El Mundial de nuestra vida - Las Merinadas Deportivas de Edu

El Mundial de nuestra vida

Pasarán más de mil años, muchos más, para que el gol de Andrés Iniesta no sea el más importante de nuestra vida. El 11 de julio de 2010, parece mentira que hayan pasado ya cinco años, el futbolista albaceteño remataba el balón que llevaban soñando todos los españoles desde hacía décadas. Bendita prórroga, bendito minuto 116. España unida en un grito eterno. Todo un país saliendo a la calle a celebrar, como si fuera Nochevieja, pero a lo bestia. Audiencias históricas. Narradores radiofónicos dejándose la voz. Aficionados que fueron de empalmada a trabajar. Daba igual, España había ganado el Mundial de fútbol. Muchos dijeron que ya se podían morir tranquilos. Otros se emocionaron como si fuera el mejor día de sus vidas. Iniesta se convirtió en leyenda en un partido memorable.

Pocos países pueden presumir de haber ganado un Campeonato del Mundo. La estrella conquistada en Sudáfrica ya no nos la quita nadie. La selección española dirigida por Vicente Del Bosque, consiguió uno de los mayores hitos de la historia del deporte español. Los ecos de aquel gol sigue sonando cinco años después. Todo a ritmo de aquel «Waka waka» de Shakira. El cambio de ciclo, inevitable en cualquier disciplina deportiva, llegó cuatro años más tarde en Brasil. Un ciclo que duró ni más ni menos que seis años, con un triplete jamás visto. Que nadie olvide que La Roja sigue siendo la actual bicampeona de Europa y que volverá a ser favorita en cualquier competición. El equipo que ganó el Mundial de Sudáfrica es muy difícil que se repita. Fútbol de muchos quilates, de una belleza exquisita, digna del mejor equipo de la historia, aunque algunos lo nieguen. Ellos sabrán lo que hacen.

Casillas, Albiol, Piqué, Marchena, Puyol, Iniesta, Villa, Xavi, Torres, Cesc, Capdevila, Valdés, Mata, Xabi Alonso, Ramos, Busquets, Arbeloa, Pedro, Fernando Llorente, Javi Martínez, Silva, Navas, Reina. 23 nombres enmarcados en oro para la eternidad. 23 héroes. Únicos e irrepetibles. Solo ellos pueden decir que ganaron en Sudáfrica. Los primeros. Vendrán otros, ojalá, para igualarlos. Varios de los campeones del mundo ya se han retirado o están a punto de hacerlo. Otros se mantienen en el camino La selección huele a renovación, pero la esencia de la campeona del mundo continúa. Un equipo en el que nadie es más importante que nadie, todos son uno solo.

Nos acordamos del gol de Iniesta, «de mi vida» dijo Camacho en la narración de aquel partido memorable. La rabia con la que remató ese balón tras pase de Cesc escenificó los años de lucha de la selección, por alcanzar al menos las semifinales en un gran torneo. Aquella celebración con la camiseta dedicada a su amigo Jarque. Deberíamos acordarnos también del golazo de Puyol contra Alemania en semifinales, o de los goles de Villa, o de la magnífica segunda parte de Fernando Llorente en el partido de octavos contra Portugal.

Lo de Iker Casillas es un caso a parte. Sus paradas nos llevaron a la final del Mundial. Llegaba cuestionado a un campeonato del mundo que le pertenecía. Le paró un penalti al paraguayo Cardozo en cuartos de final. Y en ese mismo encuentro sacó dos paradones de su chistera en los últmos instantes. En la final, aquel mano a mano con Robben en el que todo el país contuvo la respiración. Pudo ser el cero a uno para Holanda, pero Iker el capitán, estaba ahí para solucionar la papeleta, como en incontables ocasiones. Iker ganó el Mundial y el post mundial. Su beso a su chica, Sara Carbonero, un beso de película hecho realidad, dio una bofetada a todos los que no se cansaron de criticarle. Eso no ha cambiado cinco años después. Criticar a Casillas es deporte nacional, para gran parte del país.

Soñemos de nuevo, recordemos lo que pasó hace cinco años en el país de Mandela, que ya nos dejó. Vibremos con las narraciones de las radios, que ponen la piel de gallina. Locura colectiva en el estadio Soccer City de Johannesburgo y en los estudios de todo el país. La misma que se vivió en las casas y en las calles de toda España. Disfrutemos con las imágenes que ya forman parte de nuestra historia. Emocionémonos para el resto de nuestra vida. Somos una generación privilegiada, que vio ganar a España y seguro que en unos años, volverá a verla ganar otro campeonato mundial.

El partido completo

Narraciones del gol de Iniesta
Informe Robinson dedicado al Mundial 2010

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