Imágenes míticas de la historia del deporte: Kerri Strug en Atlanta 1996 - Las Merinadas Deportivas de Edu

Imágenes míticas de la historia del deporte: Kerri Strug en Atlanta 1996

Todo por el oro. Así podría titularse la historia de Kerri Strug, una auténtica heroína de la gimnasia artística. En los Juegos Olímpicos de Atlanta 96 dejó al público con la boca abierta, se la jugó y ganó. Un momento olímpico memorable.

23 de julio de 1996. Se está celebrando la final femenina por equipos de gimnasia artística. Estados Unidos llega al Georgia Dome de Atlanta, con opciones de ganar el oro. Nunca lo había logrado. Siempre la URSS o Rumanía se habían impuesto a las gimnastas estadounidenses.

El equipo americano entrenado por el descubridor de Nadia Comaneci, Bela Karoly, llegó a la última rotación con muy poco margen. Les tocaba la prueba de salto y no podían fallar si querían hacer historia. Dominique Moceanu tuvo dos saltos fallidos. La elegida para saltar en último lugar era Kerri Strug, una mujer de tan solo dieciocho años, nacida en Tucson (Arizona), inteligente, con un historial académico magnífico y con ganas de entrar en la Universidad de California.

Las siete magníficas

Se trata de un momento de máxima tensión, de una intensidad brutal. Estados Unidos se la juega en casa. Si quiere ganar el oro, Strug no puede cometer ningún fallo. Todas las medallas en grandes competiciones las había conseguido con el equipo. Plata en los Mundiales de 1991 y 1994, bronce en el de 1995. Bronce en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. La responsabilidad es muy grande. 30.000 personas pendientes de ella en el pabellón y el mundo entero mirándolo por televisión. La oportunidad de oro para “Las 7 magníficas”. Así fue como llamaron al equipo americano formado por Kerri Strug, Shannon Miller, Dominique Moceanu, Dominique Dawes, Amy Chow, Amanda Borden, y Jaycie Phelps. Todas ellas con edades comprendidas entre los 14 y los 19 años.

Un salto memorable

Llega la hora. Kerri Strug estira los brazos. Suspira antes de comenzar a correr hacia el potro. El público aplaude a rabiar. Saben que Estados Unidos se la está jugando. Strug hace un gran salto (Yurchenko), pero se cae de culo en la coclchoneta. Se ha hecho daño. Cojea. Tiene lesionado el tobillo izquierdo. El seleccionador Karoly le dice “You can do it” (puedes hacerlo). Los jueces le dan una puntuación de 9.162.

Strug sigue probando su tobillo, mientras se acerca de nuevo a la posición de salida para realizar el segundo salto. Todo el mundo pendiente. Strug corre hacia el aparato y vuelve a hacer un Yurchenko sensacional. La caída esta vez es fantástica. El dolor es cada vez mayor, nadie sabe lo que durará la lesión, pero el oro está conseguido. Fue un segundo salto memorable. 9.712 de puntuación. La gimnasta americana se arrastra de rodillas sobre la colchoneta porque no puede más, la lesión en el tobillo le impide apoyar el pie.

Pide que la lleven al hospital. Pero le dicen que espere a recibir la medalla. “Lloré de alegría y de dolor” dijo Strug, que subió al podio con una escayola provisional. “En mis 35 años como entrenador, nunca he visto un momento así” dijo Karoly que la llevó en brazos en la vuelta de honor. Fue una auténtica heroína. Gracias a su esfuerzo y a su perseverancia, Estados Unidos se colgó el oro olímpico. Después de aquel primer puesto, las gimnasta americanas no volvieron a subir a lo más alto del podio hasta los Juegos de Londres 2012. Eso sí, después repitieron en Río 2016.

 

FOTOS: Sports Illustrated
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