo patas arriba aquella edición del Tour. Fue una de las mejores contrarrelojes de la carrera deportiva de Indurain. Comparable a la del día que voló en Luxemburgo o en Lago de Madine. Aventaja a Tony Rominger en dos minutos y a Armand De las Cuevas en cuatro minutos y veintidós segundos. El ciclista navarro se viste de amarillo con dos minutos y veintiocho segundos sobre Rominger. Medio Tour en el bolsillo con toda la montaña y otra contrarreloj en el camino. 

“Empezar la montaña con ventaja siempre es bueno”. “Esta era la etapa que en teoría me beneficiaba y puedo estar satisfecho del resultado”. “Yo ando de maravilla con el calor, son otros los que tienen problemas”. “Iba a tope; me jugaba mucho”, dijo Indurain tras convertirse en el nuevo líder la carrera. “No he perdido el Tour”. “Hay mucho terreno para atacar y las circunstancias no varían” dijo Tony Rominger. El ciclista suizo abandonó la carrera cinco días después de la hazaña de Indurain en Bergerac. Iba segundo en la general a casi ocho minutos del navarro.  

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