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CORONAVIRUS VENDIMIA (Crónica)

Ribeira Sacra: una vendimia doblemente heroica al pie del cañón

Para conocer el vértigo de los bancales, hay que vendimiar en la Ribeira Sacra. Este año, por la pandemia, las cuadrillas están formadas por grupos estables de convivencia, gente de sus aldeas, con su protección y su toma diaria de temperatura.,Las vistas son agrestes y su actividad doblemente heroica esta vez. Si la llamada viticultura heroica ya lo es 'per se' en cualquier año de vendimia, la incidencia del coronavirus en la zona sur de la provincia de Lugo

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 13:59

Baruk Domínguez

Para conocer el vértigo de los bancales, hay que vendimiar en la Ribeira Sacra. Este año, por la pandemia, las cuadrillas están formadas por grupos estables de convivencia, gente de sus aldeas, con su protección y su toma diaria de temperatura.

Las vistas son agrestes y su actividad doblemente heroica esta vez. Si la llamada viticultura heroica ya lo es 'per se' en cualquier año de vendimia, la incidencia del coronavirus en la zona sur de la provincia de Lugo está haciendo que este heroísmo se duplique.

José Manuel Rodríguez, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen (DO), asegura a Efe que los brotes de Monforte de Lemos y O Incio, que afectan conjuntamente a más de dos centenares de personas, se miran con respeto por parte de los viticultores.

Con todo, también advierte de que la vendimia ha comenzado y ahora mismo sólo se piensa en ella, pues es donde los esfuerzos están concentrados.

Esto es a lo que tenemos que atender ahora; es como si fuese un parto y hay que concentrarse en este parto. Después se pensará en lo que haya que pensar, indica Rodríguez.

Ese parto se inició el pasado miércoles con mucho sabor a Sil, uno de los grandes ríos que bañan la comarca.

De hecho, la bodega encargada de dar el pistoletazo de salida fue Ronsel do Sil, una empresa situada en el municipio orensano de Parada de Sil y que pertenece a la subzona vitivinícola de Ribeiras do Sil.

Su responsable, María José Yravedra, destacó que ya a primera hora de esa mañana de arranque se sometieron a controles de temperatura todos los temporeros, cuadrillas de paisanos de aquí conformadas por vecinos que conviven juntos durante todo el año y con la separación suficiente para que no haya contacto entre los diferentes grupos.

No vamos a contratar a personas más allá de las aldeas que nos rodean, cuenta Yravedra.

En estos primeros días, la bodega orensana empezó por las variedades minoritarias, de ciclo corto, como morenazo o dona branca, para después centrarse en las uvas blancas de la variedad godello, esta sí mayoritaria en la comarca, solamente por debajo de la tinta mencía.

Es una estrategia que también han seguido al otro lado del Sil, en la bodega Algueira, una empresa familiar asentada en la parroquia de Doade, en el municipio lucense de Sober, y en plena subzona de Amandi, donde los trabajos de recolecta de uva arrancaron el jueves.

El responsable de Algueira, Fernando González, también destaca las muchas medidas de seguridad que están siguiendo en esta campaña, en la que están agachando el lomo diez personas de casa y solamente cinco trabajadores externos.

Con respecto a la duración de la vendimia, esperan seguir sin descanso durante unos 15 o 20 días.

Aun así, desde el Consejo Regulador consideran estas recolecciones tempraneras algo puntual y avisan de que lo más fuerte de la campaña empezará a mediados de septiembre, quizás dos o tres días antes que el año pasado.

Según los expertos, la uva presenta en términos generales una calidad muy buena, a pesar de un brote de botritis (hongo que ataca a todos los órganos verdes de la cepa) que afectó a algunas parcelas pero que pronto fue subsanado.

En cuanto a cantidades, prevén que la cifra total esté un pelín por debajo de un año estándar, en torno a los cinco millones de kilos, bastante lejos del récord alcanzado la anterior campaña, en la que se superaron con creces los siete millones.

Con todo, más allá de números, los bodegueros de la comarca se muestran ilusionados y esperanzados en un año muy complicado, en el que, subrayan, habrá que luchar más que nunca.

Porque todos ellos tienen además, dicen, una responsabilidad con el paisaje de la Ribeira Sacra, un territorio que aspira a ser Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en los próximos meses.

Por este motivo, y a pesar de las adversidades, los viticultores heroicos seguirán un año más al pie del cañón. Del Cañón del Sil.

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