El número de desfibriladores instalados aumenta un 150% en los últimos años, según una encuesta

El número de desfibriladores instalados aumenta un 150% en los últimos años, según una encuesta

Europa Press

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 14:14

Según datos de B+Safe de 2018, el número de desfibriladores ha aumentado un 150 por ciento en los últimos años, ya que en España hay un total de 23.000 instalados fuera del ámbito sanitario, lo que supone la existencia de cinco dispositivos por cada 10.000 ciudadanos.

Una relación que se encuentra muy por debajo de los países como Estados Unidos, Francia o Japón. Al descender al ámbito de las comunidades autónomas, esta relación ofrece grandes diferencias, entre ellas, las más notables son las que se producen entre Madrid y La Rioja. Así, mientras en Madrid hay un desfibrilador por cada 1.000 personas, en La Rioja hay uno de estos equipos cada 10.000 ciudadanos.

Según estos datos, Madrid es la Comunidad Autónoma mejor cardioprotegida, con 1 desfibrilador cada 753 ciudadanos, luego de Extremadura (1 cada 1.102), País Vasco (1 cada 1.259), Navarra (1 cada 1.343), Cantabria (1 cada 1.937), Galicia (1 cada 2.066), Baleares (1 cada 2.301), Murcia (1 cada 2.414), Aragón (1 cada 2.669), Valencia (1 cada 2.842), Castilla y León (1 cada 3.050), Cataluña (1 cada 3.180) , Castilla La Mancha (1 cada 3.752), Melilla (1 cada 3.818), Canarias (1 cada 4.200), Andalucía (1 cada 4.400), Asturias (1 cada 4.878), Ceuta (1 cada 5.250) y La Rioja (1 cada 10.400).

El director general de B + Safe, Nuño Azcona, ha valorado que, a pesar de que todavía el país se sitúa lejos de los países más avanzados, en los últimos años la situación ha mejorado exponencialmente.

"Poco a poco las comunidades autónomas de han ido regulando la obligación de instalar desfibriladores en espacios públicos como centros comerciales, estaciones, aeropuertos, empresas, colegios, polideportivos, dependencias públicas...que se han permitido aumentar el mapa de espacios cardioprotegidos", ha explicado.

Esta obligatoriedad se complementa con multitud de iniciativas privadas que están promoviendo la instalación de desfibriladores en espacios donde no hay obligación por ley "porque han entendido que la disponibilidad de un desfibrilador ofrece un valor agregado a sus clientes y usuarios, brindando una seguridad añadida en caso de que se produce un accidente cardíaco", ha añadido Azcona.

ESPACIOS CARDIOPROTEGIDOS 'CONECTADOS'

La cardioprotección es una tendencia emergente orientada a la protección del corazón en caso de episodios cardíacos. El gran número de muertes por paro cardíaco en la población ha animado a gobiernos, empresas, entidades y asociaciones a concienciar a la población y tomar medidas que permitan revertir la situación gracias a la creación de zonas o espacios cardioprotegidos.

Estas zonas cuentan con, al menos, un desfibrilador, con mantenimiento garantizado y con personas adecuadamente formadas para poder garantizar una rápida actuación en caso de paro cardíaco repentino (para conseguir que vuelva a latir el corazón de la persona afectada), hasta la llegada de los servicios médicos de emergencia.

Para que las posibilidades de supervivencia ante un paro cardíaco repentino sean óptimas, se debe realizar de forma inmediata una resucitación cardiopulmonar (RCP) que permita mantener el flujo necesario de sangre oxigenada al cerebro hasta que se restablezca el ritmo cardíaco normal mediante la descarga eléctrica suministrada por un desfibrilador. El tiempo máximo para aplicar la desfibrilación a una persona que ha sufrido un paro cardiaco repentino es de un máximo de 5 minutos.