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SOCIEDAD JUEGO (SERIE ESPECIAL) (Previsión)

El proyecto frustrado de Eurovegas en Madrid

La localidad madrileña de Alcorcón estuvo a punto de convertirse en una ciudad del juego al estilo de Las Vegas con Eurovegas, un proyecto planeado por un magnate estadounidense que finalmente no salió adelante por la negativa del Gobierno central de aceptar determinadas exigencias fiscales.,Los contactos con el multimillonario estadounidense Sheldon Adelson para la instalación en España del mayor complejo de ocio y juego de Europa se remontan a 2011, con el s

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 12:51

Sol Carreras

La localidad madrileña de Alcorcón estuvo a punto de convertirse en una ciudad del juego al estilo de Las Vegas con Eurovegas, un proyecto planeado por un magnate estadounidense que finalmente no salió adelante por la negativa del Gobierno central de aceptar determinadas exigencias fiscales.

Los contactos con el multimillonario estadounidense Sheldon Adelson para la instalación en España del mayor complejo de ocio y juego de Europa se remontan a 2011, con el socialista Miguel Sebastián como ministro de Industria.

La idea era crear una ciudad al estilo de Las Vegas con casinos, hoteles, centros de convenciones, restaurantes e incluso campos de golf.

La Comunidad de Madrid y Cataluña rivalizaron para atraer este negocio, pero Barcelona presentó un proyecto similar, BCN World, lo que despejó el camino a la región madrileña, que llegó a contar con tres aspirantes para albergar Eurovegas: Alcorcón, Valdecarros y un terreno ubicado entre las localidades de Paracuellos de Jarama y Torrejón de Ardoz.

El lugar elegido en 2013 por Las Vegas Sands, la empresa de Sheldon Adelson, fue Alcorcón, que ofreció una parcela de doce millones de metros cuadrados de superficie, conectada con la autovía de circunvalación M-40 y con la A-5 (carretera de Extremadura) y muy próxima al aeródromo de Cuatro Vientos.

La decisión fue acogida con entusiasmo entre los máximos responsables políticos madrileños de entonces, del PP.

Entonces, tanto el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González; como la alcaldesa de la capital, Ana Botella; y el alcalde de Alcorcón, David Pérez, veían con buenos ojos Eurovegas, al igual que la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre, que mantuvo los primeros contactos cuando todavía ocupaba el cargo.

Los ingresos económicos y la creación de 250.000 empleos fueron los principales motivos que esgrimieron para apoyar la instalación de una ciudad del juego en la Comunidad de Madrid.

Sin embargo, el rechazo de una parte de la población fue claro y contundente desde el primer momento, antes incluso de la elección de la Comunidad de Madrid, cuando en 2012 organizaciones de vecinos, ecologistas y sindicatos crearon la plataforma Eurovegas No.

Los miembros de esta plataforma temían que Eurovegas supusiera la creación de un "estado de excepción" en materia fiscal, laboral, medioambiental y legislativa. El tiempo les acabó dando la razón.

Y es que Las Vegas Sands planteaba "leyes a la carta" en materia de juego, fiscalidad, normativa laboral y de salud pública.

Además de permitir fumar en el complejo, la empresa pretendía que los menores pudieran entrar a los casinos, aunque sin jugar.

También pedía restricciones al juego electrónico, además de pretender ignorar en el recinto los controles de la ley contra el blanqueo de capitales.

La Comunidad de Madrid aceptó rebajar la tributación para el juego (entre el 22 % y el 45 %) a un tipo fijo del 10 %, que podría quedar en el 1 % por creación y mantenimiento del empleo.

Además, creó la figura de los Centros Integrados de Desarrollo (CID), que prevé un retorno del 9 % en bonificaciones fiscales a la compra de material para instalaciones, descuentos del 95 % en transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados, y bonificaciones en el IBI.

Sin embargo, las exigencias de Las Vegas Sands fueron a más y llegaron a ser inasumibles para el Gobierno central, por lo que el magnate Sheldon Adelson descartó definitivamente construir el macroproyecto de casinos en la Comunidad de Madrid.

La compañía estadounidense pretendía blindar sus inversiones ante la posibilidad de que en un futuro cambiasen las normativas que afectaban al proyecto.

En concreto, pedían que el Gobierno le devolviera la inversión realizada, además de una indemnización por los daños causados en el caso de que se produjera alguna modificación normativa, también en la Unión Europea.

El de Eurovegas no es el único caso de un complejo de juego, ocio y negocios descartado en España, ya que antes había ocurrido con Gran Scala, que se iba a erigir en Los Monegros aragoneses, y El Reino de Don Quijote, en Ciudad Real.

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