Joaquín Blume, el primer héroe del deporte español - Las Merinadas Deportivas de Edu

Joaquín Blume, el primer héroe del deporte español

El 21 de junio de 1933 nació en Barcelona Joaquín Blume Carreras. Hijo del alemán Armand Blume, profesor de gimnasia y de la barcelonesa Mari Paz Carreras. Cuando empezó la Guerra Civil (1936) emigraron a Alemania, pero al acabar (1939),  volvieron a España. Blume se crió en el gimnasio de su padre. Destacaba en todos los deportes en los que competía. Se le daban bien el fútbol y el tenis, pero pronto se decantó por la gimnasia artística. A los 15 años ya era campeón de España. Era el comienzo del que unos años después se convirtió en el primer héroe del deporte español.

Con solo 16 años acabó cuarto en un certamen internacional celebrado en Lisboa. En 1952 participó en los Juegos Olímpicos de Helsinki. Acabó en el puesto 56 de un total de 212 gimnastas. Solo tenía diecinueve años y toda una carrera por delante. Aunque  ya se sabe que la de vida deportiva de los gimnastas no suele pasar de los treinta. En el mundial de Roma de 1954 acabó en el puesto 44. Comenzó una progresión imparable.

Arrasa en Barcelona 1955

Los primeros grandes resultados de Blume llegaron en los Juegos del Mediterráneo de 1955. Se celebraron en su ciudad natal y arrasó con cinco medallas de oro. Solo quedaba un año para Melbourne 1956. La oportunidad de que el gimnasta hiciera un gran resultado y le diera a España una medalla olímpica. Pero desgraciadamente nuestro país decidió boicotear aquellos Juegos Olímpicos y no acudió a tierras australianas. Aquel año, Blume había superado a sus grandes rivales en una exhibición en Hannover. Pero la decisión política del franquismo impidió que luchara por las medallas. Los tanques soviéticos invadieron Budapest (Hungría) un mes antes de los Juegos. Muchos países decidieron que no participarían en Melbourne. Pero a la hora de la verdad, España se quedó sola junto a Suiza, Holanda, Egipto, Irak y Líbano. Hungría acabó cuarta en el medallero.

Las medallas de Melbourne 1956 en el concurso completo se repartieron así: oro para el ruso Tschukarin 114.25. Plata para el japonés Ono 114.20. Bronce para el ruso Titov 113.80. En Hannover, Blume había hecho 113.90. De haber acudido a aquellos Juegos podría haber sido bronce o algo más.

En 1957 llegó la obra cumbre de Joaquín Blume. Se celebra el Campeonato de Europa en París. Es octubre. Los Europeos de aquella época tenían nivel de Mundial. Estaban todos los países favoritos excepto Japón. El gimnasta español dio una auténtica lección y confirmó su favoritismo con un saco de medallas que le convirtieron en el primer pionero del deporte español. Ni más ni menos que en gimnasia, uno de los tres deportes olímpicos de relumbrón junto al atletismo y la natación.

París 1957, su obra maestra

Blume ganó cinco medallas en París. Fueron cuatro oros, una plata y dos cuartos puestos. Arrasó a todos sus rivales y se convirtió en la principal referencia de la gimnasia artística de la época. Campeón de Europa en el concurso completo, anillas, caballo con arcos y paralelas. Subcampeón en barra fija superado por el suizo Günthard. En suelo y salto acabó en cuarta posición a pocas décimas de las medallas. Fue el único gimnasta de los 42 participantes que consiguió colarse entre los seis primeros de cada aparato.

La superioridad de Joaquín Blume quedó plasmada en tierras francesas. Era el momento cumbre de su carrera. El diario L´Equipe le dedicó un artículo de una página: «No se recuerda un caso parecido excepto cuando Bannister corrió la milla en menos de cuatro minutos» dijeron. Las cinco medallas europeas le consolidaron como una estrella de la gimnasia y del deporte internacional. Tenía 24 años y se acercaban los Juegos Olímpicos de Roma 1960. Una nueva oportunidad para resarcirse del error político de la dictadura.

 

Pero desgraciadamente el destino le tenía preparada una página negra. El 29 de abril de 1959 un accidente de avión acaba con su vida, con la de su mujer con la que tenía una hija y con la de varios compañeros del gimnasio. Volaban de Barcelona a Tenerife a una exhibición, previo paso por Madrid, pero nunca llegaron. Aquella tragedia truncó la carrera del primer héroe deportivo español e impidió que alcanzara la gloria olímpica.

España ha tenido grandes gimnastas después de la desaparición de Joaquín Blume. Solo tres han sido capaces de colgarse un oro en un Campeonato de Europa. Jesús Carballo fue campeón en barra fija en San Petersburgo 1998. Dos años después de que una caída le impidiera ser oro olímpico en Atlanta 96.

Ochos oros europeos para España

Fue en Debrecen 2005 cuando llegaron más oros para la gimnasia artística española. Rafa Martínez fue campeón de Europa en el concurso completo. El único español en conseguirlo junto a Blume. En ese Europeo, Manuel Carballo también fue oro en paralelas. Rafa Martínez volvió a subir a lo más alto del podio en la prueba de suelo en Ámsterdam 2007. En total, ocho oros para España en Campeonatos de Europa. La mitad de Joaquín Blume, dos de Rafa Martínez, una de Jesús Carballo y otra de su hermano Manuel. La gimnasia artística española suma veintidós medallas europeas, los oros se completan con siete platas y siete bronce.

PROGRAMA CONEXIÓN VINTAGE

 

Fotos: archivo diario Marca, hemeroteca diario ABC

Share and Enjoy !

0Shares
0 0 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

0 0 0