El día que llegó la modernidad al deporte español - Las Merinadas Deportivas de Edu

El día que llegó la modernidad al deporte español

Bastaron cinco palabras para que la historia del deporte español diera un giro radical: “A la ville du Barsalona”. La frase fue pronunciada por Juan Antonio Samaranch el 17 de octubre de 1986. Barcelona conseguía 47 votos por 23 de París en la votación final. Barcelona y España lograban ser olímpicas en 1992, en gran parte por el esfuerzo del entonces presidente del COI. Ese día llegó la modernidad al deporte de nuestro país. 

Todo comenzó siete años antes con una conversación en un despacho. Samaranch estaba en misión diplomática en Moscú antes de convertirse en presidente del Comité Olímpico Internacional. Mantuvo algunas reuniones con el alcalde de Barcelona Narcís Serra. En uno de esos encuentros hablaron de que si Samaranch alcanzaba la presidencia del COI, Barcelona podría aspirar a organizar los Juegos. Hicieron un pacto de máxima confidencialidad. Nadie supo nada.

Todo cambió el 16 de julio de 1980

Juan Antonio Samaranch fue elegido presidente del COI el 16 de julio de 1980. Horas después de su elección, Serra llamó a Samaranch para felicitarlo y le recordó la conversación que habían tenido. Se puede decir que aquel día cambió el deporte mundial y a la vez, el destino del deporte español para siempre. Serra en declaraciones a El Periódico de Cataluña dijo: “Es una gran satisfacción para Barcelona que uno de sus ciudadanos haya sido para este importante cargo, pero lo que realmente nos gustaría es que algún día pudiera presidir unos Juegos Olímpicos de Barcelona”.

 

El 31 de enero de 1981, el diario El Mundo Deportivo organizó una cena para elegir a los mejores deportistas del año. A esa cena asistieron Samaranch y Serra. Mientras el presidente del COI daba su discurso, llamó al alcalde de la ciudad condal, se sacó una insignia con los cinco aros olímpicos y se la puso en la chaqueta. “Alcalde, tú ya sabes qué significa este gesto”.

Unidad y trabajo en una misma dirección

En junio de ese año, el Ayuntamiento de Barcelona aprobó que se presentara la candidatura de los que serían en el futuro, los mejores Juegos Olímpicos de la historia. Tras las elecciones generales de 1982 ganadas por Felipe González y el PSOE, Narcís Serra se convirtió en ministro de Defensa. Pasqual Maragall cogió las riendas de la alcaldía de Barcelona.

En la capital catalana se trabajaba con unidad. Maragall puso al frente del equipo técnico de la Oficina Olímpica a Josep Miquel Abad, otro de los hombres fundamentales para que Barcelona aspirase al final soñado de organizar unos Juegos. La candidatura barcelonesa viajó por todo el mundo para dar a conocer el proyecto: Los Ángeles, Lisboa, Seúl, Addis Abeba…). Todo el mundo trabajaba en la misma dirección para lograr el objetivo marcado.

El número de candidaturas para organizar los Juegos de 1992 fueron seis: Barcelona, París, Amsterdam, Belgrado, Brisbane y Birmingham. Era la cuarta vez que Barcelona lo intentaba, tras los intentos fallidos de 1924, 1936 y 1972.

El Palais de Beaulieu de Lausana acogió la elección de Barcelona 92

Por fin llegó el gran día. El Palais de Beaulieu de Lausana acogió la 91ª sesión del Comité Olímpico Internacional. A las 13:30 la suerte ya estaba echada. En la primera ronda de votación había caído Amsterdam. Barcelona se impuso con 29 votos seguida de París con 19. En la segunda ronda Birmingham fue la ciudad eliminada y Barcelona alcanzó los 37 votos. Estaba a tan solo seis de la mayoría absoluta.

Como cuenta Juan Antonio Samaranch en su libro “Memorías Olímpicas”, todo el mundo pensaba que él sabía el nombre de la ciudad ganadora antes de proclamarlo al mundo entero. “Debo decir que yo no conocía el nombre de la ciudad ganadora, solo sabía que Barcelona había ganado las dos primeras votaciones”. “Más tarde supe que en la tercera vuelta, Barcelona había obtenido 47 votos, mayoría absoluta”.

Dice Samaranch en su libro que en el verano de 1986 mientras pasaba las vacaciones con su mujer, Bibis Salisachs, en Roca Rodona, tomó la decisión de que si Barcelona era la elegida, debía pronunciar el nombre ganador en catalán: Barsalona. Y así lo hizo.

Los mejores Juegos Olímpicos de la historia

El trabajo de Samaranch contó con algo imprescindible para que una Olimpiada se lleve a cabo. El acuerdo entre Ayuntamiento, Generalitat y Gobierno, de distintos signos políticos, hizo que todo funcionase a las mil maravillas. A nivel organizativo fue genial y a nivel deportivo, España tocó techo en aquel verano mágico del 92: 22 medallas, 13 de oro, 7 de plata y 2 de bronce. Hasta ese momento, los mejores Juegos Olímpicos de siempre.  Los amantes del deporte deberíamos celebrar todos los 17 de octubre como si fuera nuestro cumpleaños. Todo lo que vino después ha sido muy bueno y posiblemente irrepetible.

PORTADAS TRAS AQUEL DÍA HISTÓRICO

 

INFORME SEMANAL EMITIDO EL 18 DE OCTUBRE DE 1986

 

 

 

Share and Enjoy !

0Shares
0 0 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

0 0 0