El día que Seve se hizo maestro - Las Merinadas Deportivas de Edu

El día que Seve se hizo maestro

 

Hay momentos en la historia del deporte que merecen ser recordados. Hasta hace unos años, era difícil ver a un español ganando torneos de cualquier disciplina fuera de nuestras fronteras. El golf era un deporte de los llamados minoritarios, hasta que apereció un chico nacido en Pedreña (Cantabria) y abrió las puertas de par en par a todo un país deseoso de triunfos. Severiano Ballesteros fue un auténtico pionero, como lo fueron el tenista Manolo Santana, el gimnasta Joaquín Blume, el motociclista Ángel Nieto o los ciclistas Federico Martín Bahamontes y Luis Ocaña.

 

El 13 de abril de 1980 se convirtió en ganador del Masters de Augusta. Se cumplen 35 años de un triunfo histórico. Aquel día, el golfista cántabro se hizo maestro. Con una tarjeta de 275 golpes (13 bajo par) sumó tres días sensacionales con 66-69-68, para cerrar la cuarta y última jornada con 72 (par del campo). Solo dos españoles han logrado ponerse la chaqueta verde a lo largo de la larga historia del major americano, Seve y Chema Olazábal. Ambos Premio Príncipe de Asturias de los Deportes (1989 y 2013). Además del triunfo de 1980 Ballesteros volvió a ganar en 1983. Olazábal lo logró en 1994 y 1999.
La clasificación final:
Jugador
F
R1
R2
R3
R4
Gane.
1
-13
66
69
68
72
$ 55.000
2
-9
70
74
68
67
$ 30.500
2
-9
68
74
69
68
$ 30.500
4
-8
68
74
71
67
$ 15.750
5
-7
66
73
72
70
$ 13.2 mil
6
-5
76
70
68
69
$ 9,958
6
-5
71
70
69
73
$ 9,958
6
-5
69
71
74
69
$ 9,958
6
-5
69
72
73
69
$ 9,958
6
-5
72
68
76
67
$ 9,958
6
-5
71
71
71
70
$ 9,958
 
Artículo de Julian García Candau en el Diario El País después de la victoria de Seve en Augusta:

Severiano Ballesteros, otro recogepelotas de oro

Severiano Ballesteros, de la estirpe de los recogepelotas, de la raza de los españolitos insólitos, del grupúsculo de los genios esporádicos, le ha proporcionado al depauperado, triste y casi yermo deporte español la ocasión de ordenar un volteo general de campanas y disparo de morteretes. Ballesteros, que triunfó en el Open británico y se ganó a los lores del imperio, ha vencido en el Masters de Estados Unidos y ha obtenido la admiración de los prohombres de las multinacionales. Severiano Ballesteros es, en el mundo de habla inglesa, un triunfador a lo Santana.
A los españoles, desde aquello de la Invencible, siempre nos ha venido bien recurrir a los elementos para justificar derrotas.
A Severiano Ballesteros, que es de Santander, la lluvia de Augusta en la última jornada le pareció mayor maravilla que la que cae en Sevilla. Severiano Ballesteros no podrá convertirse en una segunda edición de Santana, porque los terrenos para el golf son bastante más difíciles de adquirir y porque las retransmisiones televisivas no pueden darle a este deporte el mismo tratamiento. Es una pena, porque con una adecuada promoción íbamos a tener ídolo del que echar mano en los momentos más idóneos.El abandono del deporte popular, durante tantos años, nos ha proporcionado la curiosa anécdota de que algunos de los más sobresalientes deportistas hispanos han salido del submundo de las especialidades más elitistas. El tenis, el golf y la vela han proporcionado triunfos absolutamente inesperados, y las cotas máximas las han alcanzado hombres como Santana, Orantes y Ballesteros, que antes que triunfadores fueron los niños yunteros de la raqueta y el green.
El lenguaje deportivo español estuvo, hasta la década de los sesenta, constreñido a la inspiración de Matías Prats (segundos tiempos Enrique Mariñas), y se nos quedó pequeñito en cuanto la masa aprendió a distinguir el esférico del punto de penalti, la línea divisoria de ambos campos, del círculo central, la perpendicular del área de castigo, de la posición teórica del antiguo medio centro y hasta los prolegómenos de los aledaños del campo. Con la llegada de Santana, además del «entró, entró» de Juan José Castillo, incorporamos el drive y el smash, el lobliftado y el passhing shot. Del geometrismo futbolístico pasamos a un, lenguaje mucho más fino. Justo a los quince años de aquella memorable final de Copa Davis, en Sidney, Santana ha vuelto a jugar un torneo de viejos maestros y ha perdido con Newcombe, al que derrotó, también en la final, en Brisbane, en 1967. En el tenis, desaparecida la etapa continuadora del santanismo, protagonizada por Orantes, ya no tenemos más reveses sonado que los que producen las derrota ante segundas series del tenis
Severiano Balleteros podría se un renovador del lenguaje si e personal lograra aprenderse lo de caddie, birdie, green, links, eagle bogey y demás tecnicismos golfistas. Entre los procuradores en Cortes, guiados por Pepe Solís, hubo épocas en las que se habló de política de ataque y política de defensa. Entre los procuradores de espectro de Laureano López Rodó se puso de moda la subida a la red la volea baja. Ahora que también hay gente muy fina en las Cortes quizá se ponga de moda hacer el recorrido de una ley con un brillante bajo par. Ricardo de la Cierva, que está en casi todo, se perdió la ocasión de ir a Augusta, en donde hubiera tenido la ocasión de manifestar que Ballesteros es el espejo en el que debe mirarse la juventud española.
Apuntes históricos sobre Severiano Ballesteros:
Severiano Ballesteros fue un auténtico revolucionario del golf. Cuando aún no había cumplido los 17 años (nació el 9 de abril de 1957), el 22 de marzo de 1974 se hizo profesional. Su primer triunfo se produjo en su pueblo, en Pedreña, donde venció en el Campeonato de España Sub-25 y la siguiente semana fue segundo en el Open de Santander. Y siete días más tarde lograba el triunfo en el Open de Vizcaya.
 
