FESTIVAL DEL COTOLENGO

Gloria eterna para Dámaso González en Albacete

Miguel Ángel Perera y el novillero José Fernando Molina fueron los triunfadores del festival a beneficio del “Cotolengo”

Minuto de silencio en memoria de Dámaso González antes de comenzar el festival del Cotolengo en Albacete

 Minuto de silencio en memoria de Dámaso González antes de comenzar el festival del Cotolengo en Albacete @INFOMAPERERA

COPE Albacete Lorenzo del Rey

Tiempo de lectura: 4' Actualizado 21:44

Cartel de campanillas, máxima promoción y difusión por parte de los medios, ofrenda floral en su estatua por la mañana al son de su pasodoble y una respuesta que estuvo cerca del lleno por parte de la afición albacetense en los tendidos. Con esos elementos previos, sumado algunos pasajes vistos y vividos en el albero local, el 13 de mayo de 2018 pasará a la historia de la tauromaquia local como un capítulo escrito con letras de oro: el día en el que Albacete rindió un sentido y profundo homenaje a la memoria de Dámaso González. Se ha dicho hasta la saciedad: Dámaso se merece todo esto, y mucho más. Ya fuese vistiéndose de corto para torear o echando una mano en la organización, el festival del Sagrado Corazón de Jesús siempre ha estado íntimamente ligado con el nombre de Dámaso. Ahora lo estará aún más, si acaso eso es posible.

De esta forma, tras trenzar el paseíllo, guardar un minuto de silencio y una emotiva ofrenda floral a las hermanas del “Cotolengo” y a los hijos y nieto de Dámaso, saltó al ruedo un astado de Samuel Flores que ya apuntaba su descastada y floja condición de salida, ratificado y devenido en mansedumbre en varas y banderillas. Tras brindar Ponce a la familia de Dámaso, se vio una faena inicialmente marcada por la nula condición de su oponente, parado y a la defensiva. El de Chiva extrajo varios naturales con gusto a base de tragarle y poderle. Todo lo hizo el incombustible y veterano matador. El fallo a estoques (Dos pinchazos y estocada muy trasera) le privaron de obtener algún trofeo. 

El de Daniel Ruiz tuvo más movilidad y empuje, apretando incluso en la suerte de varas y banderillas aunque se dolió en el último par. “El Juli” brindó al cielo, a Dámaso, y el tanteo inicial hubo una pérdida de manos del “daniel”. Se fue a los medios por naturales pero entre que el novillo se rajó, la molestia del viento y topar más que embestir, nunca se remontó el vuelo. Esfuerzo sin resultado de Julián López, en resumen. Mató tras pinchazo, estocada que provocó derrame y dos golpes del puntillero.

En el tercer acto, se lidió un astado de El Capea,  un torete, que se dice. Tras un puyazo rectificado y banderillas de trámite, Perera hizo un quite variado y con eco en el respetable, demostrando que venía a por todas. Con un pase cambiado ya con la muleta en la diestra y un par de series templadas, la faena subió varios enteros, muleteando fácil y en paralelo aunque con mando. Con la zurda bajó la intensidad de la obra ya que no hubo la continuidad ni transmisión anterior. Volvió a caldearse el ambiente con una serie circular a derechas y otra de toreo accesorio en las postrimerías. Estoqueó habilidoso aunque la espada quedó algo desprendida y trasera. Se le pidió y concedió el doble trofeo. 

Cayetano recibió de rodillas a larga cambiada y luego a la verónica -todo ello entre el revuelo mayormente femenino- al de José Vázquez, que empujó con la cara alta y un pitón. Los palos, testimoniales. Como la faena, con poco destacable ni reseñable. Mediocridad, vaya. Lo mejor, con mucha diferencia, el espadazo que le valió un trofeo.

Por su parte, con el quinto, de la divisa de El Torero, que a punto estuvo de derribar al picador, Ureña quitó con el capote de frente por detrás ceñido y el bicorne demostró transmisión y larga embestida. La serie inicial al natural resultó algo sucia por enganchada. Cambió a la diestra, dando el medio pecho, alternando series por ambas manos con algunas intermitencias -momentos lúcidos aunque sin excelencia-donde expuso aunque quizás acortó demasiado pronto las distancias. Pinchazo, estocada caída y delantera perdiendo la muleta, y cinco golpes de puntilla. 

El de Santiago de Mora, Rubén Pinar, se enfrentó al más serio de la tarde, de “Encinagrande”, que recibió un largo puyazo en el que cumplió en varas, y otro más de menor duración, siendo aplaudido el varilarguero Agustín Moreno al abandonar el ruedo.  Tras las banderillas, Pinar se las vio y deseó con un astado muy serio que se desplazaba con un corto viaje y desentendiéndose de las telas y cites. Lo finiquitó de estocada contraria y un golpe de descabello. 

En el capítulo final, el novillero de la escuela, José Fernando Molina, salió con ganas de agradar, con variedad de suertes en el recibo capotero. Se pusieron las banderillas y tras casi olvidar el saludo presidencial -los nervios lógicos y entendibles del poco bagaje y del compromiso- brindó a la familia de Dámaso, se fue a pies juntos a los medios y recetó arrucina, pase cambiado y más accesorios que fueron muy celebrados. Con la zurda, series cortas alargando el muletazo.  Con la diestra, una serie en redondo por bajo que tuvo buen son y fue muy jaleada por los tendidos. Otra más frustrada por la colada del novillo, y algunas intercaladas y marcadas por el empuje y las carencias propias de un novel. Mató de estocada volcándose, quedando tres cuartos del acero un poco delantero, siendo necesario un golpe de descabello. Le dieron dos orejas y rabo como final feliz. 


FICHA DEL FESTEJO 

Albacete, domingo 13 de mayo de 2018. XXIX Festival taurino a beneficio del “Cotolengo”. Casi lleno.

Novillos-toros donados por las ganaderías de Samuel Flores, manso y descastado; Daniel Ruiz, flojo, rajado; El Capea, con movilidad y transmisión lo que duró; José Vázquez, noble, con opciones; El Torero, encastado y embestidor; Encinagrande, parado y descastado; y Sonia González, encastado, vuelta al ruedo en el arrastre.

Enrique Ponce, ovación tras aviso. 

“El Juli”, ovación. 

Miguel Ángel Perera, dos orejas tras aviso. 

Cayetano, oreja. 

Paco Ureña, oreja tras aviso. 

Rubén Pinar, palmas.

José Fernando Molina, alumno de la escuela taurina de Albacete, dos orejas y rabo tras aviso. 

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