MADRID

Adrien Salenc saluda dos ovaciones en la primera nocturna de Las Ventas

El novillero francés destaca en el arranque este sábado del Certamen Internacional de Novilladas Nocturnas

 Vídeo: LAS-VENTAS.COM

EFE Javier López

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 16:32

Hacía tiempo que no se veía torear bajo la luna en Las Ventas. Sin contar los aciagos experimentos de la anterior empresa, el festejo de hoy trataba de evocar a aquellos que se daban en los 90, cuando "las nocturnas" se instauraron como una fórmula tan novedosa como exitosa en la canícula madrileña.

La clave estaba en que, primeramente, el nuevo horario ayudaba a mitigar el asfixiante calor de la tarde, un plus añadido para atraer a más gente a la plaza, de ahí que se trabajara también en una política de precios populares, que ayudó, y mucho, a aquel gran triunfo de los hermanos Lozano.

Y al cabo de dos décadas, el francés Simón Casas, ha buscado revolucionar nuevamente el cotarro con el "modelo Toresma" (aunque ahorrándose los festejos dominicales), pero, a tenor de lo visto hoy, puede hacerse valer lo de "cualquier tiempo pasado fue mejor".

Ni tanta gente, ni la misma diversión de entonces. Algo falla, desde luego, también el hecho de conformar un cartel de novilleros demasiado nuevos -dos de ellos debutantes- enfrentándose a un encierro de Pablo Mayoral, de procedencia Santa Coloma, ya auguraba lo que iba a dar de sí la tarde, y sin contar todavía la ingrata mansada que les aguardaba en chiqueros.

Se presentaba Javier Moreno "Lagartijo", último eslabón de esta dinastía de históricos toreros cordobeses y sobrino biznieto del mismísimo Manolete, pero, lejos de recordar a alguno de sus ancestros, se le notó demasiado bisoño para afrontar el duro examen de Madrid.

A sus manos fue a parar un primero, el que abrió plaza, que solamente tuvo el defecto de no humillar lo suficiente, pero, en contrarréplica, lució nobleza, movilidad y fondo para más de lo que le hizo Largartijo, que no se acopló en ningún momento con él.

Con el cuarto, mansurrón y desentendiéndose pronto, más de lo mismo. Mucha voluntad del joven cordobés pero sin poder sacar nada en claro en una largo e insustancial trasteo. Le falta mucho rodaje todavía a este "Lagartijo", que estuvo a punto de dejarse el novillo vivo con el descabello.

El otro debutante, el francés Tibo García, mostró unas interesantes y templadas formas ante su primero, un novillo muy justo de todo al que trató de hacer bien las cosas pero sin alcanzar el lucimiento deseado por lo poco que aportó el utrero, que acabó echándose después de cuatro pinchazos.

El quinto fue, con diferencia, el más complicado del envío. Un novillo masacrado en varas, que se lo guardaba todo dentro, muy a la defensiva, midiendo y al acecho de García, que bastante hizo con salir indemne del trance y solventar la papeleta con dignidad, aunque estuvo también cerca de escuchar los tres avisos.

Más puesto que sus compañeros se mostró el otro francés, Adrien Salenc, que ya se lució en las cadenciosas verónicas del recibo a su primero, un animal que no podía ni con la divisa, de lo más claudicante, sin fuerza alguna.

No obstante el joven galo evidenció oficio para aprovechar el poquísimo fondo del novillo para templarlo a media altura en muletazos, eso sí, de uno en uno. Se le vio sobrado hasta con la espada, de ahí la ovación final.

El sexto fue un "regalo", que se dice en el argot, por las complicaciones que desarrollo. No se arrugó Salenc, todo lo contrario, le plantó batalla con arrestos y firmeza, con seguridad y mucha suficiencia.

Faena meritoria y valerosa del francés, que robó pases impensables a base de sorprender al animal y anticiparse a sus bruscas acometidas. Qué solvente y qué bien estuvo Salenc, que perdió una más que posible oreja en la suerte suprema.


FICHA DEL FESTEJO 

Madrid, sábado 15 de agosto de 2017. 1ª del ciclo de novilladas nocturnas. Un quinto de plaza.

Novillos de Pablo Mayoral, el quinto con el hierro de Mercedes Figueroa, bien presentados, aunque con desigualdades de hechuras. De juego desigual. Primero y quinto, ovacionados en el arrastre. El sexto, aplaudido

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Manuel Moreno "Lagartijo", silencio tras aviso y silencio tras dos avisos.

Tibo García, silencio tras aviso y silencio tras dos avisos.

Adrien Salenc, ovación y ovación tras aviso.

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