Los niños y adultos cometen en la era digital cada vez más faltas de ortografía

La falta de lectura, la escasa innovación de los métodos de aprendizaje con los dictados o los cuadernos de ortografía como buques insignia, entre las causas 

 

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Jefa de Sociedad, Nuevas Tecnologías y Casa Real en COPE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 15 jun 2018

Los alumnos de 11 años cometen de media una falta de ortografía por cada 16 palabras que escriben. Así lo reflejan recientes estudios en centros de enseñanza de la comunidad de Madrid. Un problema al que según los expertos no prestamos la atención que debiéramos y que se traslada también a la edad adulta.

El resultado es que tenemos cada vez más fallos ortográficos en los exámenes incluso en los de acceso a la Universidad, según constatan los profesores. Y que las faltas se cuelan hasta en los currículums que llegan a las empresas con consecuencias nefastas para los aspirantes a ese puesto de trabajo. 

La escritura es nuestra carta de presentación personal, estudiantil y laboral y es en la infancia cuando nuestro cerebro es más plástico para retener la correcta forma de las palabras. La psicóloga infantil Silvia Alava recomienda “ir siempre de la palabra a la regla y no al revés” y explica que “donde hay que corregir las faltas no es solo en el papel sino también en léxico visual, en la zona del cerebro donde guardamos la imagen visual de las palabras”.

Cultivar una buena ortografía, explica, pasa por leer y escribir, primero de forma manuscrita, porque el niño busque y subsane sus propios errores, por métodos tradicionales como mirar en el diccionario o con copias y con otros más modernos que consisten en dibujar y colorear las palabras para memorizarlas mejor. Y son partidarios de penalizar a los alumnos en los exámenes por errores ortográficos.

A veces nada de esto funciona y es que, uno de los trastornos del aprendizaje, es la disortografía. Una persona disortográfica, subraya Alava, debe de darse cuenta que debe de pasar más tiempo “corrigiendo o viendo que está bien lo que ha escrito. Y si es importante, como en el caso de un currículum, debe de buscar ayuda y que alguien lo revise antes de enviarlo”.

Entre los motivos de nuestra cada vez peor ortografía los expertos sitúan además de la falta de lectura, la escasa innovación de los métodos de aprendizaje con los dictados o los cuadernos de ortografía como buques insignia, y las nuevas tecnologías y las formas abreviadas con las que escribimos en el móvil o la tableta.  El primer aprendizaje debe de ser manuscrito insisten aunque luego también haya aplicaciones tecnológicas que nos pueden ayudar a mejorar. 

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