INMIGRACIÓN MEDITERRÁNEO

ONG religiosas denuncian la pasividad de España,Italia y Malta ante Open Arms

La red Migrantes con Derechos -integrada por Cáritas, CONFER, Justicia y Paz y la Comisión Episcopal de Migraciones- han denunciado la pasividad de España, Italia y Malta para que los rescatados por los barcos Open Arms y Ocean Viking sean llevados a un puerto seguro.,Las ONG religiosas destacan, en un comunicado, que "es una cuestión de humanidad que ni una sola de esas vidas se trunque" porque "cada vida cuenta, cada ser humano es insustituible y es un proyecto de futuro

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 1'Actualizado 13:55

La red Migrantes con Derechos -integrada por Cáritas, CONFER, Justicia y Paz y la Comisión Episcopal de Migraciones- han denunciado la pasividad de España, Italia y Malta para que los rescatados por los barcos Open Arms y Ocean Viking sean llevados a un puerto seguro.

Las ONG religiosas destacan, en un comunicado, que "es una cuestión de humanidad que ni una sola de esas vidas se trunque" porque "cada vida cuenta, cada ser humano es insustituible y es un proyecto de futuro".

"Queremos alzar nuestra voz como red Migrantes con Derechos para instar a los poderes públicos a arbitrar una solución inmediata a la situación de grave desamparo que se está viviendo en aguas del Mediterráneo y a liderar el coraje político necesario para evitar que tantas personas necesitadas de protección urgente sigan sufriendo", añaden.

La alianza lamenta que "el Ministro de Fomento del Gobierno de España haya manifestado su crítica hacia la labor de quienes califica como 'abanderados humanitarios' cuando gracias a la labor de esos abanderados, como son los voluntarios y profesionales de los buques citados y de otras organizaciones, miles de inmigrantes y refugiados pueden ser atendidos, acompañados y reconocidos en su dignidad y derechos".

"Es también un deber ético de la UE y sus estados miembros arbitrar respuestas eficaces y respetuosas con los Derechos Humanos ante estas situaciones; la falta de respuesta supone un incumplimiento flagrante de los acuerdos internacionales y una gravísima responsabilidad por omisión ante las muertes que se puedan llegar a producir en el presente y en el futuro", concluye.

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