TOROS DON BENITO

Solitaria oreja para De Justo en descafeinado desafío ganadero en Don Benito

El diestro Emilio de Justo cortó la única oreja del mano a mano que dirimió hoy con Paco Ureña en Don Benito (Badajoz), un desafío ganadero muy descafeinado, pues ninguno de los toros lidiados, de tres hierros diferentes (Murube, Victorino Martín y Buenavista), contribuyó para el espectáculo.

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 22:19

El diestro Emilio de Justo cortó la única oreja del mano a mano que dirimió hoy con Paco Ureña en Don Benito (Badajoz), un desafío ganadero muy descafeinado, pues ninguno de los toros lidiados, de tres hierros diferentes (Murube, Victorino Martín y Buenavista), contribuyó para el espectáculo.

FICHA DEL FESTEJO.- Dos toros de Murube (1º y 6º bis), dos de Buenavista (2º y 5º), y 2 de Victorino Martín (3º y 4º), agradables por delante y con cuajo y buenas hechuras. Noble pero sin clase el primero, bravucón y noble, el segundo, que se rajó pronto; de medias embestidas el blando tercero; flojo pero con buen son, el cuarto; sin clase ni ritmo, el quinto; y noble pero sin humillar, el sexto.

Paco Ureña, de azul noche y oro: Estocada caída (ovación tras aviso); media, y media caída y atravesada (silencio); y pinchazo y estocada caída (silencio).

Emilio de Justo, de azul marino y oro: media y cinco descabellos (ovación tras aviso); bajonazo muy trasero y estocada caída (ovación) y estocada (oreja con fuerte petición de la segunda).

En cuadrillas, Ángel Gómez saludó tras banderillear al sexto.

La plaza registró un tercio de entrada.

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DESAFÍO GANADERO QUE NO LO FUE

No respondió el público al que se anunciaba como Desafío Ganadero de Don Benito. Un tercio escaso de plaza para ver a Paco Ureña y Emilio de Justo, mano a mano. Después los toros no dieron el juego esperado, pues si bien tuvieron nobleza en general, ninguno acabó de embestir con clase y continuidad.

De Murube fue el toro que abrió la corrida. Cornicorto y reservón, Ureña brindó al público e inició faena queriendo llevarlo hacia delante, mas le costaba un mundo al burel, que tuvo nobleza pero también una embestida desigual. Pases y pases del de Lorca, que dijeron poco.

Que Emilio de Justo torea muy bien con el capote, especialmente a la verónica, no es ningún secreto y así cuajó a su primero, de Buenavista, un manso de libro al que el torero de Torrejoncillo, apenas pudo sostener en el tercio para recetarle varías series muy ligadas en redondo, de mucha expresión.

El tercero, de Victorino Martín, fue una preciosidad. Le sacó Ureña los brazos hacia fuera para poderlo torear con el capote. Pero su paso por el caballo fue un claro ejemplo de cómo un toro se puede estropear con un puyazo en la paletilla. El "victorino" comenzó a perder las manos y Ureña no pudo estructurar faena.

También de Victorino fue el cuarto. Bajito y acapachado de cuerna, le toreó a la verónica en línea Emilio de Justo, señal de que conoce el encaste. Lances salerosos y muy a modo. El toro quería ir hacia delante pero condicionado por sus pocas fuerzas. Muy a tono con él, De Justo lo fue haciendo poco a poco para acabar echándolo todo a perder con la espada.

De Buenavista, el quinto, un toro bien hecho y agradable por delante, con el que no se sintió a gusto Ureña con el capote. Astado sin ritmo en la muleta, tardo, sin humillar y sin finales. Faena ramplona del murciano, premiosa y sin acople.

Se devolvió el sexto y salió en su lugar un sobrero también de Murube, un toro muy alto y de poco cuello. Poco prometía pero Emilio de Justo lo toreó con primor, sin molestarlo.

Al animal, por su morfología, le costaba humillar, y a media altura lo llevó el torero sin dejarse nunca tocar la tela. Faena hecha casi en el platillo y en un palmo de terreno, bien rematada, ahora sí, con la espada. El público solicitó con insistencia la segunda oreja, que el presidente no concedió, dejando el premio en singular.

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