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TRASTORNOS ALIMENTARIOS (Entrevista)

Trastornos alimentarios:niños cada vez más pequeños,diagnósticos más precisos

El mapa de los trastornos alimentarios en niños y adolescentes ha variado en los últimos años en España, un cambio marcado por la reducción en la edad de comienzo de la patología, que ha pasado de los 15 a los 13 años, y por la mejora del diagnóstico, que ha permitido poner nombre a nuevos trastornos.,La anorexia sigue siendo el principal trastorno de la alimentación entre niños y adolescentes españoles que cada vez debutan antes en la enfermedad,

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 15:01

Marta Ostiz y Teresa Díaz

El mapa de los trastornos alimentarios en niños y adolescentes ha variado en los últimos años en España, un cambio marcado por la reducción en la edad de comienzo de la patología, que ha pasado de los 15 a los 13 años, y por la mejora del diagnóstico, que ha permitido poner nombre a nuevos trastornos.

La anorexia sigue siendo el principal trastorno de la alimentación entre niños y adolescentes españoles que cada vez debutan antes en la enfermedad, tal y como ha explicado a Efe la jefa de servicio de Psiquiatría y trastornos alimentarios del hospital Niño Jesús, Montserrat Graell.

De esta manera, si hace una década la edad del diagnóstico se situaba en los 15 años, en la actualidad se ha reducido a los 13, e incluso hay un aumento de casos en niñas que se diagnostican antes de la menarquía -aparición de la primera menstruación-, por debajo de los 12 años.

Para la también presidenta de la Asociación Española del Estudio de los Trastornos Alimentarios (AEETCA) las causas de este adelanto son múltiples: mejora de la capacidad diagnóstica, adelanto de la adolescencia y conocimiento de nuevos trastornos de alimentación que antes pasaban desapercibidos, entre otros.

Entre estos nuevos diagnósticos, Graell destaca el trastorno por atracón, que consiste en la ingesta de gran cantidad de comida, la sensación de perder el control sobre lo que se come y de no poder parar pero en el que, a diferencia de la bulimia, no hay medidas de compensación en forma de vómito, por lo que los niños que lo padecen son en muchos casos obesos, lo que dificulta el diagnóstico.

Además, esta especialista apunta a otro tipo de trastornos que implican alteraciones en la forma de comer, pero que no están relacionados con el miedo al peso o la obsesión por la figura. Son los conocidos como "trastornos por limitación y restricción de la ingesta de alimentos".

Dentro de esta categoría están las personas "inapetentes", que comen menos de lo que necesitan (es el principal trastorno en menores de 5 años y cada año el Hospital Niño Jesús recibe 80 nuevos casos), los comedores selectivos (sólo ingieren alimentos con unas características específicas de color, textura, etc) y aquellos que tienen miedo a las consecuencias de la comida, por ejemplo a atragantarse.

"Cualquiera de estos tres tipos no refieren problemas respecto al peso ni a la imagen corporal, pero la aparición de este nuevo trastorno en la clasificación nos ha salvado mucho porque, aunque estos niños no tienen anorexia como tal, sí padecen un problema de alimentación muy grave, con alteraciones en su nutrición y desarrollo", explica.

No obstante, de los 200 niños y adolescentes que cada año llegan al Niño Jesús (que son los casos más graves) para tratarse de algún trastorno alimentario, el 70 % sigue siendo por anorexia nerviosa restrictiva (el 90 % son chicas) y el 15 % tiene menos de 12 años (en este caso, el 60 % son niñas), mientras que el trastorno por atracón y la bulimia es más frecuente según avanza la adolescencia.

Entre los factores de riesgo que predisponen a estas enfermedades, Graell destaca la herencia genética como la responsable del desencadenante del trastorno en un 50-60 % junto a factores ambientales como haber sufrido sobrepeso en la infancia (el 20 % de los casos de anorexia tratados en este hospital tiene antecedentes de sobrepeso u obesidad y en algún momento ha hecho dieta), tener un carácter perfeccionista o la presión familiar por un cuerpo perfecto.

La evolución de la enfermedad también ha sufrido cambios en los últimos años y el 60 % de los afectados consigue curarse totalmente, mientras que un 20 % tiende a la cronificación y el otro 20 % consigue una remisión parcial, ya que les quedará algún síntoma de la enfermedad.

En este sentido, Graell advierte de que "el curso clínico de esta enfermedad tiende a la recaída, como pasa con la depresión o con los trastornos obsesivos y, aunque podemos llegar a la remisión total, hay que preparar al enfermo para evitar esas repeticiones".

En la curación de la enfermedad tiene mucho que ver también el diagnóstico precoz, que ha mejorado gracias a la concienciación de las familias y de los médicos de Atención Primaria, que están más preparados para realizar un buen diagnóstico, ha destacado.

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