CAMBIO HORARIO (Crónica)

Sin cambio de hora habría 2 horarios laborales como en el XIX, según experto

Miguel Álvarez.

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 09 abr 2018

Miguel Álvarez.

Con la llegada de la primavera todos los relojes adelantan una hora para adaptarse al horario de verano, un movimiento que defiende el profesor de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) Jorge Mira, que lo ve "totalmente necesario" para evitar tener "dos horarios laborales como en la antigüedad".

Jorge Mira Pérez (Baio, A Coruña, 1968), catedrático de Electromagnetismo en la USC, es uno de los científicos más beligerantes contra los planteamientos que piden suprimir el cambio de hora, como hizo Finlandia en enero.

"El cambio horario estacional es totalmente necesario y, además, no se debe confundir ni mezclar en exceso el cambio estacional del huso horario. Son dos cosas distintas. El cambio estacional se hace dos veces al año por imperativo de una directiva europea y se hace porque España está por encima de las zonas tropicales, en una zona que, por la rotación inclinada de la Tierra, tiene más sol en una época del año que en otra", destaca en una entrevista con Efe.

Aclara que en España, como en el resto de países del mundo, no existe diferencia entre la duración del día y de la noche en el equinoccio -los días de entrada de la primavera y del otoño-, pero en tres meses, con los solsticios de verano e invierno, "los días llegan a durar seis horas, casi siete, más que las noches".

"Cada tres meses tenemos un cambio de seis horas o más. Lo que busca el cambio horario estacional es intentar mitigar esa variación natural de modo que la gente, teniendo la misma hora de reloj para sus actividades, pueda tener un ritmo constante con el día", relata.

"Cuando esto no se hacía, como vemos en los acuerdos laborales en la España del siglo XIX y de principios del XX, en muchos sitios había un horario laboral de marzo a septiembre y otro de octubre a marzo. ¿Qué estaban haciendo? Adaptándose al sol", agrega.

Por eso sostiene que si ahora se suprime el cambio estacional de hora sería necesario volver a tener "dos horarios laborales a lo largo del año", pues de otra manera se perderían "varias horas de sol" cada día en verano antes del inicio de la actividad.

El catedrático recuerda que "la mayoría de los países del mundo que están fuera de la zona tropical hacen el cambio horario" y que la mitad de la población mundial, además de la "grandísima mayoría de la europea", vive en un área que se beneficia de este movimiento.

"Finlandia pide la supresión porque allí les da igual. En el círculo polar ártico entre el equinoccio y el solsticio la diferencia entre el día y la noche va a ser de veinticuatro horas y en tres meses vuelve a cero. Es un caso muy extremo", matiza.

"Si el cambio horario -prosigue-, habría que ir cambiando los horarios de entrada al trabajo como se hizo siempre, como en la antigüedad, pero como vamos progresando en la articulación social tenemos una manera buena de hacer el cambio horario", defiende.

Con motivo de su trabajo científico, Mira trató con Stephen Hawking, cuyo fallecimiento deja "huérfana a la ciencia de un altavoz público", asegura.

"La popularización de la ciencia le debe mucho a Hawking. Es curioso que un hombre incapacitado para comunicarse, con una palabra por minuto, haya sido el mejor comunicador de la ciencia de la historia", detalla.

Espera los detalles del último trabajo del británico, pendiente de publicación póstuma y centrado en la comprobación de la existencia de universos paralelos.

Explica que, al final de su carrera, se centraba en "trabajos más especulativos, bordeando casi la filosofía" en los que abordaba "el origen del universo con cuestiones ultrafundamentales que ya casi están más allá de la capacidad de comprobación empírica" donde "la frontera entre ciencia y filosofía se difumina un poco".

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