Imágenes míticas de la historia del deporte: el oro de Paco Fernández Ochoa - Las Merinadas Deportivas de Edu

Imágenes míticas de la historia del deporte: el oro de Paco Fernández Ochoa

Hasta aquel domingo, ningún deportista español había ganado un oro olímpico individual. De hecho, solo dos deportes colectivos habían sido capaces de ganar en unos Juegos. El 13 de febrero de 1972 forma parte de esos días históricos que se recuerdan de generación en generación. “Paquito” Fernández Ochoa se convirtió en campeón olímpico de esquí en Sapporo (Japón). Mientras el país desayunaba, se enteraba del oro del esquiador español.

Solo él ha sido capaz de ganar un oro en unos Juegos Olímpicos de invierno. Aquel día entró en el club de los pioneros del deporte español. En aquellos días, se contaban con los dedos de la mano los héroes deportivos de nuestro país. Manolo Santana, Ángel Nieto, Joaquín Blume o Federico Martín Bahamontes podían presumir de haber subido a lo más alto en tenis, motociclismo, gimnasia y ciclismo.

Un oro inolvidable y parece que irrepetible

La estación japonesa de Teineyama acogió los Juegos Olímpicos de Sapporo 1972. Paco Fernández Ochoa fue descalificado en el slalom gigante días antes, pero lo mejor estaba por llegar. España descansa esperando que llegue una medalla desde Japón que cambie la historia de los deportes de invierno.

Era el último día de aquella cita olímpica. El mayor de los Fernández Ochoa con el dorsal número 2, ganó la primera manga del slalom. Lo consiguió con un tiempo de 55 segundos y 36 centésimas. Dejó al gran favorito, al italiano Gustavo Thoeni, a 1,33 segundos. Thoeni fue oro en el gigante en aquellos Juegos. Ya solo quedaba una manga para alcanzar la gloria. “Paquito” se tomó un café, unos frutos secos y una aspirina antes de la segunda bajada.

En la manga definitiva fue aún más rápido que en la primera, 53.91, pero no fue el más rápido de los competidores. En la suma de las dos bajadas, sí lo fue y se proclamó campeón olímpico con un tiempo de 1:49.27. Un oro, que parece nadie igualará en el futuro. Su hermana Blanca, logró la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Albertville en 1992.

Solo él esperaba ser campeón olímpico

Nadie esperaba la victoria del esquiador español, salvo él. Según cuenta el historiador americano, David Wallechinsky en el “Libro completo de los Juegos de invierno”, Paco le dijo a su madre: “Mamá, no reces por mí, sino por ti, porque voy a ganar y para ti va a ser muy emocionante. Así que reza por tu propia fortaleza”. Y ganó, doce días antes de cumplir 22 años. La medalla de oro de Fernández Ochoa supuso un hito en su carrera deportiva y en la historia olímpica española. Fue un día mágico. A su vuelta, el aeropuerto de Barajas madrileño se llenó para recibir al campeón como merecía.

“Paquito” se fue al cielo demasiado pronto. El 6 de noviembre de 2006 nos dejaba un legado eterno que parece insuperable. Un cáncer linfático contra el que luchó hasta el último día, se lo llevó a los cincuenta y seis años.

 

 

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