TOROS LAS VENTAS

Importante debut de Los Maños en Madrid con Téllez estelar, pero sin cabeza

Javier López

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 00:09

Javier López

La ganadería de Los Maños debutó hoy en Madrid con una importante novillada, muy interesante y con varios ejemplares también extraordinarios, como el tercero, con el que brilló Ángel Téllez, que perdió el triunfo por culpa de su mala cabeza.

Un hierro, este de Los Maños, que quedará para las páginas más tristes de historia taurina más reciente por ser al que perteneció el toro que le arrebató la vida a Víctor Barrio hace dos años en Teruel.

Pero sin contar con aquella funesta efeméride, esta divisa zaragozana lleva años funcionando allá donde lidia. Y en Madrid no fue excepción. Y eso que la novillada de hoy cobró en el caballo lo que no está en los escritos. Doble mérito, pues.

Del notable envío de José Luis Marcuero destacó sobremanera el extraordinario tercero, de nombre "Barbatristes", un novillo muy bravo y de una clase también tremenda. Y frente a él emergió un gran Ángel Téllez, que hizo una faena de muy altas cotas artísticas, sobre todo al natural, por donde pegó muletazos excelentes por templados, encajados, limpios e hilvanados.

Tiene mucho gusto este joven madrileño, que brilló, asimismo, en varias tandas por el derecho gracias a las francas posibilidades que le brindó también su oponente por ese lado, desplazándose con una profundidad tremenda.

Tenía un orejón en la mano, pero no se sabe qué cable se le cruzó a Téllez para, en el momento cumbre, tirar la muleta y hacer la suerte suprema a cuerpo descubierto. Ahí lo perdió todo. Y no solo la oreja, pues con la tontería estuvo a punto de que le echaran el novillo al corral tras el sinfín de pinchazos y descabellos que vinieron a continuación.

Al sexto lo dejó visto para sentencia el picador de turno. Demasiado dureza para un animal que, con un castigo más medido, hubiera respondido mucho mejor en el último tercio y no que acabara derrumbándose al final de su lidia, teniendo que ser apuntillado entre el desencanto general.

El primero de Jesús Martínez fue un precioso "ensabanado" al que pronto le bajaron los humos con dos trancazos buenos en el caballo. Pero así y todo tuvo transmisión en la muleta, y hasta calidad.

El madrileño anduvo muy dispuesto, muy pulcro y tratando de enganchar al animal con los vuelos para torearlo lo más templado posible. Otra cosa fue el pulso, la imprecisión en los toques, lo que, en ocasiones, hizo que los pases no salieran del todo limpios, restando intensidad a su quehacer,

El cuarto, al que también castigaron de más en varas, llevó una lidia desastrosa. En el último tercio fue un punto tardo, pero cuando se arrancaba embestía con franqueza. Martínez aquí se perdió en una faena de muchos muletazos y muy pocos para el recuerdo.

Aquilino Girón no tuvo el mejor novillo para debutar en Madrid. El de Los Maños fue un animal que se agarró mucho al piso, muy reservón, y que desarrolló también mucho durante su lidia, poniéndose siempre por delante y negándose a embestir. Fue el garbanzo negro.

El granadino pagó la novatada y ya a las primeras de cambio salió por los aires. Se recuperó el hombre para volver a la carga con más corazón que cabeza, algo que le pudo salir caro.

El quinto, al que recibió con una ajustadísima portagayola, se llevó también por delante a Girón antes de ponerlo en el peto. Luego tuvo mucho que torear en la muleta, y el granadino anduvo lo que se dice "en novillero", muy entregado y dispuesto, llegando a ser cogido tres veces más. El milagro fue que saliera de la plaza por su propio pie.

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FICHA DEL FESTEJO.- Novillos de Los Maños, ganadería que debutaba en Madrid, bien presentados, y, a excepción del complicadísimo segundo y del sexto, reventado en el caballo, en general de buen juego, especialmente el primero y, sobre todo, el bravo y enclasado tercero.

Jesús Martínez, de purísima y oro: estocada tendida, media caída y atravesada (silencio tras aviso); estocada ligeramente desprendida y descabello (silencio tras aviso).

Aguilino Girón, de blanco y plata: pinchazo y bajonazo (silencio); bajonazo muy trasero (ovación).

Ángel Téllez, de celeste y oro: media muy tendida y atravesada en entrando sin muleta, dos pinchazos, estocada ligeramente tendida y cuatro descabellos (ovación tras dos avisos); el sexto se echó y tuvo que ser apuntillado (silencio).

La plaza registró un cuarto de entrada (5.922 espectadores según la empresa) en noche espléndida.

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