POLÍTICA MIGRATORIA CONGRESO (Previsión)

Marlaska aboga por la inmigración ordenada y legal y no permitirá la violenta

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha afirmado hoy que la inmigración "ordenada, segura y legal es posible y deseable", pero ha querido dejar claro que no consentirá la "violenta" ni aquella que "atente contra nuestro país", porque "la humanidad no es igual a la permisividad".

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 16:47

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha afirmado hoy que la inmigración "ordenada, segura y legal es posible y deseable", pero ha querido dejar claro que no consentirá la "violenta" ni aquella que "atente contra nuestro país", porque "la humanidad no es igual a la permisividad".

Así lo ha asegurado en la Comisión de Interior del Congreso, donde ha comparecido a petición propia y del PP para, entre otros asuntos, dar cuenta de la política migratoria del Gobierno en mitad de la polémica que ha suscitado su decisión de devolver a Marruecos al más de un centenar de inmigrantes que saltaron la valla de Ceuta la semana pasada.

Marlaska ha defendido la "unidad" de esa política y ha considerado que no cree "contradictorio" que el Ejecutivo acogiera a los 629 inmigrantes del Aquarius en junio con que dos meses después haya devuelto a Marruecos al grupo que saltó la valla fronteriza en virtud de un acuerdo firmado con ese país en 1992.

Lejos de provocar un efecto llamada, "lo del Aquarius fue un toque de queda a las instituciones europeas" sobre el reto migratorio y sirvió para que la UE comenzara a hablar de la necesidad de adoptar una política común para afrontarlo.

Por el contrario, la expulsión de 113 de los 116 inmigrantes -dos son menores y otro aguarda en un CETI tras haber requerido asistencia hospitalaria-, apenas 24 horas después del asalto, ha sido un mensaje claro a las mafias de que España no va a "permitir la inmigración violenta que atente contra nuestro país y las fuerzas de seguridad".

"El mensaje es que la inmigración ordenada, segura y legal es posible y deseable, pero no la ilegal y violenta", ha reiterado.

Con todo, ha negado que se tratara de expulsiones en caliente, sino de devoluciones amparadas en un convenio bilateral firmado con Marruecos en 1992 y en las que se respetaron en todo momento los derechos de los inmigrantes, que estuvieron asistidos por intérpretes y abogados, y ninguno pidió protección internacional.

Asimismo, ha descartado que la celeridad con la que se hizo impidiera identificar posibles víctimas de trata, puesto que en su mayoría son mujeres y niños, y "ni unas ni otros" son los que protagonizan estos "violentos sucesos".

Igualmente, ha rechazado cualquier contraprestación económica a Marruecos por aceptar a este grupo: "No ha habido ningún pago ni ha habido nada", ha sentenciado.

Sus palabras no han convencido a la oposición y, desde el PP, José Alberto Martín-Toledano le ha acusado de dar "bandazos" con la inmigración, pasando del "buenismo del Aquarius" y "del que venga el que quiera" a "una improvisación total", algo que ha atribuido al "miedo electoral".

Desde Podemos, Ione Belarra ha criticado el "giro radical" de la política migratoria del Ejecutivo, que "empezó bien diciendo que iba a quitar las concertinas" y hoy tiene que dar cuenta de una "devolución sumaria" contraria a las leyes internacionales y que recuerda "a las peores prácticas del PP".

"Bandazo tras bandazo" es como ha definido Miguel Gutiérrez, de Ciudadanos, la actuación del Ejecutivo, que "se limita a ir apagando fuegos allí donde vayan surgiendo", sin tener un programa de gobierno en esta materia. "Liderar no es darse un paseo por la playa con la señora Merkel", le ha espetado.

Gabriel Rufián, de ERC, ha afeado al ministro que haya pasado de "convertir el puerto de Valencia en un plató de televisión a echar a patadas, como hacía el PP, a un centenar de inmigrantes", transformándose así de un "Gobierno decente a una marca blanca" de los populares y Ciudadanos.

En el PNV, ha dicho Mikel Legarda, apuestan por una inmigración "reglada, responsable, ordenada y respetuosa de los derechos humanos" y "alejada de los discursos simples y alarmistas que la usan como arma arrojadiza", mientras que Marian Beitialarrangoitia, de Bildu, ha advertido que "responder con parámetros policiales y no humanitarios" genera este tipo de sucesos.

A pesar de todo, Marlaska ha insistido en que mantendrá su política migratoria, que, ha explicado, está basada en la "solidaridad y la humanidad, y también en la seguridad".

Y "la humanidad no es igual a la permisividad", ha zanjado el ministro.

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