El increíble récord mundial de Bob Beamon - Las Merinadas Deportivas de Edu

El increíble récord mundial de Bob Beamon

Todos los medallistas olímpicos tienen un día de gloria en su carrera. Robert “Bob” Beamon (Nueva York, 29 de agosto de 1946) eligió la tarde del 18 de octubre de 1968 para pasar a la historia del atletismo con un increíble récord mundial en salto de longitud. El mundo entero se quedó con la boca abierta y Beamon escribió una de las páginas de oro más importantes de la historia del deporte. Era un récord del siglo XXI. Un vuelo para la eternidad. Un salto bestial.

Los inicios del campeón

Bob Beamon comenzó su carrera deportiva en la Jamaica High School de Long Island, Nueva York. Después se trasladó a Carolina del Norte donde entró en el Agricultural and Technical College. Tuvo una niñez problemática. Su madre murió de tuberculosis cuando era muy pequeño. Su padre era maltratador. Por eso su hermano mayor nació con discapacidad mental. A los 12 años ya saltaba seis metros en longitud. A los 14 sobrepasó los siete metros. Años más tarde ingresó en la Universidad de Texas y formó parte de su equipo de atletismo. Además de su deporte, le gustaba el baloncesto, tenía facilidad para saltar y para correr en pruebas de velocidad.

Cuatro meses antes de los Juegos Olímpicos de México, fue expulsado de la Universidad de Texas. Se negaba a competir contra la Universidad Brigham Young de Utah, porque no aceptaba negros en su equipo. Tras la expulsión entrenó con uno de sus grandes rivales, el también estadounidense Ralph Boston, campeón olímpico en Roma 1960 y subcampeón en Tokio 1964. Boston era el dueño del récord mundial de salto de longitud con una marca de 8m35cm conseguida tres años atrás e igualada por el soviético Igor Ter-Ovanesian en 1967.  

Uno de los favoritos para ser campeón olímpico

Beamon llegaba a los Juegos de México como uno de los favoritos para ser campeón olímpico, pero ni mucho menos se pensaba que lograría una marca extraterrestre como la de aquella tarde mágica y memorable. El saltador de longitud americano, había ganado veintidós de las veintitrés competiciones en las que había participado aquel año y tenía la marca mundial del año 1968 con 8 metros y 33 centímetros. Llegó a batir el récord de Boston en los trials clasificatorios con 8m39cm, pero la marca no fue homologada por viento ilegal.

Nadie sabía lo que sucedería más tarde. En la clasificación, Beamon casi se queda fuera, hizo nulo en los dos primeros saltos y después saltó 8m19cm y comenzó la lucha por las medallas.Llegado el momento de la final de salto de longitud, Beamon se preparaba para saltar junto a los demás favoritos de la prueba: los plusmarquistas mundiales y el campeón olímpico y europeo, el británico Lynn Davies.

Un récord mundial y olímpico para la eternidad

A las cuatro menos cuarto de la tarde del 18 de octubre de 1968, Bob Beamon se dispone a saltar. Lleva el dorsal 254. Curiosamente, el mismo que llevaría años más tarde en Moscú 80 otro mito del atletismo, el británico Sebastian Coe. El cielo amenaza lluvia. El viento es legal, justo los 2 m/s que se necesitan para que la marca sea totalmente válida. Beamon viste camiseta azul marino y pantalón blanco e inicia la carrera hacia la gloria eterna. Diecinueve zancadas y seis segundos más tarde, aterriza en la arena tras el mejor salto de todos los tiempos hasta ese momento, 8 metros y 90 centímetros, superando en más de medio metro la anterior plusmarca mundial y estableciendo un nuevo récord olímpico que se mantiene después de varias décadas.

La medición se hizo eterna. El sistema que se utilizaba en aquellos días no estaba preparado para una marca tan estratosférica. Lo midieron manualmente, con una cinta métrica. El salto era completamente legal, Beamon no había pisado tabla, el viento era el máximo permitido. El nuevo récordman mundial y olímpico de salto de longitud no reaccionó cuando vio el 8m90cm en el marcador. Lo hizo cuando Ralph Boston le tradujo los metros en pies y pulgadas: 29 con 2,3 pulgadas. Beamon se volvió loco. Dio brincos, cayó de rodillas al suelo llorando y abrazándose a sus compañeros. Estaba tan fuera de sí que hasta se mareó y tuvo que ser atendido por los médicos.

Una ventaja sideral con el resto de favoritos

Después de aquella impresionante gesta, empezó a llover. Beamon solo hizo un salto más de 8,04 metros. No le hacía falta más. Fue campeón olímpico con 71 centímetros de ventaja sobre el subcampeón, el alemán Klaus Bee (8m19cm) y con 74 sobre Ralph Boston (8m16cm). Ekl soviético Ter-Ovanesian solo pudo ser cuarto con 8 metros y doce centímetros y el británico Davies, noveno con 7,94m. El defensor del título dijo de Beamon: “ha destrozado la prueba”. Mientras que Ter-Ovanesian declaró “comparados con él, somos niños”.

El viernes 30 de agosto de 1991, Mike Powell fue el encargado de batir el récord del mundo de Bob Beamon. La marca de 8m95cm permanece inalterada. Pero los 8m90cm de México 1968 se mantienen como el segundo mejor registro de siempre y como récord olímpico. Ambos récords parece que se mantendrán varios años más. Lo que es seguro es que Beamon y Powell siempre estarán unidos por la historia.

 

LA HISTORIA DE LA FOTO DE BOB BEAMON (haciendo clic)

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