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TOROS

Gran faena de Morante y salida hombros de Manzanares y Marín en Plasencia

Los diestro José María Manzanares y Ginés Marín salieron a hombros al final de la corrida de toros celebrada hoy en Plasencia (Cáceres), pero en la que el toreo de más hondura y clase llevó la firma de Morante de la Puebla.,En el que podrá pasar como uno de los acontecimientos taurinos del año, el torero sevillano cuajó de principio a fin a un toro de Zalduendo, de gran nobleza.,Ya de salida, Morante sorprendió con un farol con el capote, a

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 22:57

Antonio Castañares

Los diestro José María Manzanares y Ginés Marín salieron a hombros al final de la corrida de toros celebrada hoy en Plasencia (Cáceres), pero en la que el toreo de más hondura y clase llevó la firma de Morante de la Puebla.

En el que podrá pasar como uno de los acontecimientos taurinos del año, el torero sevillano cuajó de principio a fin a un toro de Zalduendo, de gran nobleza.

Ya de salida, Morante sorprendió con un farol con el capote, al estilo de Antonio Ordóñez, y varios lances rodilla en tierra, para continuar toreando a la verónica a cámara lenta, embraguetado, asentado y con el mentón en el pecho, como también lo hizo en el quite posterior.

Tras brindar al público, fue desarrollando una faena de inmensa torería y deslumbrante belleza, con una pureza singular y gran emotividad. En el toreo fundamental parecía que Morante paraba el tiempo por lo lento que llevaba al buen ejemplar de Zalduendo, adornándolo todo con detalles de muy cara torería: molinetes, incluso de rodillas, cambios de mano, desplantes... salpicados con su artístico sello personal.

Fue todo un recital de toreo magnífico que el de La Puebla remató con una estocada en toda la yema, aunque, de forma incomprensible, el presidente le negó la concesión de una segunda oreja. Antes, el sevillano había lidiado un manso rajado que no le dio ninguna opción.

Ginés Marín también dio una gran tarde de toros, con una madurez que ya es palpable en su buen toreo de capote y su puro concepto del toreo. Toreó con primor a la verónica a su primero, al que luego le cuajó series de muletazos muy ligadas, y bien rematadas, con la derecha, para cerrar con una gran estocada.

El sexto no dio facilidades pero se pudo ver cómo un torero puede, con su muleta y su valor, mejorar las condiciones de los astados en una faena intensa y con aguante que le sirvió para pasear otra oreja más.

José María Manzanares tuvo en su lote dos toros de acusada nobleza, a los que cortó tres orejas después de torearlos con plasticidad con el capote y con ligazón con la muleta, añadiendo su empaque personal pero también, por momentos, con cierta falta de ajuste.

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FICHA DEL FESTEJO;

Seis toros de Zalduendo, desiguales de cuajo, "agradables" de cara y armónicos de hechuras. Manso y rajado, el primero; bravo y enclasado, el segundo; noble, el tercero; de mucha clase, el cuarto; noble, el quinto; y complicado, el sexto.

Morante de la Puebla, de grana y oro: pinchazo y estocada (silencio); estocada (oreja con fuerte petición de la segunda).

José María Manzanares, de azul pavo y oro: estocada contraria (oreja); estocada recibiendo (dos orejas).

Ginés Marín, de azul marino y oro: estocada (dos orejas); estocada (oreja).

Manzanares y Marín salieron a hombros.

Primera corrida de feria, con más de tres cuartos de plaza cubiertos.

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