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DON BENITO (BADAJOZ)

Leonardo, Emilio de Justo y José Garrido, a hombros tras repartirse once orejas

Tarde más triunfalista que triunfal la que se ha vivido hoy en Don Benito, en la que la terna abrió la puerta a grande.

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Redacción TorosAgencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 22:55

Muy en Murube los dos astados de Albarrán, resultaron manejables en extremo y permitieron a Leonardo Hernández andar fácil con ellos por lo acompasado de sus embestidas, sin que la querencia a tablas de su primero y las ganas de rajarse del cuarto le impidieran clavar banderillas al quiebro en los medios.

Conectó con los tendidos prodigando los desplantes y estuvo muy acertado con los rejones de muerte, lo que fue determinante para que paseara cuatro trofeos, e incluso se le pidiera el rabo del cuarto.

Emilio de Justo sorteó dos toros terciados, nobles pero muy justos de celo y raza. Lució el cacereño con el capote a la verónica, muy bellos los remates de esa media verónica tan personal.

Siempre toreando a favor del toro, las dos faenas tuvieron parecido corte por la elegancia del torero, vertical, con el compás moderadamente abierto, compuesta la figura. Corría De Justo la mano con suavidad y tapó las carencias de sus dos astados, que tuvieron el denominador común de no humillar.

También toreó a compás José Garrido con el capote, mejor porque tuvieron más ajuste las verónicas que cuajó al sexto.

Tampoco humillaba su primero, iba y venía sin entrega, y los desplantes finales buscando la complicidad de los tendidos le permitieron cortar dos orejas. El sexto tuvo buen son en la muleta hasta que se rajó. Ligó algunas tandas Garrido y lo mejor fue la estocada recibiendo.


FICHA DEL FESTEJO 

Don Benito (Badajoz), lunes 9 de septiembre de 2019. Casi media plaza.

Dos toros para rejones de Luis Albarrán, manso pero con movilidad el primero, y manejable pero rajado al final el cuarto; y cuatro en lidia ordinaria de Sánchez Urbina. Soso y sin humillar el segundo; de poco celo y recorrido el tercero; noble sin descolgar el quinto; con buen son pero rajado al final el sexto.

El rejoneador Leonardo Hernández, dos orejas y dos orejas.

Emilio de Justo, oreja y dos orejas.

José Garrido, dos orejas y dos orejas.

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