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Foto del día: "No estamos hechos para las cadenas"

Y es que el gusto de la liberación es universal, se pronuncia en todos los idiomas

Tiempo de lectura: 2Actualizado19:18

La foto que me ha llamado la atención hoy la publica La Vanguardia. Es una foto en blanco y negro, con algo más de cien años. Al fondo unos árboles extraños, parecen pinos, muy altos y muy rectos. Los árboles no tienen apenas ramas, que parecen quemados. Y bajo ellos unas matas muy altas, matas cuajadas de copos preciosos de la nieve del calor, cuajadas las matas de algodón. En un claro de ese campo veinte personas, los hombres con sombreros, las mujeres con faldas largas y vestidos entallados. Que no son ropas muy cómodas para la recogida. Que el copo de algodón hay que extraerlo de una planta que pincha y que es muy arisca. Veinte caras negras que destacan de la nieve del calor, de las camisas blancas, de los grandes cestos en los que rebosa la cosecha del algodón. Veinte caras negras de viente esclavos que tienen dueño, que no reciben salario, que trabajan por el rancho, que no pueden ir y venir, que no pueden despedirse. Hace poco más de un siglo. Las esclavas de hoy no llevan faldas largas, son carne barata para quien los explota. Los esclavos de hoy, no son solo negros, los hay amarillos y blancos.

Los de la foto, los que son vendidos en los mercados de Libia, las que son obligadas a prostituirse en nuestro puticlubs saben que son esclavos. A las esclavitud no se acostumbra uno, la liberación es irrenunciable, no estamos hechos para las cadenas. La novela que tengo en la mesilla, de una escritora muy moderna y muy de culto, una escritora de la que estamos celebrando el centenario de su nacimiento, cuenta la historia de un anciano, Bruno, que vive sus últimos días. No se siente esclavo Bruno de su cuerpo torturado por una enfermedad que le deforma, se siente, prisionero, sobretodo, por el mal que ha hecho a lo largo de su vida. Le tiene esclavizado el recuerdo de una infidelidad, las cadenas son el recuerdo de haber dejado morir sola a su mujer. Inextirpable, el deseo de liberación de quien es obligado a recoger algodón o de quien es obligado a cargar con el mal hecho es inextirpable. No hay quien se acostumbre a ser esclavo. El gusto de la liberación es universal, se pronuncia en todos los idiomas.