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TOROS VILLASECA

Isiegas y Gutiérrez, oreja con buenos "cebadas" en Villaseca de la Sagra

Interesante la novillada que envió hoy Cebada Gago a Villaseca de la Sagra (Toledo), en la que, al igual que ocurriera en la novillada inicial, destacó un mexicano, Héctor Gutiérrez, y las buenas formas de un español, Jorge Isiegas, que cortaron una oreja cada uno.,Notable resultó el mecido recibo a la verónica de Jorge Isiegas, quien abrió festejo con una faena de poco ruido pero muchas nueces a un novillo encastado que se arrancaba con cierta franq

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 21:41

Interesante la novillada que envió hoy Cebada Gago a Villaseca de la Sagra (Toledo), en la que, al igual que ocurriera en la novillada inicial, destacó un mexicano, Héctor Gutiérrez, y las buenas formas de un español, Jorge Isiegas, que cortaron una oreja cada uno.

Notable resultó el mecido recibo a la verónica de Jorge Isiegas, quien abrió festejo con una faena de poco ruido pero muchas nueces a un novillo encastado que se arrancaba con cierta franqueza, pero que antes de hacerlo miraba y se lo pensaba.

Aguantó Isiegas y dominó la embestida por abajo meritoriamente. Además mató a la primera muy dignamente. Sin embargo, el palco no asomó pañuelo alguno y el novillero tuvo que dar dos vueltas a instancias del público.

En el cuarto, el novillero aragonés ratificó la buena sensación dejada en que abrió festejo. El de Cebada, de embestidas templadas pero tendente a rajarse, persiguió la muleta con nobleza. Isiegas, muy asentado de plantas, destacó en una magnífica tanda al natural y algún pasaje aislado con la derecha.

Tardó en caer el utrero tras dejar una estocada entera algo delantera, escuchando un aviso, lo que no impidió que a sus manos fuera una oreja.

Faltó mando en la ejecutoria de Aquilino Girón, tanto con capote como con muleta, ante un novillo manejable en primera instancia pero que se fue agriando paulatinamente, especialmente por el pitón derecho y al entrar a matar, quizás precisamente por no encontrar telas que le condujeran adecuadamente.

Se dejó mucho el quinto antes de rajarse, algo que ocurrió transcurridas cinco tandas en las que hubo exposición por parte de Aquilino Girón pero no gobierno, acompañando más que toreando las embestidas. Evidenció tanto valor como falta de oficio. Sufrió un puntazo en el muslo derecho al entrar a matar.

Desarrolló a mejor el tercero cuando en el ruedo quedó un solo torero, su matador, Héctor Gutiérrez, quien realizó una labor en la que puso de manifiesto poseer unas formas muy personales, abriendo bastante el compás, esperando al novillo con la muleta algo retrasada, y bamboleando muleta y cuerpo tras las embestidas ofrecidas por un buen novillo, premiado con la vuelta al ruedo.

El novillero mexicano recibió una oreja tras acabar con el de Cebada Gago a la primera.

Más amontonada resultó la faena de Gutiérrez al sexto, un ejemplar noble y algo soso al que, eso sí, el mexicano formó un lío en el recibo de capote. Lo pasaportó de una estocada demasiado baja, dando una vuelta al ruedo casi por su cuenta.

FICHA DEL FESTEJO.- Seis novillos de Cebada Gago. Bien presentados. El tercero, de nombre Labrador, número 75, fue premiado con la vuelta al ruedo. Manejables en general.

Jorge Isiegas, que sustituía a Tomás Rufo: petición no atendida con dos vueltas, y oreja tras aviso.

Aquilino Girón: silencio y ovación con saludos tras aviso.

Héctor Gutiérrez: oreja y vuelta al ruedo.

En cuadrillas, saludó Jesús Aguado tras banderillear al tercero, y Antonio Jiménez "Ecijano II" tras hacer lo propio con el quinto.

Al finalizar el paseíllo, se guardó un minuto de silencio en memoria de Paco Medina, ganadero de El Montecillo, recientemente fallecido.

La plaza registró algo más de tres cuartos de entrada en el cuarto festejo del certamen del Alfarero de Oro.

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