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La razón por la que no todos sentimos el frío de la misma manera

Músculos, piel y cerebro todo nos afecta y nos hace ser más frioleros

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Tiempo de lectura: 1'Actualizado 13:37

Somos músculo en un 40% por ciento de nuestro cuerpo. Nuestra masa muscular está formada por 600 músculos, que se ocupan, entre otras misiones, de calentarnos. Cuando temblamos lo que tiembla es nuestra musculatura.

La explicación es sencilla. La masa muscular se va perdiendo con los años y se debilita si a lo largo de la vida no se realiza ninguna práctica deportiva, lo que quiere decir que ese abrigo que nos protege de las bajas temperaturas es más fino en el caso de los ancianos y de los extremadamente sedentarios.

Atención porque si notamos frío nos encogemos y si lo hacemos de forma brusca o permanecemos así durante un rato prolongado podemos contracturar alguno de estos músculos.

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El grosor de la piel es otro de los factores a tener en cuenta ya que protege y aísla a nuestros órganos. Es decir, las personas delgadas por lo general sienten más frío ya que su piel es más fina.

En la sensación de frío también tiene mucho que decir nuestro cerebro... Algunas investigaciones apuntan a que quienes  se sienten solos tienden a percibir los espacios como más fríos, y también que ver a una persona tiritando nos hará reaccionar de una forma similar.

Otro  motivo  puede ser el cansancio, que estemos incubando una gripe o catarro o también un síntoma de  infecciones más severas, en cuyo caso deberíamos acudir al médico.

¿Qué hacer para ser lo menos friolero posible? Por sistema hay que reducir el estrés, comer mejor y hacer ejercicio para que nuestros músculos estén activos y nos hagan estar más calentitos.

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