En 1976, a parte de vencer en varios torneos, como el Open de Holanda o el trofeo Lancome y de ganar la Orden del Mérito, Seve fue segundo en el Open Británico, empatado con Jack Nicklaus y sólo por detrás de Johnny Miller y podríamos decir que en ese momento comenzó su leyenda. Al año siguiente volvió a ser el primero en la orden de Mérito y en 1978 logró vencer en EEUU, Kenia y Japón. Seve consiguió la victorias en 6 torneos consecutivamente y que además se disputaron en 4 continentes diferentes a Europa. Con tan sólo 20 años, Seve Ballesteros había ganado ya en los cinco continentes. Los dos años siguientes fueron sencillamente sensacionales para Seve. En 1979 ganó su primer Open Británico, convirtiéndose en el ganador más joven en lograrlo.
Un año después conquistaba el Masters de Augusta. Con 23 años se convertía en el segundo extranjero y en el primer europeo que se enfundaba la chaqueta verde. Ese año sufrió la que sería su primera gran decepción. Fue descalificado en el Open de Estados Unidos por llegar tarde al tee de salida. A pesar de los grandísimos triunfos conquistados, Seve no fue seleccionado para jugar la Ryder Cup de 1981. En los siguientes torneos Seve demostró que se habían equivocado y ganó el Open de España, el World Match Play, el Dunlop Phoenix en Japón y el Australia PGA. El año 1983 fue el de la segunda Chaqueta Verde de Seve. El Augusta National veía como el golfista español conquistaba  por segunda vez el Masters. Seve era sin lugar a dudas el mejor del mundo.
Un año después el British Open se jugó en Saint Andrews, la cuna del golf. El mejor, se imponía en el mejor escenario posible. La segunda victoria de Seve en este torneo supone uno de los momentos más importantes de la historia del golf. Su último putt, que significaba un birdie (uno bajo par), marcó un antes y un después.
Hubo que esperar otros 4 años para ver ganar a Seve en un grande. Fue de nuevo en el Open Británico, en el mismo escenario donde había vencido 8 años antes. Con este triunfo el dominio del golfista cántabro en la década de los 80 se convertía en abrumador. Además de sus 2 triunfos en Augusta y sus 3 en el British Open, Seve logró 5 Campeonatos del Mundo Match Play en los años 81, 82, 84, 85 y 91. Conquistó 5 Ryder Cup con el equipo europeo, la última en 1997 como capitán en Valderrama. Ballesteros logró 50 títulos en el Circuito Europeo – 9 títulos en el Circuito Americano  y un total de 96 títulos a lo largo de su carrera – 6 Órdenes del mérito europeo (1976, 1977, 1978, 1986, 1988, y 1991). Y se convirtió en miembro del World Golf Hall of Fame en 1999. El 7 de mayo de 2011 nos dejaba. Se marchaba un pionero del golf . Un deportista único e irrepetible. Una leyenda. Uno de los mejores de la historia del deporte de nuestro país.
 
 
Fotos: augusta.com
 

 

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