ESPECIES INVASORAS

Dragan el fondo del lago de Banyoles para extraer la almeja asiática

El Consorcio del Lago de Banyoles draga desde hoy el fondo de este espacio natural para extraer la especie invasora 'Corbicula fluminea', conocida como almeja asiática.

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 16:44

El Consorcio del Lago de Banyoles draga desde hoy el fondo de este espacio natural para extraer la especie invasora 'Corbicula fluminea', conocida como almeja asiática.

La técnica, experimental aunque probada en Estados Unidos, se aplica a la zona noreste y se usará durante dos semanas, en las que se pretende acabar con estos ejemplares.

El coste de la actuación, en la que colaboran la Diputación de Girona y la Generalitat de Cataluña, es de 24.000 euros y consiste en succionar entre 10 y 15 centímetros de las arenas y lodos del fondo, ya que bajo este sedimento se encuentra un sustrato más compacto donde no penetra la almeja asiática.

Para llevar a cabo los trabajos es necesario un equipo de dos buceadores especialistas en la búsqueda de muestras biológicas para encargarse del dragado y de los diferentes ejemplares que se extraigan.

El bombeo de agua y succionado de sedimentos se realiza con una electrobomba de aguas sucias con un diámetro de paso de partículas de 57 milímetros.

El Consorcio, junto al ayuntamiento de Banyoles, a la subdirección general de Biodiversidad y Medio Natural de la Generalitat y a la Agencia Catalana del Agua, calcula que la invasión se encuentra en fase inicial, localizada en 1.500 metros cuadrados de esa zona noreste, y que se puede erradicar con éxito.

El concejal de Medio Ambiente y director del Consorcio, Jordi Bosch, ha destacado que no hay dispersión de la almeja asiática y ha explicado que el agua que se extraiga se tratará para evitar su propagación.

Esta especie invasora se detectó por primera vez en Banyoles en 2016, después de llegar a la Península Ibérica en 1993 a través del Guadalquivir y extenderse al Ebro en 1996.

La almeja asiática presenta una tasa de fecundidad anual de entre 68.000 y 100.000 larvas, con una ocupación del fondo con densidades variables de alrededor de los 10.000 individuos por metro cuadrado y un ciclo vital que oscila entre 1,5 y 7 años.

Sus efectos sobre los ecosistemas incluyen la elevación del amonio libre, que es tóxico para muchos organismos, o la clarificación del agua con la consiguiente reducción de las concentraciones de partículas y plancton.

Además, provoca obstrucción de cañerías tanto de la industria como de la agricultura, cambios en los sustratos por la acumulación de conchas muertas y cambios graves en los ecosistemas.

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